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Ponga freno a las ganas en bajada / Sexo con Esther

El interés sexual y las ganas empiezan a retroceder poco a poco para darle paso a una linda amistad.

01 de febrero 2014 , 05:58 p.m.

Pánico. Confieso públicamente que le tengo pánico a caer en la rutina en la cama. Entiendo que haya quien insista en decir, muy sensibleramente, que el pegamento de las relaciones es una mezcla entre amor, admiración mutua, familia, metas comunes, el deseo de envejecer juntos... en fin.

Eso está bien, no lo niego, pero para mí, y me atrevo a decir que para muchos, el tal pegamento no alcanza ni para cerrar sobres si no hay sexo, sin pasión de verdad bajo de las sábanas.

Y nada garantiza un tránsito tan rápido hacia ese aburrimiento en el catre como caer en la rutina.

Mantenerla a raya tendría que ser parte de los compromisos explícitos de todas las parejas; es más, debería haber hasta maestrías que formaran a la gente en el sano arte de mantener vivo el interés y la pasión.

No olviden que la química que mantiene a las personas locas de deseo por sus parejas es traicionera, y que sin fórmula de juicio abandona a su suerte el cerebro de los enamorados, y es sustituida por otra clase de sustancias, más ligadas a la amistad y a la ternura, apenas unos años después de conocerse.

En este punto, el interés sexual y las ganas empiezan a retroceder poco a poco para darle paso (no me digan que no) a una linda amistad, cuando no a ese horrible y cansino desencanto.

Digo esto no para alarmar, sino para invitar a los amantes a anticiparse con buen ánimo a esta etapa inevitable.

Como muchos se preguntan entonces qué hacer, aquí les van unos consejos que suelen dar los que saben para alejar la rutina.

Amantes, más que amigos. Se vale ser amigos de la pareja, pero tengan en cuenta que conviene sacar la relación filial del catre. En la cama hay que ser lanzados, atrevidos e innovadores, y en ese juego cuenta uno con su amante, que es la pareja, no con un amigo.

Tome la iniciativa. Esto va para las señoras que se quedan esperando a que ellos decidan proponer el siguiente movimiento en la cama. ¡Atrévanse!

Innoven. Todos, no nos digamos mentiras, tenemos fantasías sexuales. ¿Qué esperan para compartirlas, para llevarlas a la práctica con la pareja? Ah, si es con un par de buenos jugueticos sexuales, mejor.

Seduzca. Nada le gana a una frase incitadora, dicha suave y cálidamente en la oreja; a un roce, a un mensaje cifrado, atrevido, que solo entiendan los dos. De eso a un polvo prometedor, créame, solo hay un paso. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO