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Pharrell Williams y sus trucos bajo el sombrero

Su protagonismo en los Grammy no es gratuito: la industria ha visto en él una mina de oro.

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01 de febrero 2014 , 05:19 p.m.

El pasado domingo, en la ceremonia de los Premios Grammy, todos los ojos se posaron en el extraño sombrero que Pharrell Williams parecía haberle robado a un policía canadiense.

El excéntrico accesorio se impuso sobre toda la gala, más que cualquier alhaja de Beyoncé, Madonna o Katy Perry. En redes sociales bromeaban conque era allí donde el productor iba a guardar todos los gramófonos dorados que aspiraba a ganar. Y tuvo voz propia: hasta una cuenta clandestina en Twitter nació a los pocos segundos de la aparición del amorfo sombrero con el nombre de @Pharrellhat.

Nada es accidental. No para el hombre mejor vestido del planeta en el 2005, según la revista Esquire. Tampoco para el dos veces ganador del Grammy a mejor productor en esta década. Y menos para el visionario que está detrás de una gran parte de los éxitos del pop de los últimos años, como lo evidenció esta reciente ceremonia: subió varias veces al podio junto a Daft Punk, con quienes grabó Get Lucky y Lose Yourself to Dance; y colaboró de forma contundente en Blurred Lines, de Robin Thicke –que competía en la gala–. Fue además productor de los álbumes de Jay Z y Miley Cyrus, y el promotor de Frank Ocean y Kendrick Lamar, a quien dicen que le robaron el Grammy a mejor álbum de rap –incluso lo afirma el ganador, Macklemore–.

Hay que sumar a ello su actual nominación a los Óscar por mejor canción original por su sencillo Happy, que integra la banda sonora de la cinta Despicable Me 2, y de donde surgió su reciente experimento interactivo 24 Hours of Happy, una suerte de video musical que es ya un fenómeno viral.

¿Quién es Pharrell?

En octubre pasado, las tiendas de moda expertas en las tendencias más sofisticadas de temporada se peleaban la franquicia de las gafas de sol Moncler Lunettes, una serie de diseños exclusivos que habían salido de la mente de Williams.

Su proactividad no se extiende solo a la música, como cantante, productor y baterista, sino que también es empresario, diseñador de moda (tiene sus propias líneas de ropa: Billionaire Boys Club y Ice Cream), y hasta deja fluir su faceta periodística en un programa de Artst Tlk en el que ha entrevistado a personajes como Spike Lee.

¿Cómo un joven de clase media que creció en la pacífica ciudad de Virginia Beach (EE. UU.), lejos de los guetos del rap, se convierte en un monstruo de la industria mundial de la música?

Una de las respuestas es: Teddy Riley, un cantautor y productor muy exitoso en la escena del R&B de los 80, quien descubrió a Williams en una exhibición de talentos de la escuela Princess Anne High School, la misma de donde se graduó el campeón de golf Curtis Strange y el senador republicano Frank Wagner.

Parte del fenómeno que es hoy Williams se desprende de una teoría digna de comprobación científica: no envejece. El hombre delgado, elástico y envuelto en las fachas más hípster no revela sus 40 años de edad. Luce tal y como cuando se unió a Chad Hugo en el grupo de rap The Neptunes, una dupla exitosa tras las consolas –con un disco propio en el 2003–, produciendo artistas del género y, luego, de la escena pop en general.

Del final del siglo XX dejó como legado algunos éxitos discotequeros como Shake Ya Ass (Mueve ese trasero, del 2000), del cantante Mystikal, y en particular I Wanna Love U, de Jay Z. Luego vinieron I’m a Slave 4 U, de Britney Spears y U Don't Have to Call, de Usher, y después, su banda N.E.R.D.

Williams demostraba así que era una máquina de hacer plata. En ese terreno entre el hip hop y el pop, productores como Timbaland y Dr. Dre apenas eran competencia.

Sus colegas describen a un hombre humilde y agradecido que afirma: “La música ha sido la llave que ha abierto cada puerta de cada oportunidad que he tenido”, según dijo a la cadena BBC.

Hoy, y pese a todo el glamour que desfiló en los Grammy, muchos coinciden en apuntar que Williams fue el ganador de la jornada. Y que seguirá siéndolo, pues es dueño de la fórmula secreta del pop.

24 horas de felicidad

En el video del sencillo ‘Happy’, cientos de personas bailan en una secuencia de 24 horas que el usuario puede recorrer a través de una línea de tiempo y compartir en las redes sociales el fragmento que elija. La web es 24hoursofhappy.com.

REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO