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Juego limpio, señores

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31 de enero 2014 , 08:00 p.m.

Para Colombia, este será el año de los partidos. No solo los políticos, sino los de fútbol. Gracias a Dios, tendremos el Mundial de Brasil, un remanso en este mar picado. Y oremos para que el ‘Tigre’ Radamel Falcao esté entre los 11. Pero también lo estará Juan Radamel Santos, en busca de seguir alineado para el segundo tiempo. Se lo ve ya recuperado del ligamento cruzado con uribismo, que lo hizo caer en las encuestas.

Ya superó la terapia, inclusive comenzó a recorrer la cancha nacional, a hacer estiramiento muscular y, dice la ‘opo’, que presupuestal. Esta es una democracia participativa. Es decir que todos los políticos participan de la ‘mermelada’. Que no hable duro el uribismo, que se jugó dos partidos e hidrató a mucha gente en el camerino. Esa es una jugada política vieja como el chanfle.

Evidentemente, como decía Turbay, este será un año de fútbol y política. Porque, además, habrá elecciones parlamentarias. Así como Pékerman inicia concentraciones, los políticos hacen lo propio. Bueno, algunos harán lo impropio con tal de ganar. Por estos días andan en lanzamientos de campaña, y habrá francachela y habrá comilona. Y será con lechona, que se volvió símbolo de la política, pues al ciudadano lo cogerán de marrano, hoy, hoy, mañana y siempre.

Los candidatos –presidenciales y parlamentarios– están hechos una dulzura, huelen a pueblo, no se les borra la sonrisa ni en los funerales, besan niños y abuelos, saludan de mano: “¿Cómo estás, cómo te va, qué hay de tu mami, que hay por allá?”.

La política, esa hermosa ciencia, en muchos casos es el arte de ‘robernar’ y no dejarse pillar, dijo un ingenioso. Y es difícil. Tal vez por eso, esta vez tampoco me lancé por mi movimiento, el Polvo Democrático, a pesar de que mis fans me lo siguen pidiendo. Claro que hay políticos serios y honestos. Pero atortola que una campaña para el Congreso pueda costar 4.000 millones de pesos. ¿Quién financia? ¿Es por amor a la patria? Ujumm. ¿Y cómo recuperan esa platica? ¿No es mejor que el Estado financie las campañas?

El Congreso debería ser una congregación de diabéticos en potencia, pues así no podrán aceptar ‘mermelada’... Los honorables parlamentarios, que tanto aman al pueblo, deberían ganar máximo diez millones. Ellos también comen, pagan servicios, compran útiles escolares.

Como en el fútbol, un congresista tiene que jugar limpio, ser más defensa que goleador. Así como los pensionados tenían a Angarita Baracaldo, que defendía y peleaba por ellos, hoy debería haber parlamentarios comprometidos en defender a distintos sectores sociales.

Por ejemplo, dónde está el “senador de los enfermos”. Yo me iba a lanzar con ese lema. Porque parece que hay defensores de las EPS, pero de los pacientes no. El informe de Juan Gossaín el miércoles pasado en este diario me dejó de camilla. Es una vergüenza, una ignominia lo que están haciendo con la gente en esa cadena cruel del sistema, donde no se toma la tensión, sino que se toma el pelo, si no es que se toma la medida para el ataúd.

¿Cómo es que la Personería de Bogotá encontró 122 casos de personas hospitalizas que murieron, al parecer, esperando que Caprecom ordenara atenderlas? Las órdenes llegaban después del novenario. Pero no es solo es esta EPS. ¿Y los representantes del pueblo?

Juego limpio, señores, rescaten la imagen. Yo imagino una política humana, más limpia, más sensible... Hay un pueblo que sufre, que clama por muchas necesidades.

Por sus obras los conoceréis, queridos lectores. La clave está en saber escuchar y saber elegir. ¿O me lanzo?

luioch@eltiempo.com.co

Luis Noé Ochoa