Archivo

Gaitán, el republicanismo y EL TIEMPO

notitle
30 de mayo 2013 , 04:26 p.m.

A 65 años del magnicidio que exacerbó el odio entre los partidos tradicionales y la violencia, se conoce poco cómo surgió Jorge Eliécer Gaitán. Los estudios so­bre Gaitán se han concentrado en el 9 de abril de 1948 y su madurez, pero han descuidado su niñez y juventud, faceta clave para entender cómo llegaría a ser el líder de elocuencia arrolladora. Detrás de su forma­ción no solo están su padre Eliécer Gaitán y su madre y maestra Manuela Ayala, seguidora de Rafael Uribe Uri­be. Hubo personas e instituciones, como su maestro Si­món Araújo Vélez, sus profesores del Colegio Araújo y su relación temprana con miembros de la Unión Repu­blicana y el Partido Liberal.

Al quedarse sin posibilidad de estudiar en un cole­gio oficial, el joven Gaitán acude a Simón Araújo para una beca, la cual el patriarca liberal concede acogién­dolo como un hijo. Gaitán no fue el único de los beca­dos en su colegio, como lo evidencia una carta de Wen­ceslao Montenegro publicada en EL TIEMPO, porque Araújo tenía un plan para brindar educación gratuita a jóvenes que lo necesitaban; aunque el colegio era priva­do, su sistema de becas le daba un aire policlasista. Ha­bía abierto en 1890, tras el regreso de Araújo del exilio al cual fue por su oposición a Núñez. Al regresar com­pró el colegio que Lorenzo Codazzi (hijo de Agustín) y el poeta Roberto Mac Douall dirigían. A quienes luego contrataría como profesores.

Araújo era un librepensador que por defender la doctrina liberal enfrentó muchas dificultades; exiliado desde 1885 hasta 1890, viajó por diversos países pasan­do penalidades en Alemania, EE.UU., Perú y Panamá donde fundaría el colegio El Itsmo en 1886, germen del Araújo. Para 1915, cuando Gaitán entra al colegio, lle­vaba 25 años de funcionamiento; estaba ubicado en un local arrendado en la carrera 13 con calle 15, al frente de la Universidad Republicana.

En esa época los prin­cipales profesores eran el mismo Araújo, que dominaba alemán, inglés y francés, era matemático y daba las cla­ses de idiomas y aritmética; Mac Douall impartía lite­ratura, retórica y poesía; no menos importante, el juris­ta Eduardo Rodríguez Piñeres sería quien infundiera a Gaitán aprecio por los códigos como instrumento polí­tico. Gaitán era estudiante externo ya que vivía a dis­tancia prudente del colegio; la jornada era extenuante, de 6 de la mañana a 5 de la tarde.

Su entrada al Colegio Araújo le daría la oportunidad de relacionarse con destacados políticos del momento, como los jóvenes Luis Eduardo Nieto y Eduardo San­tos, con quien tuvo una estrecha amistad (fue su padri­no de matrimonio) y quien promovería la publicación de sus primeros escritos en EL TIEMPO y la Gaceta Republicana; también conocería a los presidentes En­rique Olaya y Carlos E. Restrepo, y a Alfonso Villegas Restrepo, fundador de EL TIEMPO. Todos pertenecían a la Unión Republicana pues Olaya, Araújo, Restrepo, Villegas, Piñeres y Santos habían sido sus fundadores y conformaban lo que se llamó el Canapé Republica­no.

Gaitán participaba en todos los eventos del libera­lismo y el republicanismo, entre ellos la peregrinación anual a la tumba de Uribe Uribe y el funeral del general Guillermo Calderón. Cuando Gaitán conoció a Araú­jo, tenía 12 años; su historia cambiaría radicalmente porque el colegio no solo le abrió las puertas a la políti­ca sino también le ayudaría a forjar relaciones que ten­drían continuidad, ya que muchos de los que llegaron al poder por el Partido Liberal en los treinta eran exre­publicanos, como Olaya y Santos. Egresados del colegio participarían activamente en la República Liberal; 4 de ellos fueron alcaldes de Bogotá; de 1931 a 1933 Luis Patiño Galvis, de 1936 a 1937 Gaitán, de 1938 a 1941 Germán Zea y en 1944 Jorge Soto del Corral.

Gaitán no fue un lobo solitario sino que estuvo en el proceso de reconversión del Partido Liberal, que faci­litó su ascenso; sus compañeros de colegio serían lue­go de partido y ministerios, como Alfonso Araújo, hijo de Simón, Jorge Soto y Germán Zea, entre muchos de los egresados (son cerca de 100 militantes destacados del Partido Liberal). Alfonso Araújo en 1938 y Gaitán en 1940 serían ministros de Santos. Aunque Gaitán había emprendido empresas alternas al Partido Libe­ral, como la UNIR, las conexiones del colegio se man­tenían intactas.

El avanzado pensamiento socioantropológico de Si­món Araújo influiría de manera especial a sus estu­diantes, en oposición a ideas de determinismo geográ­fico, aduciendo que las causas de miseria y atraso eran sociales, como la ausencia de un buen sistema de edu­cación pública, conclusiones que derivaba de experi­mentos estadísticos con resultados de los exámenes de sus estudiantes.

Era partidario de que la mujer pudie­ra estudiar y ganara más espacio en la socie­dad, pensamiento sui géneris para la época. En el colegio funcionaba la sociedad literaria Jorge Isaacs, fundada por Araújo y Mac Douall, que cada 15 días realizaba seminarios sobre temas de actualidad para los estudiantes. Gaitán se destacó en dicha sociedad, ya que esta era un espacio para que bajo la batuta de Mac Dou­all, reconocido por su radicalismo y su capaci­dad literaria, los estudiantes forjaran capacidad oratoria.

Es así como Gaitán a temprana edad aprende técnicas básicas de oratoria, manejo de las emociones en público y realiza sus primeras apuestas literarias, como lo confirma Enrique Gaviria Liévano.

A diferencia de lo que afirman biografías de Gaitán, el colegio de Araújo sí impartía cá­tedra de religión, pero no obligatoria, tan solo para los que sus acudientes lo solicitaran. El colegio tenía como base un modelo donde la religión no era el eje central como en colegios confesionales, lo que permitía a los estudiantes adelantar cursos más prácticos, como de fran­cés o italiano como lo hizo Gaitán. El regla­mento prohibía maltratos físicos y se premiaba al finalizar el año con un reloj de oro al mejor estudiante.

Gaitán sentía gran afecto y admi­ración por Araújo, que expresó en diversos dia­rios, como la Gaceta Republicana. Hoy en su biblioteca en la Casa Museo Gaitán se conser­van los escritos de Eduardo Rodríguez Piñeres y una traducción teatral de Mac Douall. Gai­tán se graduaría de bachiller en Filosofía y le­tras en el Colegio Araújo en 1919. El colegio no solo le dejó su apodo ‘El Negro’, que usaban con cariño sus amigos antes de que sus enemi­gos políticos lo utilizaran de manera peyora­tiva, su mejor amigo Álvaro Zea, hermano de Germán, más una formación útil para la políti­ca y un capital social para ese proyecto.

Durante los últimos meses de 1924 tendría lugar el cierre del colegio. EL TIEMPO sería el único que lo registraría. 34 años (más los 4 en Panamá sumarían 38) vivió ese colegio y por sus aulas pasaron aproximadamente 10.118 jóvenes. Durante su funcionamiento atrave­só momentos difíciles por ataques de la hege­monía conservadora, la inestabilidad política, las guerras civiles y la crisis económica para sostenerlo. Luego de su cierre, su local pasa­ría a ser ocupado por el colegio de Ramírez, Liceo-Mercantil. Como afirma Gaviria Liéva­no, cuando Alfonso Araújo fue nombrado mi­nistro de Eduardo Santos hace aprobar la Ley 178 del 26 de noviembre de 1938 mediante la cual se creó el Instituto Nacional Simón Araú­jo en Sincelejo, que funciona hoy.

Existieron diversas razones para el cierre del primer Colegio Araújo, entre ellas el dete­rioro del estado de salud de don Simón, aunque no determinante, sin duda un agravante. Pero las principales causas fueron acusaciones de promover el partidismo, sumado a la insolven­cia generada por las múltiples becas.

Aunque enfrentara una crisis económica, Araújo seguía manteniéndolas como parte del proyecto socio­político de forjar una generación libre para la modernización del país. Araújo moriría 5 años después del cierre, el 9 de septiembre de 1930, rodeado por su esposa Ifigenia Gaviria, sus hi­jos Alfonso y Hernando, como por el doctor Pablo Antonio Llinás y médicos que habían estudiado en el colegio, entre ellos Sabas So­carrás (hermano de Francisco) y Roberto Ro­mero.

Araújo no viviría para ver los frutos de su proyecto sociopedagógico, ya que moriría re­cién llegado el Partido Liberal al poder. En una multitudinaria despedida, Gaitán acompañaría el féretro de su maestro; ya no era el niño que co­rría por la plaza Nariño espantando palomas y arengando a la contienda. Enrico Ferri, su maes­tro en Italia, se había ido en el 29. La influencia que dejaron el colegio y sus maestros en el joven Gaitán fue realmente profunda; no solo afianza­ría sus convicciones políticas del hogar, lo forja­rían en la oratoria y el debate público, lo enca­minarían hacia la jurisprudencia y, además, le abrirían las puertas para el inicio de una carrera política que solo frenaría la muerte.

POR STEVEN NAVARRETE CARDONA