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7 claves para antes de broncearse

Recomendaciones para proteger la piel de los efectos dañinos que puede causar la exposición al sol.

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29 de mayo 2013 , 08:54 p.m.

1. Betacarotenice su dieta

Los betacarotenos son precursores de la vitamina A, excelentes antioxidantes que ayudan a evitar el envejecimiento celular, activan la melanina ejerciendo un efecto de protección natural contra los rayos dañinos solares, estimulan la pigmentación así como el bronceado, por eso deben ser usados por personas que no tengan tendencia a manchas en la piel, porque pueden estimular dicha pigmentación.

¿Dónde se encuentran los betacarotenos? Están presentes en frutas, cereales, aceites y verduras (hígado, grasas lácteas, huevo, verduras de hoja verde y de coloración rojo-anaranjado-amarillento como la zanahoria y el tomate, y frutas como papaya, melón y melocotón). El betacaroteno es el más abundante de los carotenoides y al ser consumido el organismo lo convierte en vitamina A, la cual es un potente antioxidante que protege la piel.

2. Agua que da vida

Durante la actividad diaria, y aún más si se expone a altas temperaturas y al sol, no debe olvidar hidratar su piel no solo por fuera sino también por dentro. La mayor parte de nuestro cuerpo es agua y las funciones más importantes, como la digestión, la absorción de nutrientes y el control de la temperatura, están mediados por el consumo de este líquido. La cantidad de agua requerida por el organismo varía según el nivel de actividad, la temperatura y la humedad, entre otros factores. No se ha determinado la cantidad exacta que debe beber un individuo sano, pero la mayoría de expertos consideran que aproximadamente dos litros es el mínimo necesario para mantener una buena hidratación, y esto correspondería a unos 6 o 7 vasos de agua diarios. Aunque a través de los alimentos también se obtiene agua.

3. No sea el verdugo de su piel

En los días previos a exponerse al sol evite hacerse microdermoabrasiones, peelings y procedimientos láser. No lo haga, por lo menos, en las dos semanas anteriores. La mayoría, y de manera transitoria, dejan la piel más sensible a los daños causados por el sol. Y no olvide consumir alimentos ricos en antioxidantes, como frutas y verduras de color amarillo y rojo, para proteger la piel del sol y obtener un bronceado más parejo.

4. Ojo con medicamentos ‘anti’…

Se debe tener cuidado si se consumen medicamentos antidepresivos, antibióticos, antiinflamatorios o anticonceptivos porque podrían estar contraindicados cuando se toma el sol pues pueden ocasionar manchas. La lista de medicamentos fotosensibilizantes es larga, por eso la recomendación es consultar a un dermatólogo previamente. Claro, no todo paciente que los consume presenta estas reacciones.

5. La fórmula magistral: bloqueador solar +gafas + gorro o visera

El uso del bloqueador solar debe ser un hábito adquirido desde la infancia, así como el cepillado de los dientes. Pero si bien los protectores resultan efectivos bloqueando y transformando la radiación ultravioleta que quema, su efecto es pobre cuando se trata de blindar contra la radiación ultravioleta que pigmenta, por eso se debe complementar con sombreros de ala ancha que cubran la cara, pabellones auriculares y cara posterior del cuello, además de prendas sueltas y gruesas y gafas con protección 99 por ciento contra RUV B y A.
Las personas con piel seca y los niños deben usar bloqueadores en crema. Las de piel grasa, los adolescentes y pacientes con acné deben usar productos en loción o gel. Y, no olviden, el factor de protección debe ser superior a 30. Es ideal que este protector solar sea prescrito por un dermatólogo. Debe evitarse la exposición al sol entre las 10 a. m. y las 4 p. m., ya que es el horario en que ingresa la máxima radiación solar a la superficie terrestre y de forma más directa.

6. Zonas SOS para cuidar

Todo el cuerpo está predispuesto a los efectos de la radiación ultravioleta, pero de acuerdo con el clima donde la persona habita la mayor parte de su vida, las zonas más expuestas son las que más daño solar acumulan como rostro, cuello, orejas, escote, manos, antebrazos y cuero cabelludo en personas de cabello claro o con poco pelo.
Además una persona debe consultar al dermatólogo si presenta antecedentes familiares de cáncer de piel, si tiene más de 50 lunares, si tiene piel y ojos claros o si presenta los siguientes signos de alarma: una úlcera o herida que no sana, aparición de una mancha o protuberancia que no presentaba, cambios en el aspecto de algún lunar.

7. No sea tacaño con su piel

Es necesario repetir la aplicación de los protectores solares en condiciones normales porque su efecto dura cuatro horas, en promedio. Si hay sudoración excesiva se reduce a dos horas, y si hay contacto con el agua, a una, tiempo propicio para repetir la aplicación. Y mantenga las zonas de los pliegues secas para evitar la aparición de hongos que se favorece en regiones húmedas como la inguinal. Y ni se le ocurra consumir cítricos estando en el sol, ya que es una de las causas de quemaduras más frecuentes en las vacaciones. Después de salir de la piscina o del mar es importante darse un buen baño para retirar los restos de sal o de cloro que pueden causar irritaciones o alergias en la piel.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Meteorológica Mundial desarrollaron una escala para medir el índice ultravioleta y el riesgo relacionado con la exposición a estos rayos. El índice en la mayoría de ciudades de Colombia es mayor a 11, lo que significa que se requiere una fotoprotección extrema.

Asesoría: Yudy C. Pinzón, dermatóloga especialista en láser y rejuvenecimiento facial, Tel. 626 9629, Bogotá. Hilda Cecilia Herrera Robles, dermatóloga; Tel. 467 4107, Bogotá. www.noalcancerdepiel.co http://bart.ideam.gov.vo/wrfideam/indiceuv. María Claudia Lozano, médica estética, Clínica ML, Tel. 347 1017, Bogotá. www.mauriciolinares.com

FLOR NADYNE MILLÁN