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Los secretos de Ibiza

Playas nudistas, murallas renacentistas y villas espectaculares atraen a selectos turistas.

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29 de mayo 2013 , 04:06 p.m.

A muy poca gente en Ibiza le molesta que esta isla, incrustada en el Mediterráneo, sea conocida únicamente por sus afamadas discotecas, como la gran Pachá, en donde ricos y famosos se mezclan a diario al ritmo de la música electrónica. Esa ruidosa reputación garantiza que la otra Ibiza, la histórica, pacífica y paradisiaca, permanezca reservada para un selecto grupo de turistas, entre los que se cuentan desde el legendario Aristóteles Onassis, hasta el primer ministro británico, David Cameron, o incluso aventureros de mochila.

Su territorio está milimétricamente dividido en cinco pequeños municipios con vida propia y en decenas de parroquias (o veredas) que datan de finales del 1700. Sin excepción, todas giran en torno a pequeñas iglesias con festividades casi todo el año.

Muros muy blancos, calles empinadas, paredes de piedra, olor a buganvilias y pequeñas ventanas enmarcan las viviendas y los locales en los que usted puede encontrar desde un excelente vino hasta bisutería local de buena calidad.

Entre una y otra población se desarrolla una pequeña agricultura y hay decenas de hectáreas de bosque protegido conectados por largas pero angostas vías que trasladan al viajero al medioevo. Pero el paisaje cambia en segundos, abriéndoles paso a las majestuosas playas. Esas que buscan personajes como Cameron, quien fue fotografiado esta semana en Benirrás, una cala (playa) de arena fina y blanca, rodeada de pinos, olivos y almendros, prácticamente aislada del resto de Ibiza.

Cerca está Es Cavallet, tal vez el mejor mirador de la isla, según los lugareños.

Allí, en uno de los puntos más altos de Ibiza, queda S’Escollera, un gran restaurante al aire libre con exquisita paella mediterránea y comida vegetariana a precios accesibles. Mientras usted fotografía el Mediterráneo desde una de sus mesas o balcones, se puede topar sin problema con el escurridizo Jaime Marichalar, el ex de la infanta Elena. O ver a las turistas en topless y piel perfecta disfrutando de la playa nudista vecina.

Si avanza un par de kilómetros en carro, se va a encontrar de frente con la puerta de las Ses Salines, un parque natural de más de 2.800 hectáreas que agrupa casi todos los ecosistemas.

El lugar tiene mitología propia, que incluye piratas, fenicios y hasta la historia de un gigante que regulaba la pesca y aterrorizaba a los pobladores.

Desde cualquier punto del parque, que sirve de locación para películas y de destino para solitarios, se divisan las posidonias, miles de plantas acuáticas responsables de que el mar de Ibiza esté siempre teñido de azul intenso.

La Dalt Vila

Por la misma carretera está la necrópolis de Puig des Molins. Se trata de un gran predio con sinnúmero de cuevas, en donde han encontrado sarcófagos intactos y cadáveres cartaginense, los cuales confirman que Ibiza era considerada por culturas milenarias como un gran santuario.

El otro tesoro es la Dalt Vila o centro histórico amurallado. Para llegar allí tiene que pasar primero por el gran puerto de Ibiza, en donde están anclados los yates de millonarios árabes y europeos que parecen competir en tamaño y excentricidades. Allí también atracan los grandes cruceros y pesqueros con botines exóticos.

El puerto desemboca en la llamada ciudad baja, llena de restaurantes, ventas callejeras de artesanías y locales de grandes marcas internacionales. Si usted va en primavera, seguro podrá encontrar ofertas en ropa, zapatos y carteras.
Tras caminar algunos minutos y casi sin darse cuenta, todas las calles lo conducirán al Portal de Ses Taules. Es el gran arco que le da paso al área monumental de las murallas renacentistas, patrimonio de la humanidad desde 1999.

El casco antiguo es uno de los mejor conservados de Europa, y la bienvenida al lugar está a cargo de una pareja de argentinos que venden artesanías hechas de cacho de vaca. Son mochileros que llegaron en barco y se quedaron enamorados de las maravillas y gente de Ibiza.

Largos y oscuros socavones lo conducen varios metros arriba y abajo, en donde se conservan cañones y munición usada en esa época para defender a Ibiza de los piratas que robaban comida, niños y mujeres.

Las murallas fueron levantadas por orden de Felipe II, entre 1555 y 1585, cuando aún era príncipe y vivía obsesionado por la amenaza de turcos y franceses.

Si decide pasear por los alrededores de las mullas encontrará conventos de monjas de clausura, una catedral gótica, la iglesia de Santo Domingo y el convento de Predicadores.

En este último funciona ahora el Ayuntamiento o alcaldía, a cargo de la saliente y polémica Marienna Sánchez-Jáuregui, una política rubia empeñada en aprovechar la burbuja económica que cubre a Ibiza y que la aísla de la difícil situación económica que atraviesa el resto de Europa.

Desde ese edificio se ve casi toda la isla y queda muy cerca del Museo Arqueológico, que alberga una de las más grandes colecciones de piezas fenicias y cartaginesas. Allí, sin pagar un solo centavo, una guía madrileña le explica el significado de cada entierro.

Por un callejón vecino está El Corsario, exclusivo hotel donde solía hospedarse Aristóteles Onassis con sus diferentes mujeres. El precio de las habitaciones es mejor no preguntarlo, pero sí puede tomar una bebida en la terraza y ver lo mismo que décadas atrás hizo que María Callas y, luego, Jackie Kennedy se enamoraran de este lugar.

Aunque el plan suene elitista, no se preocupe, Ibiza tiene paquetes para todo tipo de turistas. Y si se anima, amanezca en ‘Pachá’. La fiesta finaliza a las 8 a.m. y la entrada vale entre 50 y 80 euros, según la temporada. Pero vele la pena la experiencia.

De paso por Madrid no deje de visitar estos lugares

El Gran Meliá Fénix, a su alcance

A 10 minutos de la Gran Vía está este cinco estrellas con una terraza magnífica y tarifas accesibles. En su bar Dry Martini preparan decenas de variedades de la clásica bebida y llevan la cuenta en un tablero electrónico. Al lado, hay salones dedicados a ilustres huéspedes como los Beatles. Y muy cerca está el Reina Sofía. No deje de ver allí la exposición de Dalí.

El mercado y las supermarcas

La comida más fresca (viva) está en los 14 puestos del mercado de San Antón, en Madrid. Consigue desde erizos y almejas hasta percebes. Las mejores ofertas en alta costura están en Las Rozas Village, un ‘ouletlet’ de lujo. O compre algo para siempre en las tiendas de Adolfo Domínguez.

Atrévase a entrar al exclusivo Ritz

Este palacete de arquitectura francesa estuva reservado para la realeza. Pero si usted quiere invertir en lujo (entre 400 y 600 euros), pase una noche en el Ritz, al mejor estilo de Ava Gardner. También puede cenar en su terraza o tomar el té en su magníficos salones.

La alta cocina de Madrid pasa por el Orfila

Si va a la capital española en busca de gastronomía de gran nivel, tiene que visitar el Orfilia, probar las tapas donde El Abuelo y cenar en el restaurante NO. Los mejores vinos están en La Cesta.

MARTHA ELVIRA SOTO FRANCO
ENVIADA ESPECIAL DE EL TIEMPO
INVITACIÓN DE LA OFICINA DE TURISMO DE ESPAÑA EN MIAMI, AVIANCA E IBERIA.