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Sorprendente comparativo hombre-máquina entre Usain Bolt y un Nissan GTR

Revista Motor analizó las increíbles cifras que agita Bolt en apenas 9,58 segundos, en los cuales da solo 41 pasos mientras que el automóvil tiene que hacer girar sus llantas 46,29 veces.

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28 de mayo 2013 , 10:00 a.m.

Imágenes de la entrega del Nissan GTR al hombre más rápido del planeta

Cada zancada de Usain Bolt, el hombre más rápido del mundo, lo hace avanzar 2,44 metros, que es apenas una distancia 30 centímetros inferior a la medida entre ejes del Nissan GTR, su automóvil personal y del cual acaba de recibir una edición especial, pintada con el mismo color bronce fosforescente de sus zapatillas, con tapizados blancos inmaculados que contrastan con el negro profundo de su piel curtida bajo el sol de Jamaica.

Bolt mide ¡196 centímetros de alto!, 60 más que el automóvil, y si se acostara sobre este a lo ancho, le sobrarían solo 7 centímetros.

Es tan enorme como elástico y aerodinámico. Lo mismo que su Nissan bronceado, que le entregaron en su pista personal de entrenamientos en la Universidad de Kingston, llamada el Uwi Mona Athletics Stadium, que de estadio tiene apenas una modesta gradería de tablas para unas 40 personas, carece de camerinos y está más o menos en la mitad de la nada.

El color azul piscina del piso sintético que le regaló la firma Regupol contrasta con la arena ardiente del entorno. Sin embargo allí todos los días, a las cuatro de la tarde, menos los domingos, Bolt y muchos otros atletas practican y se afinan, pero nadie pensaría que bajo esa canícula despedidora e inclemente se forman los mejores velocistas del mundo. Porque Bolt, en Jamaica, es el mejor, sí, pero es también uno más de muchos velocistas inalcanzables en las distancias cortas que brotan en esa isla semanalmente.

No en vano barrieron con todas las medallas de los Olímpicos de Londres hasta los 400 metros, tramos que se adaptan, además, perfectamente a la idiosincrasia del jamaiquino: nada de esfuerzos largos. Por eso los 400 metros ya son suficientes, y mejor si se hacen en relevos de cuatro.

Y las carreras de carros no pasan de diez vueltas en ninguna de las dos estupendas pistas que tiene la isla y en las cuales los autos rápidos provienen de las categorías más sofisticadas del mundo como el DTM, y corren tan sobrados como Bolt, quien suele terminar sus carreras caminando, como si “enclochara”, y el impulso siempre le alcanza para batir los récords del mundo y para mirar en el espejo a la concurrencia. Para largo aliento, Jamaica les deja el lugar a los atletas africanos.

El Nissan que estaba en el “templo Bolt” a la espera de su nuevo dueño es un carro que fue acondicionado bajo la sigla de ‘Bolt Spec’. No solo fue elaborado sobre medidas con asientos bajos de espuma para darle espacio al enorme chasis del atleta, que de todas maneras debe doblarse de tal manera que solo su flexibilidad lo permite pero que astillaría a cualquier humano normal, y queda acuñado contra el techo sin mayor movilidad. También es full equipo, tiene los rines más grandes que ofrecen, sutiles emblemas que identifican al dueño y el color exclusivo.

Solamente hay dos en el mundo así. Uno que se subastó en 195.000 dólares a beneficio de la fundación del mismo Bolt, en la cual ayudan a niños de bajos recursos, y el segundo a cuya entrega asistimos. “Vi la prueba que hizo Jeremy Clarkson en Top Gear sobre este carro y me decidí a tenerlo. Compré uno negro que uso actualmente y ahora tengo el personalizado. ¡Es espectacular!”, nos dijo. Igual debió ser el contrato de publicidad que lo liga a Nissan y hace parte de los 20 millones de euros que gana anualmente, a los cuales Puma con sus atuendos colabora con modestos 15, Gatorade con 3 y en menor escala los relojes Hublot, de los cuales usa uno enorme, con todas las funciones.

Probablemente su tamaño, que lo hace volar en el tartán de las pistas, sea un obstáculo para que pueda maniobrar bien un carro. O, simplemente, no tiene habilidades con el timón pues su historial de récords también anota la destrucción de dos BMW, uno de ellos un M3 en el cual se volcó y resultó con lesiones que lo alejaron de las pistas por un tiempo. “En un bache, como tengo las piernas tan largas, creo que accidentalmente toqué el botón del control de tracción y se desactivó. Cuando aceleré el carro se me fue de las manos”, nos dijo en su restaurante de Kingston al anotar que nunca más se iba a atrever a manejar sin la electrónica del carro a su favor.

Más le vale. Porque el GTR que le entregaron tiene 550 caballos, pesa 1.740 kilos que generan una inercia muy respetable en cualquier patinada, escalona una caja manual de seis relaciones hasta llegar a los 313 kilómetros por hora y es una exhalación cuando arranca de cero pues en apenas 2,7 segundos va a 100 por hora.

RECUADROS:

POLIFACÉTICO

Bolt es seguidor del fútbol (Manchester, Maradona y Argentina), le fascina la música y toca algunos instrumentos (Apple en casa), "chatea" permanentemente (Blackberry Q10, único en Jamaica), jugó cricket, es gran basquetbolista y podría ser campeón mundial de salto triple si quisiera.

DE 0 A 100 EN EL GTR

El GTR sale como una flecha pero no por sus propios medios, pues de hacerlo de manera natural se quedaría arando el piso. El sistema computarizado ‘launch control’ se encarga de que todos esos caballos se conviertan en giro de ruedas efectivo.

Al GTR le cuesta más trabajo mecánico llegar a los 100 metros. Sus llantas (255/40 en rines 20) avanzan 2,16 metros por vuelta y darán 46,29 giros para cubrir los 100 metros que Bolt hace en solo ¡41 a 43 pasos!

Claramente, frena mucho mejor el humano. Bolt puede estar en pocos metros en velocidad cero, mientras que al auto le tomará mucha más distancia, a pesar de que tiene los frenos más eficaces.

Aerodinámicamente, el automóvil en el papel es mucho más fluido que la anatomía del atleta. Pero hasta esa velocidad de 100, el auto no saca casi partido a sus formas, mientras que para Bolt, desde el vestido hasta la posición de las manos y la inclinación de la cabeza son claves para quitarle centésimas al cronómetro.

ANFITRIÓN

Tracks and Records se llama el restaurante-bar de Usain Bolt en Kingston. Está montado con las últimas tecnologías de video y audio, al estilo de un Hard Rock Cafe, y es el sitio "in" de la ciudad pues el atleta va con mucha frecuencia e interactúa con la gente y concede entrevistas para las cuales tiene unas 40 solicitudes diarias de la prensa mundial. En la puerta, siempre está el GTR, y el tablero de sus récords es el mensaje de saludo.

FRASES:

"CONSIDERO QUE ME QUEDA UNA OLIMPIADA MÁS, LA DE BRASIL. NO ME GUSTA QUE ME IMPONGAN DIETAS NI ME CAMBIEN. LO QUE LOGRO ES POR MI TALENTO NATURAL BIEN CULTIVADO".

LOS AUTOS IMPORTADOS A JAMAICA PAGAN ENORMES DOSIS DE IMPUESTOS POR LO CUAL EL GTR ES UN APARATO EXÓTICO ALLÍ, AUNQUE TODO EL MUNDO APLAUDE A BOLT POR TENERLO.

LOS AUTOS IMPORTADOS A JAMAICA PAGAN ENORMES DOSIS DE IMPUESTOS POR LO CUAL EL GTR ES UN APARATO EXÓTICO ALLÍ, AUNQUE TODO EL MUNDO APLAUDE A BOLT POR TENERLO.

LA MAYORÍA DE LOS CAMPEONES JAMAIQUINOS HAN NACIDO EN LA ZONA DE TRELAWNY, DONDE SE REGISTRAN FENÓMENOS MAGNÉTICOS PORQUE LAS BRÚJULAS MARCAN MAL.

Ver imágenes de Usain Bolt y el Nissan GTR