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Correa, cuatro años más para cambiar Ecuador

En su tercer periodo, el ecuatoriano hará énfasis en educación y cambio de matriz productiva.

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24 de mayo 2013 , 09:59 p.m.

Ana María, una pequeña con síndrome de Down, ingresó al salón principal de la Asamblea Nacional portando la banda presidencial que, en su tercer periodo de gobierno, llevará el economista Rafael Correa. Paralelamente, un coro de niños cantaba una canción sobre los sueños de la patria, mientras la primera mujer presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, se preparaba para tomar juramento al mandatario.

En este escenario, Correa inició su último periodo presidencial para luego retirarse de la política activa, según lo reiteró al final de su discurso de asunción al poder. “Yo estaré, si Dios lo permite, cuatro años más, pero la revolución ciudadana estará para siempre”, dijo.

La política social fue el estandarte con el que Correa resaltó lo conseguido por su “revolución ciudadana”, que ofrece “profundizar” y “radicalizar” en los próximos cuatro años de gobierno.

“Hemos conseguido que un millón de ecuatorianos dejen de ser pobres”, la pobreza se redujo del 37,69 a 27,3 por ciento; la extrema pobreza bajó del 16,9 al 11,2 por ciento; por primera vez el ingreso familiar del hogar típico permite cubrir la canasta básica de consumo, y 40.000 personas con discapacidad han sido atendidas. “Como nación, estamos orgullosos de ser el país que más reduce desigualdad en Latinoamérica”, resaltó Correa.

“Ecuador es una de las economías más dinámicas de América Latina”, destacó el Presidente, por las cifras oficiales, que marcan un crecimiento anual del 4,3 por ciento, promedio, del producto interno bruto, por encima del promedio de América Latina y el Caribe, que fue de 3,5 entre el 2007 y el 2012.

Según su anuncio, en el 2013 Ecuador alcanzará casi el 15 por ciento del PIB en inversión pública. “La asignación de recursos sociales demuestra las relaciones de poder en un país. En Ecuador ya no manda el capital financiero”, dijo. En su discurso, Correa no dejó de cuestionar el bloqueo cubano, el control británico de las Malvinas y la gestión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La prensa local y latinoamericana tuvo un especial espacio en los cuestionamientos del Presidente: “La prensa latinoamericana es mala, muy mala. Silencia y manipula la información”.

Para el próximo periodo, Correa enfoca su gestión en tres ejes: el cultural, el del conocimiento y el urbano. Universalizar la educación básica y fortalecer la educación superior para pasar del capitalismo industrial al capitalismo del conocimiento. El cambio de la matriz productiva será el principal desafío bajo la responsabilidad del vicepresidente, Jorge Glas.

“La profundización de la que habla (Correa) parece marcada por el pragmatismo en economía, una búsqueda en la calidad de servicios y una revolución cultural. Profundizar es sinónimo de anclar en forma más decidida su modelo. Un esfuerzo paradójico, pues cuanto más pretenda concentrar todo el juego de la esfera pública, más incrementará sus posibilidades de implosionar”, opinó José Hernández, director adjunto del diario 'Hoy'.

Con una inédita mayoría de 100 de 137 asambleístas oficialistas, Correa tiene el camino libre. Una reforma del Código Penal, leyes de tierras y de aguas y el cuestionado proyecto de Comunicación son las prioridades.

Maggy Ayala Samaniego
Corresponsal de EL TIEMPO
Quito