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Hace 50 años

Médicos y personal especializado siguen alerta en la iluminada habitación aledaña al dormitorio donde descansa el papa Juan XXIII, quien se encontraba mucho mejor antes de dormir, luego de las transfusiones recibidas en los últimos tres días para reemplazar la sangre que perdió por su lesión estomacal. La mayor preocupación es lograr que no se repitan las hemorragias.

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22 de mayo 2013 , 04:26 p.m.