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Los retos que le esperan al nuevo secretario de Movilidad

La lista para Rafael Rodríguez es larga: Impulsar el SITP, metro, cables, TM y mejorar vías.

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21 de mayo 2013 , 08:10 p.m.

La vasta experiencia que exhibe en su hoja de vida tendrá que ponerla a prueba el nuevo secretario de Movilidad, Rafael Rodríguez, para hacerles frente a las múltiples urgencias que tiene la ciudad en este frente.

Aunque al tomar posesión de su cargo este martes Rodríguez expresó que una de sus prioridades será velar por la seguridad vial –“tenemos una accidentalidad muy alta para el volumen de vehículos que hay”, dijo–, lo cierto es que los desafíos que le esperan en otras áreas no son menores.

La movilidad es el tema más crítico que tiene la capital, el que más desespera a la gente y el que reclama mayores recursos para obras de infraestructura.

De ahí que los expertos coincidan en que el primer asunto que tendrá que abordar Rodríguez será el impulso al cupo de deuda por 4,3 billones de pesos que tramita el Concejo y que garantizaría sacar adelante nuevas troncales para TransMilenio, cables aéreos, grandes avenidas y el metro pesado, entre otros.

“Tiene que ordenar de inmediato al Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) que haga el diseño de las obras que quiere incluir en el cupo. El Concejo no se puede dar el lujo de aprobarlo sin cronogramas”, dijo Fernando Rey, experto en movilidad y exgerente de TransMilenio.

Rodríguez, quien además encontrará la ‘papa caliente’ de la carrera 7a., administrará una entidad que es cabeza del sector que agrupa a entidades como el IDU, TransMilenio, la Unidad de Mantenimiento Vial (UMV), el Sistema Integrado de Transporte (SITP) y el metro, además de una planta de 291 empleados y un presupuesto anual de 180.000 millones de pesos.

Según Mónica Villegas, directora del programa ‘Bogotá, cómo vamos’, es clave culminar la implementación del SITP, “unificar las tarjetas de TransMilenio y poner en marcha 40 rutas al mes a partir de julio, como estaba previsto”.
Para Ricardo Montezuma, director de Ciudad Humana, más que obras, Bogotá necesita avanzar en una sólida política pública de movilidad.

“No se ha avanzado con el estacionamiento en vía ni con los cobros por congestión. El problema de la ciudad es que hay demasiados vehículos y con más vías esta situación no cambiará”, expresó.

A todo o nada por el cupo de deuda

Rodríguez llegó a tiempo para defender el cupo de endeudamiento en el Concejo. Si no pasa, la ciudad se quedaría sin 4,3 billones de pesos vitales para obras de movilidad, como la troncal de la Boyacá, los cables del sur y el tranvía de la carrera 7a. Esta es la tercera vez que se da la discusión y aún hay resistencia de concejales, como Miguel Uribe (liberal), que temen autorizar una deuda tan grande con los bajos niveles de ejecución del Distrito en el último año.

Cables y TransMilenio por la Boyacá, apuestas a futuro

La construcción de la troncal de la Boyacá resolvería un rezago de siete años en las obras de TransMilenio, que ya debería tener 200 kilómetros de troncales y hoy apenas llega a 114, por los retrasos y problemas de corrupción de la pasada administración. Esta obra necesita 712.500 millones de pesos del cupo de deuda. Los estudios previos a la construcción aún no están listos. Las obras de los cables de San Cristóbal y Ciudad Bolívar también están en veremos, pese a que sus estudios de factibilidad han avanzado con la asesoría del Metro de Medellín. Los 253.000 millones de pesos que costarán las obras también dependen del cupo.

Tapar los huecos de la malla vial local

Según cálculos de la Unidad de Mantenimiento Vial (UMV), arreglar las vías locales de Bogotá tomaría al menos 20 años con el presupuesto actual (1,6 billones de pesos). En total, hay un déficit de 11,1 billones de pesos para arreglar 8.373 kilómetros de calles en pésimo estado (el 62 por ciento de las de la ciudad). Así, los retos consisten en gestionar los recursos para la malla vial y limpiar de la UMV la huella de corrupción que dejó el ‘carrusel’ de la contratación.

El lío de la 7a.

Según expertos, en el 2018 la movilidad en la carrera 7a. colapsará. La mejoría del tránsito en este corredor ha obsesionado a más de una administración, pero hasta ahora ninguna ha concretado una solución. Se han propuesto versiones ligeras y pesadas de TransMilenio e, incluso, un metro pesado que resultó ser inviable. Ahora, el Distrito le apuesta a una alianza público-privada (APP) con el consorcio Tranvía Carrera Séptima para construir un metro ligero de 21 kilómetros y 27 estaciones.

Aunque el proceso ya está en etapa de estudios finales, podría estancarse, pues en el consorcio participa Sainc, una de las firmas con las que el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) liquidación desde septiembre del 2012 el contrato de la troncal ligera de TransMilenio.

El inconveniente es que la ley prohíbe que en la APP participen empresas con obras y contratos vigentes en un mismo corredor.

El viacrucis de la valorización

La puja política entre el Concejo y la Alcaldía ya ha hundido tres proyectos de modificación del cobro de la valorización en esta administración.

Esta es la cuarta vez que se presenta y, una vez más, se pide la derogación parcial del Acuerdo 180 del 2005. Los concejales temen incurrir en detrimento patrimonial si lo aprueban, porque ya se pagaron los estudios, predios y diseños para estas importantes obras de movilidad. Petro propone financiarlas con recursos de deuda, pero cabildantes como Ómar Pardo (Conservador), presidente de la comisión de hacienda, y Roberto Hinestrosa (Cambio Radical) han dicho que amarrar ambos asuntos es una forma de presionar al cabildo para que apruebe el cupo. Si no hay derogatoria, el secretario de Hacienda dijo que se inclina por la propuesta del concejal Antonio Sanguino, que consiste en priorizar una lista de obras y conservar el cobro para las que tengan estudios. Así, la tarifa de la valorización se reduciría de 850.000 millones de pesos a la mitad.

REDACCIÓN BOGOTÁ