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¿Se ahoga dormido? Ojo, eso es apnea

Somnolencia y problemas neurológicos, gástricos y cardiacos, entre las consecuencias severas.

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21 de mayo 2013 , 03:40 p.m.

Dormir es para muchos uno de los más grandes placeres que hay, sobre todo cuando el sueño, además de grato y suficiente, es reparador. Para otros, no obstante, a veces es una tortura por cuenta de un horrible trastorno conocido como apnea.

En los afectados, la respiración se interrumpe durante el sueño o el flujo de aire es insuficiente. Y aunque las consecuencias pueden ser graves, la información sobre el tema aún es precaria.

Por esa razón, el Consorcio AOS (Síndrome Apnea Obstructiva), del que hacen parte la Universidad Javeriana, el Hospital San Ignacio y el Instituto del Corazón, con el apoyo de Colciencias y otras universidades internacionales, dieron inicio a un estudio a cinco años con el que se busca ampliar el conocimiento sobre este tema.

Felipe Uriza, uno de los investigadores principales, responde algunas preguntas comunes sobre la apnea.

¿Qué la causa?

La apnea tiene múltiples causas, entre ellas las genéticas, unidas a factores ambientales y corporales. Se cree que los afroamericanos tienen más riesgo porque tienen más tejidos blandos en las vías aéreas superiores; también se sabe que las personas obesas están más predispuestas. De igual modo se atribuye a tener un maxilar corto, las amígdalas grandes o cierto tipo de paladar, entre muchas otras que este grupo investiga.

¿Cómo se manifiesta?

Por lo general la persona con apnea ronca muy fuerte cuando se queda dormida. Luego, este ronquido se interrumpe dando lugar a un periodo silencioso (superior a diez segundos), durante el que no hay respiración. Por último hay un fuerte jadeo de la persona tratando de respirar (a veces el afectado se despierta). El patrón se repite varias veces por noche.

¿Qué tanto afecta la salud?

Mucho: altera el sueño nocturno, lo que hace que la gente viva cansada y con somnolencia. El riesgo de accidentes y baja productividad es alto. También se ha relacionado con complicaciones cardiovasculares, diabetes, males gástricos y alteraciones mentales y neurológicas. El estudio trata de definir el alcance de estas afectaciones en el país.

¿Cómo se diagnostica?

La prueba reina es un estudio de sueño (polisomnografía), que está en el POS. El estudio busca validar esta y otras pruebas, de acuerdo con las características de la población.

Cómo se trata y se previene

Según Felipe Uriza, investigador de la Universidad Javeriana, cuando se diagnostica la apnea, la primera medida es educar al afectado sobre estilos de vida saludables.

Eso incluye mantenerse en el peso adecuado, hacer ejercicio en forma regular, tener una buena higiene del sueño (con horarios definidos, en sitios adecuados y una rutina adaptada al descanso reparador).

También se indica la aplicación de aire a presión, de manera continua, durante el sueño, a través de un Cpap (dispositivo que administra aire a través de una mascarilla).

Cuando es necesario eliminar tejidos o acondicionar el área de la faringe mediante cirugía, para evitar obstrucciones de la vía respiratoria.

Ponga de su parte

Entre las medidas que pueden ponerse en marcha para reducir los molestos síntomas de la apnea está el no consumo de trago ni de sedantes a la hora de acostarse, pues estos relajan los músculos y los tejidos, lo cual empeora las molestias.

No duerma boca arriba sino de costado, para evitar que los tejidos blandos caigan y obstruyan la vía aérea.

Recuerde que los fumadores tienen mala oxigenación de los tejidos, lo cual empeora el problema.

CARLOS F. FERNÁNDEZ
ASESOR MÉDICO DE EL TIEMPO