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'Nadie sensato propondría legalizar la cocaína en EE. UU.': Kleiman

Para el experto en drogas no hay una solución única para esta problemática.

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19 de mayo 2013 , 10:22 p.m.

Mark Kleiman es uno de los estudiosos más importantes en los Estados Unidos de las políticas públicas, y en especial uno de los principales expertos acerca del tema de las drogas en su país. Tiene un Ph. D. en Políticas Públicas de la Universidad de Harvard, profesor de la Universidad de California y es uno de los académicos encargados de estructurar la propuesta del estado de Washington para legalizar la marihuana.

Kleiman fue parte del panel de expertos que hicieron presencia en el séptimo encuentro anual de la Sociedad Internacional de Estudios sobre Políticas de Drogas (ISSDP, por sus siglas en inglés), llevado a cabo en el Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (Cesed), en la Universidad de los Andes.

El profesor habló con EL TIEMPO acerca de los mitos y tabúes del mundo de la droga. Criticó las políticas simplistas y planteó la necesidad de encontrar caminos distintos para manejar el tema sin caer en clichés, tanto prohibicionistas como enteramente legalizadores.

¿Qué opinión le merece la guerra contra las drogas?

La noción de ‘guerra contra las drogas’ me parece tonta. Criminalizar la distribución de algunas drogas para evitar el abuso de estas sustancias parece ser correcto. No creo que el eslogan ‘la guerra contra las drogas terminó’ nos acercará a una solución razonable, como tampoco lo hará el eslogan de ‘una sociedad libre de drogas’. Estoy en contra de ambos.

¿Cuál diría usted que es la forma correcta de tratar el problema?

Déjeme retroceder en esa pregunta. ¿Cuál es el problema de la droga? El problema es que hay un gran número de químicos en el mundo –plantas, sintéticos– que la gente disfruta o ha aprendido a disfrutar o valorar, por los efectos que tienen en la mente. Pero eso es algo bueno. Algunos de esos químicos son tóxicos, en una forma en la que ayudan a la gente a disminuir su autocontrol, que es el efecto que quieren; y si es así me parece bien, excepto cuando pueden hacerse daño a ellos mismos o a alguien más.

¿Sugiere, entonces, que se debe tratar a los adictos como enfermos y no como criminales?

Depende de lo que hagan. Si alguien es simplemente un consumidor y llega y dice ‘estoy consumiendo más marihuana de la que quisiera y quiero dejarla, pero no puedo’, me parece más un problema de salud. Pero si alguien se emborracha y golpea a su mujer, me parece un crimen. En este caso, por ejemplo, si su alcoholismo contribuye a su actividad criminal tenemos un problema articulado, y necesitamos utilizar los mecanismos para tratar ambos casos (el de salud y el criminal). Catalogar las cosas como “crimen” o “enfermedad” es el tipo de simplificación que hemos utilizado para lidiar con nuestros inconvenientes. La frase ‘debemos tratar las drogas como un problema de salud, no criminal’ no tiene ningún sentido, y estoy cansado de escucharla. Por ejemplo, mucha gente está de acuerdo en que la drogadicción es un problema de salud o una enfermedad. Si uno tiene un programa médico efectivo de rehabilitación para una población de criminales que son consumidores activos y obtiene un 20 por ciento de ellos totalmente recuperados en un año, estaría haciendo un gran trabajo.

¿Pero entonces diría que no existe una forma correcta o incorrecta de tratar a estas personas?

Existen muchas formas correctas e incorrectas de tratar las drogas, solo que no pueden ser fácilmente encapsuladas en un eslogan, que es lo que sirve en una campaña electoral, y por eso tenemos tan malas políticas antidrogas y tan malas contrarrespuestas. Pero déjeme volver al tema de los adictos. Estamos de acuerdo en que es un problema de salud y en que un buen tratamiento para criminales puede tener un éxito del 20 por ciento. Estas personas en libertad condicional no pueden consumir drogas. Se las controla haciéndoles inspecciones aleatorias y se les dice que por cada vez que les sea encontrada alguna sustancia pasarán dos días en la cárcel, y no se les ofrece ningún otro tratamiento. Con esta medida, el 80 por ciento de ellos no volverá a consumir drogas en un año. En ese caso se utiliza un mecanismo coercitivo para solucionar un problema de salud.

¿Y aquellos que no son delincuentes?

Para los consumidores que no son criminales no existe un tratamiento médico que sea comprobadamente efectivo. Pero pondré un ejemplo similar: cuando a una persona que ejerce algún cargo que requiere licencia –un médico, un piloto, un conductor, entre otros– se la encuentra consumiendo drogas, se le lleva ante una junta médica y se le dice ‘usted puede dejar de consumir ya mismo o perderá su licencia’. En esos casos, el 90 por ciento de ellos mejora.

¿Cree que legalizar la droga es una solución?

Uno puede legalizar la posesión, que es lo que llamamos despenalización; se puede legalizar la venta con fines médicos; se puede legalizar la venta a adultos o se puede tener la venta y el consumo penalizados. Se puede penalizar la venta y despenalizar el consumo. Se puede penalizar la venta y castigar solo a quienes han cometido delitos. Por ejemplo, en los Estados Unidos, el consumo de alcohol es legal pero en algunos estados si alguien comete una falta estando ebrio queda vetado para volver a beber. Podríamos extraer políticas específicas de los eslóganes generales e intentar preguntarnos cómo lidiar con cada droga en particular. Yo era muy escéptico con la despenalización del uso de la droga con base en la tesis de que eso incrementaría la demanda y en que se incrementaría también un mercado criminal con el aumento de los vendedores. Sin embargo, las evidencias han demostrado que el consumo realmente no se afecta tanto.

¿Entonces, legalizar no aumentará el consumo?

No. Lo que digo es que despenalizar, al parecer, no aumenta el consumo. Sin embargo, si se legalizan la venta y el cultivo el precio bajaría un 80 por ciento, y eso tendría un enorme impacto.

¿Pone usted el alcohol en la misma categoría de la cocaína?

Sí. Ambos son drogas que con el abuso pueden causar crímenes. ¿Significa esto que deben ser tratadas con las mismas políticas? No.

En Colombia se dice que acá ‘ponemos los muertos’, mientras que algunos estados en Estados Unidos legalizan la droga. ¿No debería existir una política global?

Esto es complicado si les buscan respuestas simples a problemas complejos. Colombia no está peleando una guerra por la exportación de marihuana, el problema criminal acá proviene de la cocaína. Nadie sensato propondría la legalización de la cocaína en los Estados Unidos. Solo hay un problema si se cree que la justificación para las muertes es que estamos llevando a cabo una cruzada moral contra “el mal” de las drogas. Si uno no cree que hay un mal distinto al problema humano o de abuso, entonces el hecho de que alguien busque nuevas formas de lidiar con las drogas en Estados Unidos no tiene nada que ver con que Colombia se defienda de las Farc y las ‘bacrim’.

Si Colombia decidiera legalizar la venta de drogas, ¿cómo cree que recibirían la medida en Estados Unidos?

Vender drogas es muy distinto que usarlas. La marihuana es muy distinta a la cocaína. Si Colombia legalizara el cannabis mañana, no sé qué haría el gobierno de los Estados Unidos. William Brownfield, subsecretario de Estado para Asuntos de Narcotráfico Internacional, dijo en entrevista con EL TIEMPO –aunque algunos lectores de pronto no leyeron entre líneas– que no había escuchado a nadie proponer la legalización de la heroína o la cocaína, y cuando habló de despenalización mencionó drogas sintéticas, coca, metanfetamina, pero nunca la marihuana.

Usted ha trabajado en la política de legalización del cannabis en Washington. ¿Cuál es su propuesta concreta?

Queremos ayudar al estado a desarrollar un sistema que haga accesible la marihuana para los adultos que quieran usarla responsablemente, mientras se desincentiva el uso por parte de menores mientras conducen, y que no se pueda exportar a otros estados.

¿Esta propuesta incluye la legalización de la venta también?

Sí. No solo la venta, sino también el cultivo. Pero note que es complicado, porque todo esto es ilegal bajo la ley federal. Así que estoy en la posición de ayudar a la Junta de Control de Alcohol del estado de Washington a escribir normas para que la gente obtenga sus licencias de funcionamiento por parte del estado, haciendo algo que sigue siendo un delito. Cada uno de los propietarios de las tiendas podría ir a prisión.

¿Y cómo va a funcionar entonces, si sigue siendo ilegal?

Están esperando que el gobierno no vaya a ser reactivo. No hay muchos agentes antidroga, y sí muchas tiendas en el estado de Washington. En este momento se está llevando a cabo una negociación entre el estado y el gobierno federal.

¿Diría usted que la marihuana es menos nociva que el alcohol?

En casi todo sentido, la marihuana es menos nociva que el alcohol, excepto por el hecho de que es ilegal. Algunos dicen que entonces deberíamos tener menos restricciones que las que se tienen con el alcohol, a lo que diría que sí, si nuestras políticas respecto al alcohol fueran apropiadas.

Pero todas las drogas hacen daño...

Lo importante con el tema es comprender que no estamos escogiendo si tenemos un problema o no; estamos escogiendo qué problema tener: o de abuso de droga o de control. Así es el mundo.

ANDRÉS RIVERA
Redactor de EL TIEMPO