Archivo

Los ayunos cortos podrían ayudar a desintoxicar el organismo

El ayuno ha sido usado como terapia. ¿Es esta una forma de sentirse mejor?

notitle
15 de mayo 2013 , 11:08 p.m.

La tradición cuenta que Jesús, el mesías de los católicos, pasó 40 días y 40 noches en el desierto sin probar bocado. Otras historias hablan de Mahoma, a quien se le reveló el Corán –libro sagrado del islamismo– después de haber ayunado, por eso en el mes de ramadán los devotos islámicos repiten este hecho. Estos ayunos son legendarios y recordados cada año por la religión, pero no son los únicos.

El médico norteamericano Henry S. Tanner fue uno de los primeros en investigarlo, y en 1880 hizo ayuno durante 41 días y no murió de hambre. En cambio, durante este tiempo Tanner aseguró que la sensación de estar hambriento había desaparecido y que se sentía con más vitalidad. Tanto, que llegó a caminar hasta cinco kilómetros al día. Por supuesto, el caso de Henry es uno aislado. Pero lo cierto es que actualmente varios médicos naturistas emplean al ayuno como terapia para desintoxicar el organismo.

Aunque el ayuno como forma de purificación espiritual es una práctica milenaria, el terapéutico se remonta a mediados del siglo pasado. En 1953, el médico alemán Otto Buchinger publicó un libro con el título El ayuno terapéutico y sus métodos auxiliares como recurso biológico, y allí, por primera vez, hablaba de las ventajas de una dieta líquida baja en calorías, acompañada de ejercicio físico. Para esto, Buchinger combinó la medicina tradicional con la naturista y a través de pruebas empíricas (empezando por él mismo) demostró los beneficios del ayuno: desintoxicación, lucidez mental y una mejora en la salud. Su propuesta era someter al organismo a un ayuno y solo consumir agua, zumo de frutas y caldos de verduras durante 17 días. Su trabajo resultó en la creación de un instituto de medicina holística, que tenía –y aún tiene– el propósito de integrar varias disciplinas en pro de la curación de una persona.

El nobel de literatura Mario Vargas Llosa asegura practicar este ayuno con cierta frecuencia y en un ensayo publicado en el diario El País, titulado Agua sin pan, habla sobre los beneficios que le ha representado esta terapia: "Privado de alimentos, esa maravilla de creatividad que es nuestro cuerpo, se defiende, eliminando aquello que le sobra o lo perjudica, y nutriéndose de todas las reservas que atesora. Ese cambio de metabolismo provocado por el ayuno limpia y renueva el organismo de una manera que es difícil explicar si no se ha tenido la experiencia. Yo la he vivido ya catorce veces y siempre, luego de los veintiún días en la Buchinger sometido a la dieta de agua sin pan, he tenido la sensación de un renacimiento físico".

Qué dice la ciencia

Los mormones suelen ayunar durante 24 horas el primer domingo de cada mes, y un estudio del 2007 realizado en esta comunidad detectó que estas personas tenían 39 por ciento menos riesgo de sufrir enfermedad de las arterias coronarias que quienes no ayunaban. Por otro lado, un estudio de la Universidad del Sur de California publicado el año pasado en Science Translational Medicine, concluyó que ciclos cortos de ayuno parecen funcionar tan bien como la quimioterapia para evitar el avance de los tumores cancerosos.

Estas investigaciones prueban los beneficios de ayunos cortos, pero cuando se trata de ayunos largos y radicales, la comunidad científica no está de acuerdo. Expertos como Claudia Angarita, directora del Centro Colombiano de Nutrición Integral, y Óscar Rosero, médico internista endocrinólogo y miembro de la Asociación Colombiana de Endocrinología, no incentivan el ayuno terapéutico. Lo cierto es que ningún médico recomendaría no comer, el cuerpo necesita una dieta balanceada y "no existen pruebas científicas contundentes respecto a esto", asegura Rosero.

¿Qué pasa en el cuerpo cuando se somete a un ayuno? El médico Rosero explica que "cuando se hacen ayunos para bajar de peso o para mejorar el colon –es decir, no largos ni radicales–, se tiene en cuenta una parte hormonal". Al iniciar el ayuno, los niveles de la insulina bajan; esta es la hormona encargada de metabolizar los azúcares. Esto implica que el organismo genere una respuesta para compensar aquellos azúcares, y esta es aumentar los niveles de adrenalina. "Al consumir poco alimento –continúa Rosero–, se producen adrenalina y dopamina. Esto genera una sensación de bienestar y de alerta. Esto puede funcionar siempre y cuando los ayunos sean cortos. Uno nunca recomendaría un ayuno de más de 24 horas".

La nutricionista Angarita dice que "un ayuno absoluto no es recomendado ni saludable. Al contrario, puede tener efectos nocivos para la salud", aunque reconoce que "a veces se recomiendan dietas líquidas por dos o tres días cuando una persona se prepara para algunas cirugías o procedimientos o para perder peso".

Dentro de este último ‘pero’, nutricionistas y médicos abren un margen para el ayuno. Claudia Angarita apunta: "Algunas nutricionistas recomendamos unos planes llamados ‘de desintoxicación’. Estos no se hacen por períodos largos y se recomiendan de acuerdo con unas características especiales que deben tener las pacientes". Estas características tienen que ver con que bajo ningún término deben ayunar personas con hipoglicemia, diabetes o problemas cardiovasculares. Por otro lado, quienes busquen realizar este ayuno deben tener un manejo adecuado de la ansiedad y no tener adicciones.

Las dietas son algo común entre la población, así que expertos recomiendan algunas con ciertas características y en determinadas circunstancias. Los planes de desintoxicación, armados con alimentos que aporten los nutrientes necesarios para el mantenimiento del cuerpo, en efecto "ayudan a eliminar toxinas acumuladas que en aumento exponen al cuerpo a enfermedades como sobrepeso, celulitis, dolor de cabeza, fatiga y dolores en general", asegura Claudia Angarita. La nutricionista recomienda incluir lácteos bajos o libres de grasa, especialmente yogur con probióticos, verduras crudas o cocinadas, y solo por los días del tratamiento evitar aquellas verduras ricas en azúcar como zanahoria, remolacha, arveja y ahuyama.

En todo caso, no es recomendado bajo ningún caso echar mano del ayuno por cuenta propia. Si una persona busca desintoxicarse, bajar de peso o aliviar algún malestar estomacal, es crucial consultar a un nutricionista para seguir las indicaciones adecuadas de acuerdo con su organismo.

Ayuno sin excesos, bueno para la salud

Durante el ayuno, el cuerpo se pone al límite de sus capacidades, por eso en condiciones de salud adecuadas puede hacerse por medio o un día entero. Pero si aparece una sensación de debilidad, desmayos, sudoración profusa, temblor, taquicardia o fatiga, debe suspenderse de inmediato.

Antes de efectuar un ayuno, los expertos consultados recomiendan no hacer actividad física en exceso e ingerir líquidos en abundancia para evitar la deshidratación, así como alimentarse bien el día antes para que el cuerpo guarde glucógeno (depósito de glucosa en el hígado y músculos). Al siguiente día no es recomendable comer desaforadamente, sino consumir una dosis razonable de alimentos.

Aunque cada plan de ayuno debe ser diseñado por un nutricionista, por lo general, asegura Claudia Angarita, se aconseja que "no se incluyan alimentos ricos en almidón como papa, yuca o arracacha, ni harinas refinadas, embutidos o carnes grasosas, azúcar o postres, alcohol, leche o lácteos. En cambio, se recomienda el consumo de lácteos bajos o libres de grasa, verduras crudas o cocinadas, frutas (de 3 a 5 veces al día), una leguminosa (frijol o lenteja), y cereales ricos en fibra. En cuanto a las carnes, es mejor escoger ternera, pollo, salmón o atún; además, quesos bajos en grasa".

REDACCIÓN CARRUSEL