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La agenda rural

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11 de mayo 2013 , 09:30 p.m.

Entre 2010 y 2012 la pobreza rural pasó de 49,7% a 46,8%, mostrando una importante reducción de casi tres puntos porcentuales en dicho período. Hay un ligero aumento de 0,7 puntos porcentuales entre 2011 y 2012, probablemente asociado a las dificultades del sector cafetero y a los efectos devastadores de la ola invernal.

A este tema se refirió el columnista Mauricio Vargas en su artículo del lunes 6 de mayo, pasando por alto los resultados del índice de pobreza multidimensional, donde se señala que la pobreza rural pasó de 53,1% en 2010 a 48,3% en 2012, reduciéndose en 4,8 puntos entre 2010 y 2011, progreso indiscutible.

A pesar de la mejoría, es evidente que la brecha urbano-rural sigue siendo grande. Razón por la cual cobra importancia la política de desarrollo rural que ya está en marcha y que sin duda tendrá que escalar mucho más en un escenario de postconflicto.

Como lo demuestran las cifras del indicador multidimensional, las condiciones de vida de los pobladores rurales han venido mejorando en los últimos años y el gran reto de la política es que esta tendencia continúe.

La distancia histórica entre el campo y la ciudad ha comenzado, pues, a achicarse, pero sigue siendo inmensa. Por eso los múltiples empeños que viene adelantando este gobierno. El mismo concepto de “desarrollo rural” que había sido borrado de la agenda pública ha reaparecido.

Hemos preparado una ambiciosa ley sobre “acceso a tierras y desarrollo rural”, actualmente en consulta con las comunidades étnicas, que habrá de transformar la visión de las políticas públicas en relación con la ruralidad colombiana.
Este año, por ejemplo, se entregarán 100.000 viviendas rurales con gratuidad a las familias campesinas. Estas soluciones de vivienda son diferentes de las que se construyen en áreas urbanas. La vivienda rural ha dejado de ser la cenicienta que siempre fue de la asignación de recursos públicos para vivienda de interés social.

Hemos rescatado también programas tan importantes para el desarrollo rural como el de asistencia técnica universal, y los programas de riego y drenaje para pequeñas comunidades campesinas asociadas.

Uno de cada cuatro empleos que se están creando en Colombia se genera en el ámbito rural y llevamos a la fecha dos millones de hectáreas formalizadas a los campesinos, un cambio fundamental en la estructura de la tenencia de la tierra en nuestro país.

La restitución de tierras, a pesar de tantos enemigos –agazapados unos y desembozados otros–, sigue su marcha con rotunda determinación política. Ya se comienzan a cosechar múltiples fallos de los tribunales agrarios que devuelven tierras a los campesinos despojados injustamente.

Por último: el sector agropecuario durante la primera mitad de la administración Santos, a pesar de graves dificultades como la ola invernal y la revaluación, ha tenido un comportamiento mucho mejor que en la segunda mitad de la administración anterior. Los datos oficiales del Dane sobre el crecimiento del PIB agropecuario por año son los siguientes: 2008 (-0,4%); 2009 (-0,7%); 2010 (0,2%); 2011 (2,4%) y 2012 (2,6%).

Desde luego, falta mucho por hacer. Pero la inmensa deuda acumulada que el país tiene con la ruralidad se ha comenzado a saldar en este gobierno.

Juan Camilo Restrepo
Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural