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Estados Unidos arrancó con ventaja en primer año del TLC

Las exportaciones colombianas crecieron 3,3%, mientras las importaciones aumentaron 14,6%.

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11 de mayo 2013 , 06:22 p.m.

Un arranque más vigoroso en el crecimiento de las ventas de Estados Unidos que en las de Colombia. Ese es el balance del primer aniversario de aplicación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE. UU. que se cumple este miércoles.

Así mismo, es notable la presencia de numerosos productos y empresas nuevas del país en el mercado estadounidense, aunque las exportaciones no tienen el aumento notable que los defensores del acuerdo anticipaban. (Vea la infografía de las exportaciones colombianas a Estados Unidos).

Tampoco se ha dado la inundación de importaciones desde ese país a las fábricas y hogares colombianos, como lo auguraban los críticos, aunque sí ha habido aumentos significativos en algunos productos del agro y la agroindustria.

Entre el 15 de mayo del 2012, cuando entró en vigencia el TLC, y el pasado 31 de marzo, la facturación a EE. UU., sin incluir petróleo (cuyas ventas no se impulsan por el acuerdo), ascendió a 6.004 millones de dólares, para un incremento anual de solo 3,3 por ciento.

Las compras colombianas a los proveedores estadounidenses en el mismo periodo fueron de 13.249 millones de dólares, un alza de 13,6 por ciento. De esta manera, el superávit comercial de Colombia con Estados Unidos (la diferencia entre exportaciones que superan a las importaciones) se redujo por primera vez desde el 2007, y pasó de 8.991 millones de dólares en el 2011 a 8.527 millones en el 2012.

Para el comportamiento del comercio tanto de ida como de venida hay explicaciones. El director de la Oficina de Aprovechamiento Comercial del TLC, Hernando José Gómez –que lideró el equipo que negoció el acuerdo–, recuerda la debilidad de la economía estadounidense, que la ha llevado a moderar sus compras en el extranjero.

Con nuestro país ha sucedido algo similar, aunque con la particularidad de que la actividad productiva en general ha estado más dinámica y sus importaciones no se han visto afectadas; a esto se agrega la revaluación del peso, que estimula las compras en el exterior.

Incluso, dice Gómez, el 13,6 por ciento del aumento de importaciones totales desde EE. UU. está fuertemente relacionado con las compras de diésel de Ecopetrol.

En las partidas donde el arancel era cero antes de aplicar el TLC, las compras subieron a 8.013 millones, un aumento anual de 12,9 por ciento. En los productos en los que el arancel se modificó como resultado del TLC, las importaciones sumaron 5.236 millones de dólares, para un alza de 14,6 por ciento.

Cuando comienzan a regir acuerdos como el TLC, no necesariamente el país compra más que antes sino que se producen cambios en las economías proveedoras.

Lo que ha pasado en el último año con EE. UU., observó Gómez, es que han logrado recuperar ciertos mercados, como el de trigo, soya y torta de soya, frente a países como Argentina y Bolivia.

En Colombia, de 21 sectores, 11 registraron reducciones en sus importaciones y nueve aumentaron. Los mayores incrementos fueron en el sector agroindustrial –120,4 por ciento– y agricultura –32,8 por ciento.

De estos dos sectores se destacan los crecimientos de torta de soya (23.797 por ciento), arroz (16.558 por ciento), trigo (1.116 por ciento), habas de soya (1.021 por ciento) y aceite de soya en bruto (133 por ciento).

Volviendo a las exportaciones, cuyo dinamismo es clave para el crecimiento económico y el empleo, y sacando de las cuentas productos con mayor fortaleza histórica como petróleo, oro, carbón, esmeraldas, café, flores y banano, su cuantía fue de 1.405 millones de dólares, un incremento anual de 3,7 por ciento.

Diez de 21 sectores tuvieron incrementos. Entre ellos, vehículos y partes (111,5 por ciento), aparatos y material eléctrico (58,1 por ciento) y cosméticos y productos de aseo (54,8 por ciento). Los prometedores textil y confecciones, y cuero y calzado subieron 5,7 y 8,5 por ciento.

En contraste, las ventas agropecuarias y agroindustriales cayeron 2 y 17 por ciento; las del plástico, 18 por ciento, y las de muebles, 23 por ciento.

Según el Ministerio de Comercio, de 775 nuevas empresas exportadoras, 597 son manufactureras y de insumos básicos; 92, de prendas de vestir; 81, agroindustriales y cinco, del sector servicios.

Lo gigantesco del mercado de EE. UU. explica que, por primera vez, gracias a la promoción de Proexport, compañías locales estén llegando a zonas no exploradas.

Su localización es variada: 513 son de Bogotá, 108 de Antioquia, 42 del Valle, 39 de Atlántico, 21 de Cundinamarca, 12 de Bolívar, 11 de Santander, 10 de Risaralda, cuatro de Quindío y el mismo número de Tolima, tres de San Andrés, dos de Caldas. Cauca, Chocó, Boyacá, Magdalena, Norte de Santander y Sucre aportaron de a una.

A la espera del aumento en la inversión

Aunque uno de los objetivos de los TLC, aparte de impulsar el comercio bilateral, es promover la entrada de recursos desde el país socio, el efecto en la inversión estadounidense en Colombia no se ha notado en este primer año de vigencia del tratado.

En el 2012, la inversión extranjera directa de EE. UU. –sin incluir petróleo– se redujo. Las cifras del Banco de la República indican que en el 2010 llegaron de EE. UU. 400 millones de dólares; en el 2011, 507 millones, y en el 2012 –cuando ya estaba en ejecución el Tratado–, 472 millones.

Por su parte, la inversión criolla en EE. UU. ha tenido altibajos. En el 2010 se enviaron 438 millones de dólares; el año antepasado, 1.015 millones, y en el 2012, 129 millones.

Algunas empresas han venido reacomodando parte de su operación en virtud del TLC, para optimizar las plantas. La Organización Corona, por ejemplo, elevó de 24,6 a 54,6 por ciento su participación accionaria en la productora de lavamanos y sanitarios Mansfield, en EE. UU. Por ello, a corto plazo reducirá las exportaciones desde Colombia de dichos productos a ese destino, y los elaborará en la factoría gringa.

El gerente de la empresa Procables, Carlos Alberto González, dijo que tras la adquisición del 60 por ciento de esa compañía por General Cable de EE. UU., las plantas de la primera seguirán exportando a ese y otros destinos. La multinacional usará el canal de distribución de la colombiana para colocar productos que no se fabrican en el país, y de alta especialización.

La estrategia de la firma Terminales Automotrices (TA) es fortalecerse en Colombia para ‘atacar’ en EE. UU. Su presidente, Julio Alegría Erazo, explicó que ya pusieron a andar un proyecto con la española FFP para abrir una planta en la costa atlántica, focalizada en el mercado estadounidense y en otros.

Nutresa adquirió a finales del 2010 la compañía estadounidense Fehr Holdings, por 83 millones de dólares. Además de expandirse geográficamente, su objetivo es aprovechar la capacidad de producción de Fehr para la fabricación de productos Noel, de Colombia, y Pozuelo, de Panamá, con el fin de evitar los sobrecostos de transporte y aranceles del trigo.

Para el presidente de Argos, Jorge Velásquez Jaramillo, la ubicación de plantas y terminales de la compañía sobre la costa occidental de EE. UU., el Caribe, Centroamérica y la costa norte colombiana les permite balancear la operación global de acuerdo con la demanda de cemento de cada uno de los países donde operan.

Por ahora no se prevé renegociar aranceles

La petición de EE. UU. de acortar el periodo de desmonte de aranceles de algunos productos, que planteó en la primera reunión de la Comisión que administra el TLC, no ha tenido ningún desarrollo hasta el momento.

En esa reunión, según explicó el viceministro de Comercio Exterior, Gabriel Duque, EE. UU. planteó acelerar la desgravación de unos camiones que no se fabrican en nuestro país.

Colombia –dijo el funcionario– respondió que también estaba interesada en renegociar normas de origen para textiles y confecciones; productos con gran potencial en el mercado estadounidense.

“En todo esto –indicó el ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados– cada parte expresa sus intereses, pero no ha habido avances más allá de intercambiar opiniones sobre lo que podríamos hacer”.

El viceministro de Comercio Exterior de Perú, Carlos Posada, cuyo país negoció simultáneamente con Colombia el TLC con EE. UU., le dijo a EL TIEMPO que están explorando la posibilidad de que Washington permita la acumulación de origen para la cadena textil de confección entre las dos economías andinas, de manera que puedan exportar a EE. UU. con los beneficios arancelarios que contempla el acuerdo.

‘Bogotá es la ciudad que menos provecho le saca al tratado’

Hernando José Gómez, quien dirigió el equipo que negoció el TLC y que ahora está al frente de la Oficina de Aprovechamiento del tratado, destaca que cada vez más productos colombianos empiezan a encontrar nichos en el mercado de EE. UU. y asegura que el futuro es promisorio. “El pleno aprovechamiento se logrará en un quinquenio”, afirma.

¿Cuál es su balance de la aplicación del acuerdo?

En este primer año, el incremento total de las exportaciones ha sido pequeño, de 3,5 a 4 por ciento, fundamentalmente porque la actividad económica ha sido muy reducida, que es más o menos lo que están creciendo las importaciones de EE. UU. de todo el mundo.

¿Qué tanto se ha aprovechado el acuerdo?

El pleno aprovechamiento se logra por lo menos en un quinquenio, pero para ser el primer año, en medio de un difícil entorno internacional, estamos satisfechos.

¿Qué se puede destacar de ese periodo?

Es muy interesante que ya se empieza a observar una gran actividad de exploración comercial en el mercado estadounidense. Tenemos casi 100 productos nuevos que exportaron más de 100.000 dólares en el último año.

¿Qué productos están en esa actividad exploratoria?

Uno la observa en áreas como la piscícola, de ventanería de aluminio, confitería, lo que empieza a gestarse en la parte de confecciones, especialmente en productos como vestidos de baño, ropa interior, de control (de ajuste, fajas, etc.), que crecen bastante bien.

¿Considera sostenible en el tiempo el comportamiento de esos productos?

En particular todo lo que son productos agrícolas y agroindustriales tienden a ser permanentes, porque la tasa de crecimiento de esas importaciones en EE. UU. es del 10 por ciento anual y es un mercado de 85.000 millones de dólares. Entonces, no hay por qué pensar que eso no sea sostenible a largo plazo.

¿Qué otros productos?

La confitería, por ejemplo. Estoy seguro de que también van a empezar las exportaciones de piña golden en el segundo año de vigencia del TLC. En tilapia refrigerada creceremos; Ecuador está abandonando ese cultivo en favor de los camarones y langostinos y le está dejando abierto el campo a Colombia.

¿Y manufacturas?

En ventanería de aluminio y otros productos el tema fundamental es tener disponibilidad de materia prima para seguir incrementando esa producción.

¿Colombia está recuperando el mercado de las confecciones?

En confecciones el gran reto es lograr cumplir el origen. El problema es que a veces cierto tipo de insumos textileros, como el nailon, no se encuentran disponibles ni en EE. UU. ni en Colombia. Para cumplir el origen habría la alternativa de Israel (que tiene un TLC con EE. UU.), cuyo nailon califica para este propósito.

Frente al TLC, ¿cómo ve a las regiones?

De lo que he estado observando, evidentemente hay mucho entusiasmo en ciudades como Barranquilla y Cartagena, que están recibiendo inversiones importantes –nacionales y extranjeras– para aprovechar los TLC.

¿Hay más ciudades?

Sí, Pereira y Bucaramanga tienen unos procesos de focalización en ciertas áreas; las dos están haciendo unas apuestas importantes a la metalmecánica y esto va a ser bastante positivo. Lo que estoy viendo en Cali es que si bien la preocupación principal sigue siendo el acceso al puerto (de Buenaventura), áreas como la confitería y la marroquinería se empiezan a posicionar bien hacia los mercados internacionales. A Medellín, en cosméticos y confecciones la veo de manera muy positiva.

¿Y Bogotá?

Diría que es la ciudad que menos se ha involucrado en esto, pero que también tiene muchas oportunidades. En cosméticos, por ejemplo, las posibilidades son inmensas, pero, la verdad, la alianza público-privada que se observa en Medellín, Cali o Bucaramanga no se observa en Bogotá.

Los comités regionales de competitividad son claves en otras ciudades. ¿Qué pasa en Bogotá?

En Bogotá hay mucho interés de entidades como la Andi y la Cámara de Comercio, pero las comisiones regionales de competitividad funcionan cuando hay la voluntad en el sector público y en el privado. Cuando no hay esa voluntad de las dos partes, pues las cosas tienden a no funcionar.

Nuestros productos se estrenaron en 44 ciudades gringas

En Hawái están comprando máquinas de café fabricadas en Santander; a Florida llegaron la chirimoya y el maracuyá dorado cultivados en nuestro país; Houston ha empezado a comprarnos materiales de construcción... Si bien las cifras de exportaciones de productos colombianos a EE. UU. no se han disparado con el TLC, sí que se ha ampliado la cobertura geográfica de las ventas en ese país, que ya no se ciñen solo a las ciudades con mayor población latina.

Entre mayo del 2012 y febrero pasado, 775 compañías colombianas se estrenaron vendiendo productos en
EE. UU., “una tendencia que está en línea con el objetivo de diversificar las firmas exportadoras, la oferta y los destinos”, según destacó la presidenta de Proexport, María Claudia Lacouture.

Un análisis de esta oficina reveló que 44 ciudades de ese país, pertenecientes a 23 estados, compraron por primera vez productos colombianos.

Mientras que sectores como las autopartes y repuestos se han visto golpeados por la desaceleración de la economía colombiana, han encontrado clientes en EE. UU., donde las ventas de vehículos nuevos han caído. Lo mismo ha ocurrido en sectores como el de la industria metalmecánica y el de los materiales de construcción.

JORGE CORREA C.
Redacción Economía y Negocios