Archivo

Entre chiflidos y tumultos, las 'Mujeres del Muro' lograron orar

El rechazo que generan entre judíos ultraortodoxos muestra que su lucha está lejos de terminar.

10 de mayo 2013 , 08:48 p.m.

La tan esperada plegaria de las conocidas como ‘Mujeres del Muro’ (por el sagrado Muro de los Lamentos de Jerusalén) junto al santuario más sagrado del pueblo judío –que por orden de un juez debería haber sido permitida sin problemas– volvió a convertir ayer al lugar en escenario de enfrentamientos religiosos.

A los ultraortodoxos, hombres y mujeres, les molesta que estas liberales usen prendas reservadas a los hombres de su comunidad, se cubran con el manto de oración, canten los rezos a viva voz y lean directamente de los rollos de la Torá. Por eso las acusan de provocadoras.

Por su parte, estas mujeres acusan a los rabinos de haber profanado la santidad del lugar y reivindican su derecho de orar en el lugar. El 24 de abril pasado, obtuvieron un triunfo jurídico importante cuando un juez dictaminó que orar como ellas lo hacen no es una “violación de la ley del lugar”.

‘Las Mujeres del Muro’ libran su lucha desde 1988, al llegar siempre el primer día de cada mes del calendario hebreo a rezar a su manera junto al santuario, pero chocaban siempre con ultraortodoxos que se los impedían y que incluso hacían que la policía las detuviera.

El 24 del mes pasado, un juez de Jerusalén les dio finalmente a las mujeres la razón, aclarando que orar como ellas lo desean no es una “violación de la ley del lugar”. Expectantes, las mujeres-entre las cuales también hay ortodoxas que no rezan como sus compañeras de las otras corrientes, pero que desean respetar su deseo a hacerlo a su modo-esperaban ansiosas el día de ayer, el primero del mes hebreo de Sivan.

Si bien la policía no las detuvo, sino que las protegió y actuó con firmeza ante los extremistas, la dinámica junto al Muro fue más que compleja. Grandes rabinos ultraortodoxos, decididos a impedir la oración, ordenaron a miles de jóvenes estudiantes religiosas abstenerse de ir a clase para hacerse presentes de madrugada en el Muro e impedir así que ellas pudieran llegar al santuario.

Del lado de los hombres –separados de la sección femenina por una especie de largo biombo (otro de los puntos en los que discrepan ortodoxos y las otras dos corrientes, ya que conservadores y reformistas oran juntos, hombres y mujeres–, a pesar de sus silbatos, no lograron evitar la oración.

Sin embargo, les lanzaron agua y sillas, y algunos de sus buses fueron apedreados.

‘Las Mujeres del Muro’ lograron hacer su oración, pero es claro que su lucha y la reivindicación de sus derechos ante el Muro está lejos de terminar.

JANA BERIS
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
JERUSALÉN