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Telas que se vuelven lienzos en la moda

La estampación digital se ha convertido en una aliada para los diseñadores.

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10 de mayo 2013 , 05:09 p.m.

Si bien se habla de los estampados textiles desde los años 30 y de su gran apogeo en los 60 con las ondas salvajes del desaparecido diseñador italiano Emilio Pucci, lo cierto es que en los últimos cinco años la imprenta en tejidos ha resurgido aprovechando las nuevas tecnologías.

Se trata del estampado digital o impresión digital sobre tela, técnica que se destaca en las grandes pasarelas y que permite una gran versatilidad al fijarse en todo tipo de tela sin dañarla (desde seda hasta algodón) y con una calidad fotográfica.

“Es probablemente la más grande innovación en moda del siglo 21”, afirmó Christina Binkley, una de las columnistas de moda más importantes del continente, en el The Wall Street Journal.

Pero, ¿en qué se diferencia de la imprenta tradicional? Tiene dos panoramas: su proceso de elaboración – seguramente más importante para el diseñador que para el consumidor final– y el resultado en las prendas, muy superior en cuestión de nitidez.

“Es como estampar una hoja de papel pero en tela”, explicó Carolina Agudelo, coordinadora del área Medios Textiles y Vestuario de la Universidad de los Andes.

“En la estampación tradicional se necesita una maquinaria enorme y requiere muchos pasos para agregar cada color. Mientras que en la digital se imprimen de una vez todos los colores”, agregó.

Por esto, debido al tiempo de elaboración en la tradicional, las empresas que las hacen en Colombia exigen, en promedio, una producción de más de 100 metros.

En cambio, quienes lo hacen digitalmente tienen la posibilidad de “estampar desde un metro en adelante”, como afirma un representante de la empresa Estampamos S.A., una de las más grandes del país, con sede en Medellín.

Mayor exclusividad

Estampar sus propias telas les permite a los diseñadores y, de paso, a sus clientes, tener una mayor exclusividad en sus diseños. Así se vio en las colecciones de varios de los creadores que participaron en el Círculo de la Moda de Bogotá, que se realizó esta semana.

“Lo mejor es la libertad en las creaciones: son piezas únicas, no hay limitantes y, aunque los costos son más altos, garantizamos exclusividad”, dijo Gustavo Lozano, de la marca Juan.

Para Darío Cárdenas, “es la opción de personalizarlo todo. Es un lienzo abierto, y uno como diseñador se puede arriesgar más con la imagen, ir más allá de las estrellas o de las flores”.

Hernán Zajar comentó que “esta tendencia se ve en todas las vitrinas de Europa, pero las piezas son diferentes. En mis diseños hay desde representaciones de la selva hasta obras de artistas locales”.

ANA ISABEL GÓMEZ
REDACTORA DE EL TIEMPO