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Por amenazas de combos un barrio de Medellín se quedó solo

64 familias tuvieron que salir de sus viviendas en San Cristóbal. Son 255 personas.

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10 de mayo 2013 , 08:57 a.m.

“Un hijo de las raíces que formaron el barrio”. Así se considera Bertulfo Álvarez, patriarca de una de las siete familias que permanecen en Bellavista, barrio de la vereda La Loma, del corregimiento San Cristóbal.

Bertulfo va a cumplir 78 años el próximo 17 de julio. Ya nadie le da trabajo y a su edad responde por cuatro hijos especiales o con problemas cognitivos. Tal vez por eso esta familia es una de las que aún permanecen en la parte baja de este cañón.

Las otras 64 familias se fueron por las amenazas que el domingo pasado les hizo un combo delincuencial.

Según la Personería, hasta las 7:00 a.m. de ayer, las 64 familias que salieron están integradas por 255 personas. De ellas, 126 son mujeres y 129 hombres, 90 son niños y adolescentes, también hay 15 adultos mayores de 60 años y 2 madres gestantes.

Bertulfo recuerda que todos sus familiares nacieron en la zona, desde sus padres hasta los abuelos y tatarabuelos. “Nací como mis seis hermanos, en una casa de paja y bahareque, que era de mi papá, como estos terrenos”, dice, con una sonrisa casi infantil que se escapa de su rostro.

Este hombre lleno de canas, sin embargo, ya empacó los colchones, tablas y enseres por si le toca huir.

“A mi edad qué trabajo me van a dar, y mírelos a ellos (señala a sus hijos), son especiales. Hacen mandados, por ahí cargan un mercado. Pero ‘Mincho’ es guapo, me ayuda a desyerbar o a sembrar”, dice el anciano.

Sabe que si toma la decisión de desplazarse, como sus vecinos, las autoridades le van a ayudar a sacar sus corotos. “Si me llevo esto, ellos me ayudan con un carro y me descargan en un parque. Y ¿qué hago allá?”, pregunta angustiado.

Bertulfo hace cuentas. Afirma que hasta esta semana vivían de los cuatro o cinco litros de leche diarios que les sacaban a las dos vaquitas que tenían su mujer y su hija Clemencia: la deportista paralímpica que es el orgullo de la familia.

Esa leche la vendían a 1.000 pesos o a 1.300 pesos si tenían que llevarla hasta las casas de los clientes.

Lo otro es una huerta con cultivos de cebolla que muestra orgulloso, a un lado de la vivienda. Ocasionalmente los vecinos mandan a comprar 200 o 300 pesos de cebolla y así suma otras monedas a su ingreso diario.

Pero esta semana salieron de las vaquitas, como les dice, por temor a tener que huir. “Me desespero, lloro y sufro, pero ¿pa’ dónde me voy?”, dice.

Ahora el riel, que hace las veces de calle principal del cañón de Bellavista, se ve poblado por soldados y policías. Sus habitantes escasean y, a lo sumo, pasan por allí mujeres de la parte alta del barrio o de las cercanías a la carretera principal.

Dicen que ellos no fueron amenazados, pero piensan irse por temor. Por eso ayer bajaron a hablar con las autoridades que hacen presencia en el sector. Buscan qué seguridad les pueden ofrecer.

Luego de su visita al sector, el martes pasado, el alcalde Aníbal Gaviria insistió a la comunidad en “no dejarse ganar por el temor”.

Gaviria aseguró que se mantendrá una ruta segura para que las personas puedan desplazarse. Sin embargo, Bertulfo, como otros habitantes, tiene miedo a represalias de los grupos ilegales.

Harold Sánchez
Redactor Diario MIO
Medellín