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'La reconciliación no se logra por decreto de Estado': Joachim Gauck

El presidente de Alemania está en Colombia para compartir sus experiencias en la reparación.

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09 de mayo 2013 , 07:20 p.m.

Transmitir apoyo decidido a Colombia, expresarle personalmente su respeto al presidente Juan Manuel Santos por la decisión de iniciar diálogos de paz con las Farc y compartir su experiencia protagónica en la superación del pasado comunista entre los habitantes de Alemania Oriental son los tres motivos centrales de la visita al país de Joachim Gauck, jefe de Estado de Alemania. (Lea: Así fue su recorrido por el centro de Bogotá).

¿Qué mensaje trae de Alemania para los colombianos?

Alemania es un país amigo de Colombia, Colombia es un país amigo de Alemania. En su difícil proceso de transformación, de superación de la pobreza y de la violencia, su país tiene nuestro apoyo decidido. Yo sé lo largo que ha sido el camino ya recorrido por Colombia. Pero también soy consciente de los enormes retos que ustedes aún tendrán que afrontar. Con mi visita a Colombia deseo expresar mi reconocimiento por lo mucho que este país ha cambiado, por su intensa labor a favor de un mejor futuro para sus ciudadanos.

¿Cómo ve la situación en Colombia?

Veo con gran respeto y simpatía el hecho de que el presidente Santos haya iniciado los diálogos de paz para dejar atrás el conflicto interno. Comparto su convicción de que la paz interna es la condición para un desarrollo estable y para el bienestar general.

Me gustaría mucho poder compartir las experiencias de mi país respecto al abordaje e indagación de un pasado marcado por la injusticia y la dictadura. También nuestras experiencias con la economía social de mercado, que combina la libre competencia con la justicia social. Un buen desarrollo también implica la protección de los derechos humanos de todos los colombianos. Por eso quiero apoyar al presidente Santos en su política activa en favor de los derechos humanos.

¿Puede la sociedad alcanzar la pacificación sin los procesos de búsqueda de la verdad, de indagación y persecución de los crímenes?

Creo que en la difícil y tensa relación entre la búsqueda de la paz y la de la justicia cada país debe encontrar su propia respuesta. En mi opinión, cualquier paz duradera requiere de una compensación entre victimarios y víctimas. Las víctimas son quienes deciden si se logra la reconciliación y si cabe el perdón. Eso no se puede dar por un decreto del Estado. Pero el Estado sí puede crear condiciones para que las personas estén dispuestas a dar este paso.

Y la más importante condición es que se conozca la verdad. El perdón es la condición para la reconciliación. Mi experiencia es que para las víctimas y para sus familiares es más fácil perdonar cuando conocen la verdad y cuando los responsables de las injusticias, cuando los victimarios, de manera creíble, se arrepienten de lo que han hecho e intentan un nuevo comienzo.

Tengo un profundo respeto por la labor del programa para la reintegración de los exmiembros de los grupos armados. Este programa contribuye de manera imprescindible para que pueda haber paz y reconciliación en su país. Espero que en los próximos meses cada vez más combatientes decidan deponer las armas para llevar una vida en la legalidad. Pero esto no debe perjudicar las actividades a favor de las víctimas, la restitución y la insistencia en su dignidad.

¿Cómo juzga el papel de Colombia en materia de política exterior?

Colombia, por su peso político y económico, es una importante potencia en América Latina, un país que toma en serio su responsabilidad tanto regional como global, que sigue una política constructiva con sus vecinos. Para Alemania es un socio importante en muchos asuntos de gran relevancia para el futuro, como por ejemplo la política climática.

Alemania es el socio comercial más importante de Colombia en Europa, y la economía colombiana presenta un desarrollo dinámico. Este es un factor que saben reconocer muy bien las casi cien empresas alemanas en Colombia. La comitiva de empresarios alemanes que me acompaña en este viaje valora las oportunidades que ofrece Colombia. Y estas mejorarán con la entrada en vigencia del TLC entre la UE y Colombia.

A raíz de las fuertes medidas para el rescate del euro, la imagen de Alemania en Europa ha desmejorado. ¿A usted, como Jefe de Estado, le preocupa esta pérdida de simpatía?

Por supuesto. Me preocupa que en este momento el papel de Alemania en el proceso europeo en algunos países sea motivo de escepticismo y desconfianza. Pero para Alemania, más Europa no significa una Europa alemana. Para nosotros, más Europa significa ¡una Alemania europea! Tampoco se puede decir que Alemania exija a los demás países medidas a su antojo, todas las medidas se negocian y se deciden en el seno de los gremios europeos comunes.

Hace poco menos de diez años se consideraba a Alemania como “el enfermo de Europa”. A pesar de los conflictos internos que suscitaron, las medidas que nos sacaron de esa crisis dieron sus frutos. Por lo demás, tampoco quiero sobredimensionar las imágenes y resentimientos antialemanes que usted menciona. Primero: la posición alemana cuenta con el apoyo de varios países europeos. Y segundo: soy consciente de cuántas tensiones y cuántos miedos existen actualmente en las sociedades del sur de Europa, que tienen que enfrentarse a tasas de desempleo juvenil, en algunos casos de más del 50 por ciento. En Alemania no somos indiferentes ante esta situación de desempleo. Por nuestra propia historia sabemos demasiado bien que la necesidad económica puede amenazar e incluso destruir la democracia.

¿Qué es lo que más lo emociona de este viaje?

Tengo mucha expectativa por el encuentro con la juventud inteligente de su país, jóvenes comprometidos con la cooperación científica entre nuestros países, que están poniendo las bases para un futuro provechoso de nuestras relaciones bilaterales. Me alegra, sobre todo, el encuentro que voy a tener hoy (viernes) con estudiantes en la Universidad de los Andes.

PATRICIA SALAZAR FIGUEROA
Corresponsal de EL TIEMPO