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'Estamos listos para recibir desmovilizados; pero la sociedad, no'

El director de Reintegración sostiene que las desmovilizaciones han aumentado en 25% este año.

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09 de mayo 2013 , 06:10 p.m.

Con indignación, y casi con desesperación, Alejandro Éder, director de la Agencia Colombiana para la Reintegración, encargada del tránsito de los excombatientes de guerrillas y grupos ‘paras’ a la vida sin armas, sostiene que el país sigue sin entender que de esto depende la paz de Colombia. El programa arrancó hace 10 años.

“La sociedad tiene que echarse la reintegración al hombro”, afirma Éder, que este viernes presenta en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada lo que ha sido este proceso. Prefiere no hablar de una eventual dejación de armas de las Farc y el Eln, pero deja claro que “la paz tiene un costo y debe ser asumido por todos”.

Después de 10 años de reintegración de excombatientes, ¿cuál es el gran lío?

Acabar con la estigmatización. La mayoría trabaja sin que sus compañeros o jefes sepan que son desmovilizados, y muchas veces cuando se enteran, los echan. A otros no les dan trabajo por ser desmovilizados.

¿Hay trabajo con el empresariado para que entienda esto, ante la posibilidad de una dejación de armas de las Farc y del Eln?

Se hace mucho trabajo de sensibilización, pero en el imaginario de los colombianos los desmovilizados son unos bandidos. En la realidad, 8 de cada 10 que dejaron las armas permanecen en la legalidad. El Gobierno está listo para una desmovilización colectiva, lo que me preocupa es la sociedad, que no está lista para recibirlos.

Y en esas condiciones, ¿cuál es el estímulo para alguien que mañana quiera dejar las armas?

La libertad. Dejar de estar expuesto a la muerte.

¿Prefieren esta vida, a pesar de la estigmatización?

Sí. Hoy se están desmovilizando entre 3 y 5 diarios. Han aumentado en 25 por ciento frente al 2012. Vienen de las Farc y del Eln.

¿Y cómo se explica esto cuando hay de por medio un proceso de paz con las Farc?

Por la eficacia de la Fuerza Pública. Cada desmovilizado dice que no quiere ser el último muerto. No se están desmovilizando solo los de la base, sino también mandos medios.

¿A dónde ha ido a parar la mayoría de los desmovilizados de estos 10 años?

A los centros urbanos, porque ven más oportunidades que en el campo.

Con la ley de desarrollo rural en marcha, ¿no tendrían ahora incentivos para quedarse en el campo?

Es mejor no especular. Estamos preparados para cualquier eventualidad.

¿Pero el destino de los desmovilizados se define uno a uno?

La experiencia ha demostrado que la ruta de reintegración es distinta para cada persona. Cada uno tiene su sueño y hay que trabajar con eso. Hay desmovilizados que han llegado muy lejos. Hay médicos, abogados y algunos tienen empresas con 100 empleados.

¿Y definitivamente qué no debe hacerse con ellos?

Un proceso de reintegración limitado en el tiempo. En otras partes del mundo, es de 6 a 18 meses. En Colombia, de 7 años en promedio. El 90 por ciento llega con traumas sicológicos. La edad promedio de reclutamiento es de 12 años y de permanencia en el grupo armado, de 13. Por otro lado, con ellos no se debe ser asistencialista, y no a todos debe dárseles plata para un proyecto productivo, porque no todos son emprendedores.

Con lo que ha visto y con lo que se espera, ¿qué le diría al país como cabeza de la Reintegración?

Que la sociedad debe echarse la reintegración al hombro. El Gobierno hace la primera parte, pero es ella la que hace el resto. La paz tiene un costo, y si la queremos, tenemos que darles la mano a los que dejan las armas.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
margir@eltiempo.com
@margogir