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Editorial: Con Portillo en la distancia

07 de mayo 2013 , 08:23 p.m.

En 1947, el bolero, aquel ritmo nacido de la amorosa unión entre la habanera y la contradanza, acusaba síntomas de cansancio. Lo había creado en 1885 en Santiago de Cuba el sastre Pepe Sánchez y se había impuesto como melodía romántica en buena parte del mundo. Compositores de renombre, como Miguel Matamoros, María Grever, Rafael Hernández y Agustín Lara, ya había lanzado verdaderos clásicos. Intérpretes célebres, como María Teresa Vera, Toña la Negra, Libertad Lamarque y el colombiano Carlos Julio Ramírez, lo habían llevado a América, España e incluso a Hollywood.

Aunque ya famoso, había variado poco desde que Sánchez escribió Tristezas en compases hasta entonces desconocidos. Fue entonces cuando un guitarrista habanero de lírico nombre, César Portillo de la Luz, introdujo en él arreglos y sentimientos típicos del jazz. El resultado fue un bolero más lento, más íntimo –a las cualidades vocales el intérprete suma una peculiar emoción– y con figuras melódicas más ricas. La primera canción que reunía estas condiciones fue Contigo en la distancia y marcó una revolución.

Nació así el feeling o filin, hermosa renovación de este ritmo. Portillo de la Luz había sido un apasionado de la música clásica y de la que se oía a la sazón en discos, radio y cine. Escuchaba, por igual, a la orquesta de Glenn Miller y a compositores cultos como Franz Lehar, algunas de cuyas notas se filtran en Contigo en la distancia. Los sonidos que incorporó se volvieron escuela, un modo de componer e interpretar. El filin fue cuna de grandes boleros, como La gloria eres tú, de José Antonio Méndez; No me platiques más, de Vicente Garrido; No te importe saber, de René Touzet, y Palabras, de Marta Valdés.

Portillo tuvo la suerte de ser famoso en vida. Aunque se negó a irse de Cuba, sus canciones fueron interpretadas, entre muchos otros, por el estadounidense Nat King Cole, el brasileño Caetano Veloso, el español Plácido Domingo, el chileno Lucho Gatica y el mexicano Pedro Vargas. Las nuevas generaciones, como Luis Miguel y Christina Aguilera, lo tienen en su repertorio. El sábado, cuando murió Portillo de la Luz a los 90 años en La Habana, los amantes del bolero sabían que había fallecido uno de los grandes.

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