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Claves para ayudar a una persona con depresión

Brindarle comprensión y apoyo, ponerse en su lugar y tener paciencia pueden ayudar al enfermo.

07 de mayo 2013 , 04:32 p.m.

“Marta y yo tenemos nuestras peleas, como cualquier matrimonio, pero nunca en fases depresivas. Al principio discutíamos con más frecuencia, cuando yo no sabía casi nada de su enfermedad y no comprendía su conducta, cuando no entendía que una persona como ella, tan activa y generalmente muy alegre, que reía con frecuencia, se pusiera a llorar, se postrara y no quisiera levantarse”.

Este es el testimonio sobre la depresión que sufrió su mujer relatado por Jaime Smith Semprún, fundador y vicepresidente de la Alianza para la Depresión (AplD).

Según el autor del libro La depresión de Marta, ante un ser querido deprimido la gente suele reaccionar en una forma que agudiza aún más el problema del paciente, usando frases como ‘anímate, no es para tanto’ o ‘tienes que poner de tu parte’. “Todas –dice– son fatídicas para el enfermo (...). ¿Le diríamos a una persona que está sufriendo el mayor dolor físico que pueda haber: ‘No es para tanto’?”

El psiquiatra José Manuel Crespo coincide con él en que “intentar que un allegado supere una depresión animándolo a salir, divertirse y olvidarse de sus problemas puede ser contraproducente para la evolución de su trastorno”.

Según este especialista del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona, España), mantener esta actitud ante un deprimido “puede inducirlo a pensar que, si no tiene ganas de salir es porque es un vago, un inútil y no quiere curarse”.

No es voluntario

De acuerdo con los especialistas, una de las creencias más arraigadas sobre la depresión es que se trata de una enfermedad que depende solo de la voluntad de la persona.

“Pedir a una persona deprimida que supere su trastorno a base de fuerza de voluntad –insiste Crespo– es lo mismo que decirle a alguien a quien le faltan las dos piernas que camine”.

Los familiares y allegados de la persona con depresión deben tener en cuenta que este mal afecta las funciones psíquicas, la motivación, la voluntad y los sentimientos. Según Smith, para que el trato de los familiares hacia el enfermo depresivo sea más eficaz es necesario informarse lo antes posible sobre la depresión. (Lea también: ¿Triste y aburrido? / Le tengo el remedio).

Otro factor importante en la familia es tratar de lograr una buena comunicación con el enfermo, aun cuando resulte difícil.

Según expertos del Centro Psiquiátrico Harris County, de la Universidad de Texas, lo mejor que puede hacerse por una persona con depresión es ayudarla a que obtenga tratamiento y alentarla a que no lo abandone acompañándola al médico e, incluso, controlando que tome los medicamentos.

El apoyo emocional, la comprensión, la paciencia, el afecto, escucharla siempre y no ignorar nunca sus comentarios sobre suicidio –que deben informarse de inmediato al médico– hacen parte del apoyo que puede brindarse a los afectados.

Motívelos a expresar lo que están sintiendo

Para la escritora y experta en entrenamiento emocional Carol A. Kivler, autora del libro ‘El abc de la recuperación de una enfermedad mental’, quien enfrenta un episodio depresivo está ante un viaje largo y difícil, aunque “el recorrido que tienen que hacer sus seres queridos puede ser igual de estresante y desafiante”.

Según Kivler, si quienes rodean al deprimido toman conciencia y aceptan que la depresión puede ser más debilitante que una dolencia física, y que los que lidian con ella necesitan la misma preocupación amorosa y cuidados que aquellos que padecen una enfermedad física, entonces aumentan sus posibilidades de recuperación.

Para ayudar a que la persona deprimida se recupere y no recaiga, además de la psicoterapia y la medicación, la experta estadounidense recomienda a los familiares y allegados que le formulen algunas preguntas abiertas, que le brinden la oportunidad de hablar, como “¿qué estás sintiendo?” o “¿qué cosas puedo hacer para que te sientas apoyado?”.

E insiste en que hay que ser pacientes con el deprimido, pues “puede llevarle tiempo aceptar su propio mal”.

EFE