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Patentes médicas, un nuevo debate

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05 de mayo 2013 , 08:14 p.m.

Ningún país puede darse el lujo de encarecer su sistema de salud, y en consecuencia restringir el acceso a este, como resultado de la laxitud en la concesión de patentes.

Esa es la premisa del Ministerio de Salud para incluir en la reforma al sistema un artículo que obliga a la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) a obtener su concepto antes de otorgar una patente a un invento en salud.

El Ministerio ni está capacitado para eso ni tiene las competencias ni lo sabe hacer, dijo el presidente de Afidro (gremio de las multinacionales farmacéuticas), Francisco de Paula Gómez.

Un vocero del Ministerio señaló que están seguros de “que nadie pone en duda que la autoridad en materia de salud es una voz legítima en esta importante cuestión”.

El sistema de patentes, continuó, otorga un privilegio al innovador: el del usufructo exclusivo del mercado durante un periodo razonablemente largo para recuperar la inversión e incentivar en sí mismo el esfuerzo de innovación.

Los precios de los medicamentos innovadores son considerados elevados por el monopolio legal, ya que restringe la competencia de la medicinas genéricas.

Alberto Bravo, presidente de Asinfar, indicó que la medida es pertinente en un entorno de relajamiento de los criterios de patentabilidad que está conduciendo a que se otorguen patentes de mala calidad, que son utilizadas para lograr y ampliar monopolios sobre productos sin impacto real en los resultados en salud, pero que desangran al sistema.

Gómez señaló que durante el proceso cualquiera, incluido el Minsalud, puede oponerse a la patente.