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Si usted se gana $2.000.000 es rico para el Banco Mundial

Aunque no es una fortuna, solo el 2,5 por ciento de la población del país entra en esta categoría.

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04 de mayo 2013 , 10:11 p.m.

En Colombia, un país con 47 millones de habitantes, cinco personas tienen una fortuna de más de 3,6 billones de pesos cada uno, según el ranking de la revista Forbes, y alrededor de 700 tienen un patrimonio de más de 54.000 millones, de acuerdo con cálculos de la consultora Wealth-X. Este es el club de los ricos indiscutibles. Pero, según el Banco Mundial, hay otro grupo más numeroso de colombianos, con ingresos mucho más modestos, que también podrían entrar en esta categoría de los ‘afortunados’.

En un reciente informe titulado ‘Movilidad económica y ascenso de la clase media latinoamericana’, el organismo señala que en América Latina es rico quien tenga ingresos diarios de 50 dólares valorados en paridad de poder adquisitivo (PPA). Es decir, ingresos que alcancen para comprar lo que en Estados Unidos se adquiere, a precios de allá, con 50 dólares.

No se trata del dólar a 1.800 pesos, a veces más, a veces menos, del mercado cambiario. El dólar valorado en PPA es de alrededor de 1.300 pesos, pues lo que en EE. UU. se puede comprar con un dólar aquí se consigue con 1.300 pesos.

Siguiendo el criterio del Banco Mundial, en Colombia es rico un individuo que viva solo y cuente con 2 millones de pesos al mes en adelante, o un hogar de cuatro personas cuyos ingresos sean desde 8 millones. En total, hablamos de cerca de 1,2 millones de personas que cumplen esta condición (el 2,5 por ciento de la población).

A los ojos de un colombiano de a pie, un ingreso de 8 millones en un hogar de cuatro personas –así no los reciba la inmensa mayoría– no es una cifra para considerarse rico. Sin embargo, este ejercicio sirve para reflejar, de nuevo, lo que otros indicadores como Gini ya tienen sobrediagnosticado en Colombia: sus dramáticos niveles de desigualdad. (Vea la infografía: ¿Qué es ser rico en Colombia?)

Según Leonardo Bonilla, del Centro de Estudios Económicos Regionales del Banco de la República, en Colombia, el 10 por ciento más rico de la población se lleva la mitad del producto interno bruto (PIB), mientras el 10 por ciento más pobre apenas tiene el 0,6 por ciento. Para Jairo Núñez, investigador de Fedesarrollo, “casi la mitad del gasto público social es percibido por el 20 por ciento más rico”.

Camilo Herrera, presidente de Raddar, consultora especializada en consumo, asegura que el promedio mensual de ingresos de un hogar colombiano es de 3’378.395 pesos. En los estratos altos, esta cifra asciende a 10’850.000 y es 10 veces mayor que la de los estratos bajos.

Según Herrera, los hogares ‘acomodados’ suelen tener en promedio tres miembros (en los hogares más pobres son cuatro: menos dinero se reparte entre más personas). En esto coincide Bonilla, quien anota que, “para colmo, cada uno de los afortunados en la franja de los más pobres que tienen trabajo tiene que mantener a seis personas en promedio, en tanto que los del tope de la pirámide sostienen solo a dos”.

El 83 por ciento de los considerados ricos –dice el presidente de Raddar– cuenta con vivienda propia. El 17 por ciento restante no es que no tenga con qué comprársela, sino que considera más negocio acudir a figuras como el arriendo o el leasing. Además, en estos hogares adinerados hay, en promedio, dos vehículos, y el 12 por ciento de ellos invierte sus recursos excedentes en acciones y bonos.

Los colombianos pertenecientes a esta clase pudiente suelen cursar sus estudios en establecimientos privados (muchos hacen posgrados en el exterior); en general hablan dos idiomas y en su estructura familiar no existen obreros. Sus vacaciones las dividen entre paseos a fincas y casas de campo en el país (casi siempre en sus regiones de origen) y viajes al exterior. Los más mayores prefieren Europa, mientras que los jóvenes optan por escapadas a EE. UU.

Herrera observa que una cosa es vivir con 8 millones de pesos al mes en Bogotá y otra cosa en, por ejemplo, Acacías (Meta) y que “el ingreso no asegura la entrada a los círculos de élite de las ciudades, que tienen acervos familiares de tres o cuatro generaciones”.

Manuel Muñoz, coordinador del doctorado en Ciencias Económicas de la U. Nacional, apunta que, para el caso de Bogotá, personas con ingresos moderadamente por encima de los mencionados no solo no hacen parte de la ‘oligarquía’ sino que además no tienen poder político.

La concentración del ingreso en la capital es tal que el 10 por ciento más rico recibe más que el 80 por ciento de la población de menores ingresos. Mientras en el extremo de la pobreza, el ingreso de un ciudadano puede ser de 100.000 pesos mensuales, una persona acomodada –según las mediciones del Banco Mundial– puede llegar a percibir más de 3,7 millones.

Esto sin contar a los que pertenecen a ese reducido segmento de la población que puede llegar a devengar más de 100 millones de pesos mensuales, aunque de este grupo, según Muñoz, es muy poco lo que sabe. “En los segmentos más altos la información es insuficiente o no es fiable, porque las personas mienten sobre sus ingresos o rechazan las encuestas aduciendo razones de seguridad”, explica el académico.

Existe otra aproximación para identificar a quienes son ricos en nuestro país, ya no por sus ingresos sino por las características de la vivienda, para lo cual se acude a la estratificación socioeconómica.

Según esa clasificación, en el 2005 (el último año del que hay datos consolidados), solo el 3,1 por ciento de las viviendas en Colombia eran de estratos 5 y 6. La cifra corresponde a 327.698 hogares, que podrían rotularse como ricos.

Otra idea –aunque menos certera– de los adinerados en nuestro país podría darla el impuesto al patrimonio que, según la Dian, deben pagarlo hoy cerca de 32.000 colombianos que cuentan con más de 1.000 millones de pesos de activos libres. La cifra, sin embargo, no es fiable, por los altos índices de evasión tributaria.

‘Ingresos altos pagan muy poco’: Dian

Colombia ha mantenido altos niveles de desigualdad en la distribución del ingreso, y ocupa el séptimo lugar de inequidad en la región. Para el director de la Dian, Juan Ricardo Ortega, una de las razones de que no haya una mejor distribución es que el sistema tributario contempla impuestos muy bajos para las personas más pudientes.

El Banco Mundial dice que un individuo que gana dos millones de pesos en Colombia es rico. ¿Está de acuerdo con ese cálculo?

En estos cálculos no deberíamos hablar de individuos sino de hogares. Un individuo con un ingreso de cinco o seis millones de pesos del cual dependen 10 personas está en una situación muy diferente a la de un niño rico –con apartamento y carro regalados por el papá– que tiene un ingreso mensual de cuatro millones. Las clases no se juzgan por los individuos sino por los hogares.

Pero la Dian mira los ingresos de los individuos...

Nuestra administración tributaria nunca se quiso organizar por hogares. Colombia es de los pocos países del mundo donde la tributación es por individuos, lo que la hace muy injusta.

Para usted, ¿quién es rico?

Una persona de 25 años, soltera, sin ninguna obligación, que se gane seis millones de pesos.

¿Cuántas de esas personas hay en Colombia?

Muy poquitas. Los que ganan 4 millones son el 1 por ciento y los que ganan entre 8 y 9 millones, el 0,1 por ciento. Hablamos de algo así como 40.000 personas.

¿Uno podría decir que en Colombia hay 40.000 ricos?

No. Pueden ser entre 300.000 y 400.000, porque los ricos tienen hijos que también son ricos. Pero esos son cálculos muy burdos.

¿El sistema tributario redistribuye la riqueza?

Colombia es de los pocos países donde se empieza a tributar en una cifra muy alta de ingreso. Individuos con ingresos mensuales de más o menos 3,7 millones hacia abajo no pagan absolutamente nada, y en mi definición de equidad eso no es razonable.

¿Pero el sistema impositivo es redistributivo?

El sistema es claramente regresivo y por eso presentamos la reforma tributaria; ahora está empezando a ser un poquito progresivo. Una persona que gana 300 millones de pesos quedó pagando el 12 por ciento de impuestos (36 millones de pesos al año), y le quedan 264 millones, que es mucha plata. Con ese mismo ingreso, en EE. UU. esa misma persona pagaría una tasa cercana al 20 por ciento.

¿Los colombianos ricos pagan impuestos?

La tributación en ingresos altos es muy bajita. De un PIB de 630 billones de pesos se recaudan 100 billones, el 15,9 por ciento. En Inglaterra, la cifra asciende al 50 por ciento; en Brasil, al 35 por ciento, y en Argentina, al 33 por ciento. Aquí se pagan muy poquitos impuestos.

La élite criolla
Los que entran en el selecto club

Los hogares colombianos que cumplen con la condición de tener ingresos superiores a los dos millones de pesos mensuales por individuo están conformados, en su mayoría, por parejas de profesiones liberales (médicos, abogados, contadores, asesores y consultores empresariales), presidentes, gerentes y personal de primera línea de empresas y entidades financieras, comisionistas de bolsa y cadenas de supermercados.

También están en este grupo los propietarios y/o socios de pequeñas, medianas y grandes empresas industriales y de la agroindustria, que tienen sus ojos puestos en el mercado internacional.

De ese pequeño club o élite también forman parte los congresistas y magistrados de las altas cortes y altos funcionarios del Estado, que al sumar sus ingresos con los de su pareja fácilmente superan los 25 millones de pesos, más del triple de los ocho millones de pesos necesarios para que un hogar de 4 personas sea considerado adinerado.

Las cuentas de un ciudadano estrato seis

Soy Eduardo*, un empresario colombiano clasificado en el estrato seis, que debe cumplir con la obligación de pagar, entre otros, el impuesto al patrimonio. Mis ingresos mensuales ascienden a 26,8 millones de pesos, básicamente generados por el salario que devengo.

Aunque recibo utilidades que arrojan las empresas en las que tengo alguna participación, estas son reinvertidas para que dichas empresas puedan crecer y, de paso, generar ingresos que beneficien a otros colombianos.

Realicé estudios superiores en Colombia y en el exterior. Hablo, además de español, inglés y japonés. Estoy casado con una profesional que también genera ingresos para el hogar. Tenemos cuatro hijos y administro algunas empresas en las cuales tengo participación accionaria.

Soy propietario de una casa de campo y un apartamento en la ciudad. También soy miembro de un club campestre y dueño de un vehículo en el cual se moviliza básicamente mi familia, pues la empresa me provee transporte para realizar los trabajos propios del cargo.

Mis hijos estudian en colegios privados. A pensiones, útiles y gastos extracurriculares se destina una parte importante de los ingresos anuales totales (321,6 millones de pesos). El club, la casa de campo, los seguros de salud, el apartamento y el esparcimiento, entre otros gastos, demandan otra buena suma de dinero.

Contamos con cuatro colaboradores: un conductor, una empleada del servicio de día y los cuidanderos de la casa de campo. A todos ellos se les paga un salario, con sus respectivas prestaciones sociales. Al final del año queda un monto relativamente alto de recursos, que podría llamarse ahorro. Las vacaciones las tomamos en familia: algunas veces viajamos a Miami –donde tenemos familia– y otras, a Europa.

Después de hacer el ejercicio de mi presupuesto me pregunto: ¿Son ricos otros colombianos con la misma estructura familiar mía, pero con ingresos mensuales iguales o inferiores a 8 millones de pesos? ¿Tienen esos colombianos capacidad de ahorro o, por el contrario, viven para pagar deudas?

*Nombre cambiado por razones de seguridad.

JORGE CORREA
Redacción de Economía y Negocios

Cinco magnates y 690 ‘ultrarricos’

El número de colombianos cuyas fortunas ascienden a más de 30 millones de dólares (los llamados ‘ultrarricos’) aumentó de 675 en el 2011 a 690 en el 2012, pero la suma total de sus riquezas se redujo de 90.000 a 85.000 millones de dólares, de acuerdo con un sondeo de la consultora Wealth-X.

Entre tanto, los colombianos en la lista de multimillonarios de la revista Forbes (personas con más de 1.000 millones de dólares de patrimonio) aumentó, en los últimos dos años de 2 a 5.

Desde 1997 han aparecido periódicamente en este ranking el banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo, Alejandro Santo Domingo, su padre Julio Mario (fallecido) y el industrial Carlos Ardila Lülle.

Los dos colombianos incluidos recientemente en el escalafón son Woods Staton, dueño de la franquicia de McDonald’s para Latinoamérica, que ingresó en la lista en el 2012 –y se mantiene–, y el banquero e industrial Jaime Gilinski, incluido por primera vez en el 2013.

La fortuna de los cinco magnates criollos suma, en total, 34.500 millones de dólares, casi 11.000 millones más que en el 2012.

Aun así, el número de multimillonarios colombianos es bajo si se compara con los 46 de Brasil, los 15 de México, los 14 de Chile y los 10 de Perú.

En el mundo, el ‘club’ de multimillonarios suma 1.426, que poseen una fortuna de 5,4 billones de dólares.

ROLANDO LOZANO
Redactor de EL TIEMPO