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El renacer de la mafia italiana en Colombia

En dos meses han caído tres capos europeos. Alerta internacional.

04 de mayo 2013 , 08:17 p.m.

Hace 15 días, en medio de la máxima discreción, un selecto grupo de agentes de la Dijín viajó a Roma para reunirse con fiscales y el Cuerpo de Carabineros de Italia. Su misión: afinar los detalles de una operación contra la mafia europea en Colombia.

Una semana después, el 28 de abril, ese mismo grupo capturó en una finca en Santa Fe de Antioquia a Santo Scipione, un italiano señalado de ser el enlace de la poderosa ‘Ndrangheta, una de las organizaciones criminales más temidas del sur de Italia. Días atrás, la Interpol había detenido en Medellín a Doménico Trimboli, uno de los más buscados en su país por narcotráfico.

“Trimboli trabajaba bajo las órdenes de Scipione coordinando la compra y transporte de grandes cantidades de estupefacientes que posteriormente eran enviadas a puertos italianos”, dice un documento de la Policía.

Esos son las primeros resultados de una investigación que se inició en el 2010, cuando las autoridades italianas pidieron a Colombia capturar a Enrico Muzzolini, quien tras pagar una condena de 10 años se había instalado en Colombia para seguir con el negocio del tráfico de cocaína.

Así comenzó una de las investigaciones más ambiciosas de los últimos años, que involucra a la DEA, y que ha demostrado que las mafias ‘Ndrangheta, la Cosa Nostra y la Camorra siguen moviéndose en Colombia.

Lo que dicen las autoridades nacionales y de Italia es que la red criminal que se hizo poderosa en el país de la mano de Salvatore Mancuso –quien tiene ascendencia italiana– y que lavó millones a través del controvertido empresario Giorgio Sale, se está reactivando.

“Muchos fueron capturados en Italia, estuvieron presos, fueron dejados en libertad y ahora vuelven a Colombia porque tienen conocidos en las estructuras narcotraficantes”, dice el general Jorge Hernando Nieto, director de la Dijín.

Pero a diferencia de Sale, quien se hizo famoso por sus vínculos con la alta sociedad colombiana, los italianos de la mafia mantienen un bajo perfil. Por ejemplo Iacomino Tomasso, quien según la Policía italiana era el enlace de ‘la Camorra’, vivía en un discreto barrio del sur de Bogotá. Allí fue capturado hace dos meses.

Así operan

La mayoría de los enlaces enviados se ubican en la Costa Caribe, pero sus negocios los hacen en el suroccidente del país, pues la droga sale por el Pacífico, cruza el Canal de Panamá y atraviesa el Atlántico hacia Europa. “Cartagena es uno de sus principales centros logísticos”, señala una fuente en la Fiscalía.

No mandan grandes cantidades en cada viaje. Usualmente en los barcos, que es el medio que más utilizan, envían máximo 200 kilos. “No les preocupa enviar toneladas. Prefieren asegurar pequeñas cantidades, pues el precio en Europa maximiza la ganancia”, dice un oficial de la Policía.

Los seguimientos muestran que las cumbres de narcos se hacen en países como España, Francia y Portugal.

La amenaza está tomando tales dimensiones que uno de los fiscales más prestigiosos de Italia estuvo en Colombia reunido con el Fiscal General. Nicola Gratteri, fiscal en la provincia, Reggio Calabria, no solo planteó la preocupación por el tráfico de cocaína, sino por el de armas y sobre todo por la penetración de estos narcos en sectores económicos legales para ocultar sus bienes.

Los tentáculos de la mafia italiana también fueron analizados en la última reunión de jefes de Interpol, que se realizó el mes pasado en Lyon, Francia. Allí se reveló que desde el 2008 han sido capturados 64 personas en Colombia señaladas de pertenecer a esas redes narcotraficantes. Cuatro han sido extraditadas a Italia.

A juicio siete de esa red
Tres países mantienen la operación ‘Decollo’

La unidad antimafia de la Fiscalía acaba de llamar a juicio a siete personas señaladas de conformar las organizaciones de los capos italianos Barbieri Vicenzo, Santo Scipione y Scali Natale, integrantes de la temida ‘Ndrangueta.

Según la investigación la red tenía tentáculos en Colombia y Togo (África) y movía la droga a través de exportaciones de atún, frutas y mármol con destino a Italia y Holanda.

En el expediente aparece el testimonio del italiano Bruno Fuduli, quien se convirtió en informante de las autoridades e infiltró la organización. Según Fuduli, que estuvo secuestrado en Colombia por la pérdida de un cargamento de droga, hace cinco años ya había en el país cerca de dos mil personas vinculadas a la mafia Calabresa.

Esa red, que operó durante más de cuatro años en el país hizo negocios de droga con las Farc y los paramilitares y estableció contactos en Venezuela y países de Centroamérica.

El juicio al italiano Giorgio Sale

Tras pagar condena en Italia, Giorgio Sale enfrenta un proceso por lavado de activos en Colombia.

Según la Fiscalía, Sale, dueño de la red de restaurantes L’enoteca, lavó grandes sumas de dinero para el jefe paramilitar Salvatore Mancuso.

En sus declaraciones ante Justicia y Paz, Mancuso afirma que fue Sale quien lo buscó y dice que le propuso que permitiera que uno de sus hijos comprara coca en las zonas de influencia de su grupo.

Sale niega todos los cargos.

REDACCIÓN JUSTICIA
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