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Noventa días para definir el futuro de Bogotá

El Concejo inicia el estudio para decidir si avala o rechaza la propuesta de Petro sobre el POT.

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04 de mayo 2013 , 06:27 p.m.

Después de un año de discusión pública, propuestas y contrapropuestas, finalmente esta semana el Concejo abocará el estudio de un proyecto que marcará la hoja de ruta de Bogotá para la próxima década: la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT).

En las manos de los concejales quedaron 14 tomos, que juntos suman 1.922 folios, entre mapas, anexos, diagnósticos y documentos técnicos. De su lectura, análisis y discusión juiciosa dependerá lo que le pase a Bogotá en el futuro.

El POT es la norma de normas en materia urbana, y les debe interesar a todos los bogotanos porque en ella se define lo que se puede hacer en el suelo de la ciudad. De lo que el POT permita o no dependen la calidad de vida, la convivencia y la economía. Regula, entre otros temas, hacia dónde crecer, zonas que se deben proteger, relación de la ciudad con municipios vecinos, usos del suelo por sector, dónde y cómo deben ser sus vías, el transporte público, parques, servicios públicos, colegios, hospitales y proyectos más importantes.

El alcalde Gustavo Petro propone una revisión excepcional, que implica que no cambian los objetivos de largo plazo ni el modelo de ciudad, sino algunos temas puntuales.

Su propósito es plasmar en normas de largo plazo la Bogotá Humana organizada en torno del agua y de lo que llama el centro ampliado (calles 1a. a 100, de los cerros a la avenida Boyacá).

El eje de la propuesta es desestimular el desarrollo del borde y la periferia e impulsar el repoblamiento del centro con más edificación (pisos), apalancándose en la inversión privada para construir vivienda de interés prioritario.

Pero el proyecto llega al Concejo en un escenario adverso. A la par con el POT, se discuten la derogatoria del cobro de valorización y un cupo de deuda de 4,3 billones de pesos para financiar un plan de obras públicas. Y en la Comisión del Plan tienen asiento los más reconocidos críticos de Petro.

La Veeduría, por su parte, acaba de hacer público un documento en el que le pide al Alcalde que considere la inconveniencia de revisar el POT en un entorno de poca gobernabilidad, en el que el cabildo sí tendría un amplio campo de acción.

Tanto la Veeduría como los gremios reclaman más tiempo para discutir la propuesta y se quejan de que hasta ahora solo se ha trabajado con borradores y desconocen el contenido real de la misma.

¿Qué es?
Abece de Un plan clave

El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) es un conjunto de normas de larga duración (mínimo 3 periodos de gobierno) que va más allá del periodo de los gobiernos, y define qué se puede y qué no se puede hacer en él y con el suelo de la ciudad. Fija los objetivos, directrices, políticas, estrategias, metas, programas, actuaciones y normas que se pueden hacer y aplicar.

El que está vigente se expidió en el año 2000 y se reformó en el 2003.

Dice la norma

Estimular construcción en el centro ampliado con más edificabilidad (pisos) y desestimularla en la periferia. Se busca generar proyectos con vivienda de interés prioritario para repoblar el centro con inclusión.

Amplía zonas de reserva en el norte y en el sur y restringe construcción en el borde occidental: 119 hectáreas tendrá el nuevo parque especial de protección por riesgo de Guaymaral.

Permitirá la mezcla de usos en toda la ciudad. Reconoce la existencia de negocios pequeños y medianos para poderlos controlar y legalizar. Los de alto impacto de comercio e industria tendrán restricciones.

Eliminan 1.466 normas urbanísticas, que van al articulado del POT. Entre ellas, las unidades de planeación zonal, 1.098 decretos, muchos con más de 30 años de existencia.

Elimina la clasificación de servicios de alto impacto en el comercio y propone una nueva, que se llamará comercio y servicios restringidos, que estarán obligados a tomar medidas para no afectar el entorno.

Dicen los críticos

En lugar de generar inclusión se segrega, pues se concentran los esfuerzos de inversión pública y privada en el centro y se abandonan las zonas de la periferia, donde están las mayores necesidades.

Enfrentar el cambio climático ordenando la ciudad en torno al agua puede implicar un cambio de modelo, y no están claras cuáles son las acciones efectivas que se realizarán.

Se puede acabar con el carácter residencial de algunos barrios, que han sido defendidos por los vecinos del comercio de alto impacto. Sin norma que los proteja y con la falta de control, se podría generar caos.

La simplificación de normas puede generar ambigüedad y obligar a reglamentar en exceso, con lo cual se generan incertidumbre y un proceso de transición innecesario.

Los comerciantes dicen que se les impondrán muchas restricciones y cargas para poder funcionar en la categoría de comercio restringido, y eso afectará el empleo y la economía de la ciudad.

Dice Planeación

Lo que se quiere es desestimular nuevas construcciones para evitar que se siga extendiendo la ciudad, pero no significa que se vayan a suspender inversiones en el borde.

Lo primero es declarar las zonas de reserva y protección para que no se construyan ni se urbanicen. Eso hace el POT. Hay inversiones concretas previstas en el Plan de Desarrollo.

Negocios pequeños y medianos ya existen por toda la ciudad de puertas para adentro. Lo demuestran los mapas de Catastro. Se busca reconocer lo que ya existe, para controlarlo.

Lo que hicimos fue eliminar normas que se duplicaban y muchas veces eran contradictorias entre sí. Las que decían lo mismo las volvimos una sola y las elevamos al POT.

Lo que se propone son acciones de mitigación para evitar situaciones como que se pone a funcionar un centro comercial que genera caos porque no tiene accesos y parqueaderos.

YOLANDA GÓMEZ TORRES
Subeditora Bogotá