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'La ausencia de justicia alimenta la intolerancia': Jairo Libreros

El analista cree que la frustración es una causa de las riñas.

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03 de mayo 2013 , 06:01 p.m.

La intolerancia es la principal causa de las tragedias entre vecinos, familiares, amigos o simples desconocidos. Las cifras de la Policía son dicientes. Pese a la reducción de los homicidios en los tres primeros meses del año, el porcentaje de riñas como primera causa de los asesinatos subió de manera considerable frente al mismo lapso del 2012: del 32,6 al 41 por ciento.

Los casos se dan especialmente los fines de semana, cuando el licor se convierte en un detonante de peleas, agresiones y muertes. Para entender la complejidad del problema, EL TIEMPO habló con Jairo Libreros, experto en seguridad.

¿Por qué sigue aumentando la intolerancia?

Hay varios motivos. El primero es que no tenemos competencias en materia de formación para abordar los problemas de manera adecuada. Nos han enseñado desde el colegio que hay que aceptar las diferencias, pero no a poner eso en práctica. Sin embargo, en muchos hogares les dicen a los pequeños que a la menor agresión tienen que responder con la misma agresión, en vez de tratar de solucionar los conflictos de manera pacífica. Una segunda causa tiene que ver con la justicia, pues ha perdido terreno en su eficacia a la hora de resolver los problemas. No hay confianza en los procesos judiciales, y las personas terminan dirimiendo sus diferencias de manera violenta. La ausencia de justicia alimenta la intolerancia. Un tercer motivo, que no se puede dejar por fuera, tiene que ver con el mal ejemplo que dan algunos dirigentes políticos que de manera pública y agresiva quieren solucionar sus problemas a su conveniencia; y el ciudadano, de forma inconsciente, asimila que esas conductas no son reprochables.

¿Cuál es la principal causa de las riñas?

El bajo nivel de tolerancia a la frustración. Los problemas sentimentales, económicos y laborales terminan acumulando un estrés que puede detonar en cualquier momento. Por ejemplo, un conductor que va pensando en sus dificultades y que es cerrado por otro en plena calle puede seguir como si nada o desfogar su ira. Igualmente, los inconvenientes que afectan la convivencia, como el vecino que pone música a todo volumen, también son foco de intolerancia.

¿El consumo de licor influye en los comportamientos violentos?

No es una causa, es un acelerador. Simplemente aviva comportamientos violentos que algunas personas no expresan de manera habitual. Por eso vemos tantas riñas los fines de semana.

¿Hay cura para la intolerancia?

Es posible dar un giro, pero siempre y cuando se miren los problemas a pequeña escala y no como un mal general. La Administración y los organismos de justicia deben habilitar más lugares para que los ciudadanos puedan conciliar. Y la Policía tiene que hacer mayor presencia en las zonas en las que más casos de intolerancia se presentan, con el propósito de disuadir. En cualquier caso, la solución no se vería a corto plazo.

¿Sirven las campañas contra el machismo que anuncia el Distrito?

Estas estrategias de educación sirven, sin duda, especialmente si se enfocan en los colegios para demostrar que los problemas pueden solucionarse antes de que se conviertan en tragedias. Es cierto que el machismo puede ser una de las causas de la intolerancia, y cualquier intento por erradicarlo debe valorarse. Otras medidas, como la restricción de la venta de licor, son útiles para moderar un poco los problemas, pero no son definitivas. 

REDACCIÓN BOGOTÁ