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Asesinan al fiscal del caso contra Musharraf por la muerte de Bhuto

El hecho dispara interrogantes del misterio que rodea la muerte de la exprimera ministra paquistaní.

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03 de mayo 2013 , 05:24 p.m.

El asesinato a sangre fría del fiscal Chaudhry Zulfiqar, encargado de la acusación contra el ex presidente Pervez Musharraf por el asesinato de Benazir Bhuto, plantea una serie de interrogantes del magnicidio de la exprimera ministra paquistaní.

El exgeneral golpista regresó el mes pasado a Pakistán tras cuatro años de exilio voluntario para presentarse a los comicios parlamentarios. Pero desde que aterrizó su vida es un calvario entre juicios, arrestos domiciliaros, y amenazas de muerte de los talibanes, además de haber sido descalificado de por vida para volver a la vida política.

Zulfiqar fue tiroteado el jueves por unos desconocidos en Islamabad cuando se dirigía en carro a la corte antiterrorista de Rawalpindi, cuidad vecina de la capital, para una nueva audiencia en el caso contra Musharraf por el asesinato de Bhuto.

En el atentado también murió una mujer y el conductor del abogado resultó gravemente herido.

Los cargos que se le imputan al ex presidente paquistaní es haber negado a Bhuto la protección adecuada a pesar de las amenazas que pesaban contra ella y que desembocaron en el atentado que acabó con su vida y la de otras veinte personas más.

Musharraf también está siendo interrogado por la Agencia Federal de Investigación (FIA), de la que era miembro Zulfiqar, en relación a la negligencia de los policías que limpiaron la escena del crimen en las horas siguientes al atentado, lo cual dificultó extraordinariamente la investigación del caso.

Aunque ningún grupo ha reivindicado el ataque, el asesinato de Zulfiqar se enmarca en la campaña de violencia contra objetivos políticos para desestabilizar el proceso electoral e impedir que se celebren los comicios del próximo día 11.

La campaña electoral se ha convertido en la más sangrienta de la historia de Pakistán, donde han muerto más de 70 personas, entre candidatos, trabajadores de partidos y civiles, desde el pasado 6 de abril.

Una de las múltiples teorías conspirativas que circulan sobre el regreso del exmandatario paquistaní es que para el ejército Musharraf era útil porque perjudica a Nawaz Sharif, presidente de la Liga Musulmana-N y exprimer ministro de Pakistán en 1999, antes del golpe de Estado del general.

Sharif se perfila como candidato favorito a los próximos comicios generales, y los militares no le han perdonado su atrevimiento de intentar destituir al jefe de las fuerzas armadas, que por aquel entonces era Musharraf.

Los casos reabiertos contra el ex general, los ataques de los talibanes contra partidos políticos laicos y personalidades como Zulfiqar han provocado un ambiente de inestabilidad que podría hacer descarrilar el proceso democrático en Pakistán.

Ethel Bonet
Para EL TIEMPO
Islamabad, Pakistán