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'No tienen por qué recordarme': Fernando Vallejo

El escritor habla de su nuevo libro, 'Peroratas', que recopila 32 textos y discursos suyos.

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02 de mayo 2013 , 08:51 p.m.

Cuenta Fernando Vallejo que su mamá solía decir que “al que no quiere caldo se le dan dos tazas”. Él – afirma en el prólogo de su nuevo libro, Peroratas– nunca entendió qué quería decir con eso. Y reta a los lectores a sorberse en 32 tazas su pensamiento.

Amargas y molestas para muchos; vehementes e inteligentes para otros, pero, eso sí, concentradas, porque Peroratas recoge conferencias y discursos seleccionados por él, que contienen sus ideas “más fuertes”.

Provocador y picapleitos, habla del aborto, de su amor por los animales y por Rufino José Cuervo; critica a los políticos y a la Iglesia... Está en el libro hasta la libreta en la que anota toda la gente que conoció y ya ha muerto.

También sus pensamientos sobre el olvido, la muerte y el amor, “lo único que sé del amor es que está ahí, como la luz, como la gravedad, como una infinidad de fenómenos que me rodean”.

Vallejo, autor de 16 libros entre ellos La virgen de los sicarios, El desbarrancadero y El cuervo blanco, ha recibido el Premio Rómulo Gallegos y el Premio FIL de Literatura. De este último donó el dinero a dos fundaciones que ayudan a perros callejeros en México.

Desde su casa en Ciudad de México, quizás con su perra Kina a los pies y pensando en responder rápido esta entrevista para irse a tocar piano –lo que más le gusta hacer en la vida–, habla de Peroratas, del papa, del Procurador y del matrimonio igualitario.

El escritor colombiano pidió literalidad y que la entrevista se publicara “intocada y enterita”. Así que solo un error de dedo que cometió le fue corregido.

Dice la Real Academia de la Lengua que una perorata es una oración o un razonamiento inoportuno o molesto. ¿Por qué cree que causan molestia sus ideas?

Porque detesto a Dios (que no existe) y al cristianismo (que es una empresa criminal). Y a Cristo (que no existió). Y al papa (que es un impostor lavapatas). Y la reproducción (que produjo a Álvaro Uribe y a Juan Manuel Santos). Y porque quiero a los animales. Esto para empezar. Para continuar, no dejen de leer mis libros, que están en todas las bibliotecas, ahí se los prestan, no necesitan comprarlos. Ni yo las regalías, si es que gastan plata en ellos.

Ha comentado que aunque uno se vaya, el país lo sigue a uno. ¿Cómo lo ha seguido Colombia a usted?

Como una maldición, de la que me librará la muerte.

¿Cómo es la Medellín que ve hoy frente a la que mostraba en los artículos recogidos en el libro? ¿Es tan innovadora?

No entiendo muy bien tu pregunta. Medellín en esencia ha sido siempre igual, una ciudad violenta, asesina. Como Colombia.

Fue criado como católico y en Antioquia. ¿Cómo hizo para quitarse la culpa con la que nos carga esa educación?

Fui a misa, me confesé y comulgué hasta los 15 años. Después no volví a entrar a las iglesias, como no fuera para huir del calor en Medellín, que es tan caliente. Yo no necesito a Dios para explicar el origen del Universo porque Dios no es entendible y por lo tanto como explicación es una explicación que no explica nada; la vuelta del bobo. En cuanto a Dios como un Ser Bondadoso... ¡Qué tal que no lo fuera si siéndolo tenemos la enfermedad, los terremotos, los incendios, los tornados, los maremotos, los políticos, el cáncer, la vejez, la muerte! En cuanto a Cristo, su existencia histórica nadie la puede probar y al que la afirme le toca la carga de la prueba. A diferencia de Dios, en quien podemos creer si nos da la gana para no pensar mucho, si Cristo existió como un ser de carne y hueso hay que probarlo, y la Iglesia no tiene forma.

En el sumario que les levanté a estos delincuentes travestidos de bondad y que se titula La puta de Babilonia (que es una expresión del Apocalipsis), les desmonto toda la farsa. Cuando se presentó el libro en Buenos Aires invité a Bergoglio a que tuviera un debate público conmigo a ver si mi prontuario eran calumnias. ¡Qué iba a aceptar! Hoy menos. Hoy lava patas.

El aborto aparece en casi todos los artículos recogidos en el libro. ¿Qué piensa de un país que impide el aborto aunque está permitido legalmente en tres casos?

Opino que Colombia es miserable. En prueba la cantidad de niñas que tienen su primer hijo a los 14 años, de las que están llenas las comunas de Medellín y los pueblos de Antioquia. Y en prueba también las mujeres con niños de varios maridos, dos o tres o cuatro padres que sus hijitos ni conocen. El alma de Colombia está en la Iglesia y la Iglesia es miserable. Cuando ya estábamos saliendo de la plaga católica nos cayeron los protestantes. ¡Con que Dios es amor! Permítanme que me ría.

En Ciudad de México, donde vive, está aprobado el matrimonio entre parejas del mismo sexo. En Colombia, el Congreso acaba de hundir esa posibilidad. ¿Qué opina al respecto?

¡Qué cuentos de matrimonio homosexual! Lo que urge es acabar con el heterosexual y la paridera.

¿Qué opina del procurador colombiano que está en contra del aborto, del matrimonio igualitario y que va camino a la presidencia?

Si el Procurador es el tipo ese de apellido Ordóñez, el pirómano quemador de libros, es un malnacido. Quién sabe qué madre lo parió.

¿Qué opina del papa latinoamericano? En uno de los textos dice: ‘Qué feliz haría yo a Colombia dándole un papa’. ¿Se nos adelantaron?

Papa ya tienen los argentinos. Santo no porque es un oxímoron, una imposibilidad ontológica.

En uno de los textos dice que si algún día se gana otro premio, guardará la plata para sus funerales. ¿Cómo se imagina sus funerales?

Como los de mi papá, a los que no invitamos a nadie. Lo llevamos a cremar y punto. Al olvido.

¿Cómo va su ‘Libreta de los muertos’? ¿Cuántos van? Además de Jean Paul Sartre, ¿qué otro personaje de ese estilo tiene anotado ahí?

A nadie menos que al mejor prosista de este idioma, a Manuel Mujica Láinez.

¿Cómo es eso de que Google y Wikipedia son el basurero del olvido?

Porque están metiendo ahí toda la Historia.

¿Fernando Vallejo le teme a que lo olviden?

No tienen por qué recordarme.

Hay un artículo sobre García Márquez. ¿Quién es Gabo para usted?

Uno que escribió un libro muy famoso titulado Cien años de soledad. ¿Y por qué no noventa y nueve o ciento uno? Para más fue el bolero de Los Panchos Un siglo de ausencia. Cien años en español son un siglo.

¿Cuáles son para usted la palabra más hermosa y la más fea del castellano?

Eso sí no soy capaz de decirlo. Dolor, sangre, rojo, muerte, diablo son bellas. Todos los cultismos, como “homosexual”, son feas.

Una encuesta dice que los colombianos leemos 1,9 libros en promedio al año y usted habla del libro electrónico.

¿Realmente les llegó el acabose a los libros?

Nunca. El libro es un invento maravilloso.

Catalina Oquendo B.
Cultura y Entretenimiento
@cataoquendo