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Los misteriosos incendios de San Victorino

Recorrido por la zozobra que viven los comerciantes. Hasta falsos bomberos han sacado partido.

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02 de mayo 2013 , 05:52 p.m.

 Temor. Esa es la palabra que por estos días y desde hace un buen tiempo ronda las estrechas casas del popular centro de comercio San Victorino, en el centro de Bogotá, que abastece no solo a la capital, sino a comerciantes de varias ciudades del país. Y no es por la inseguridad, que tanto se rumorea que es rutina en el sector, sino por la posibilidad de que un nuevo incendio consuma la inversión de sus negocios.

En tan solo siete meses, dos incendios han devorado no solo edificios del sector, sino mercancía de todo tipo, que ha dejado sin sustento a más de 500 comerciantes.

El 4 de septiembre del año pasado, el tradicional Teatro Ponce fue el más afectado por una conflagración cuya explicación oficial aún es objeto de debate. Alirio López Roa, quien lleva dos décadas como trabajador independiente y cinco años con un local en el teatro, cuenta que, tras perder parte su mercancía, le dijeron que una chispa de soldadura viajó desde el primer piso del edificio contiguo hasta al quinto del teatro, cayó sobre la mercancía de papelería, piñatería y ropa y se generó el incendio. López y otros empresarios se preguntan aún qué tipo de trabajo se estaba haciendo y por qué se estaba soldando a altas horas de la noche.

“Se dice que aquí hacen los arreglos de noche porque a esa hora es más fácil y no hay tanta gente. Además, para hacerlos contratan a gente que ni siquiera se sabe si es certificada en el trabajo o no. Hasta el momento, no se sabe quién lo hizo y si por lo menos se dio cuenta si la chispa cayó o qué fue lo que pasó”, cuenta Alirio, preocupado, luego de perder cerca de 25 millones de pesos, y por la que hasta el momento no ha recibido ninguna indemnización.

La zozobra se incrementó cuando el pasado 6 de abril se quemó un sector del centro comercial Plazoleta Comercial, en dos incendios que acabaron con el edificio. En concepto de algunos comerciantes, las razones dadas parecen ‘cortinas de humo’: se habría iniciado en una torre de computador que estaba ubicado del segundo piso y se controló. Un celador, al ver que sólo salía humo, pensó que estaba controlado y se fue para su casa. Unas horas más tarde, se generó otra conflagración que dejó pérdidas millonarias.

En los ‘laberintos’ de San Victorino, el tema de los incendios ya se incrustó en la cotidianidad de estas cuadras. Transeúntes, visitantes asiduos y comerciantes barajan todo tipo de hipótesis sobre los misteriosos incendios. Algunos, incluso, se atreven a decir que los hechos no fueron accidentales. “La gente dice que la mayoría son para cobrar cláusulas de seguros”, dice otro comerciante que pide reserva de su nombre.

Según testimonios recogidos por este diario, se trataría de una secreta estrategia para ganar dinero en poco tiempo y fácil. “Los dueños aseguran sus centros comerciales o sus bloques fuera del país, entonces incendian todo eso, sin importar a la gente que perjudiquen y cobran esas cláusulas de seguros hipotecarios. Después de un tiempo, vuelven a adecuar el edificio y vuelven a arrendar”, dice. Sobre esto, las autoridades dicen no tener evidencia alguna sobre dichas acusaciones.

Falsos bomberos

El temor de quedarse con las manos vacías ha hecho que comerciantes acudan a asegurar sus locales y mercancías. Pero no ha sido fácil, según Cielo Rodríguez, administradora del Pasaje Comercial San Carlos Espejos. “Hemos tenido problemas porque se va a pedir un seguro o un préstamo y dicen, ‘¡uy no, en San Victorino, no!’, porque el riesgo es muy alto, debido a que han sido tan constantes los incendios en el sector”. De hecho, según ella, en el pasaje comercial que administra, solo un arrendatario cuenta con seguro.

En este mundo de incertidumbre, los comerciantes han caído hasta en manos de falsos bomberos, quienes los obligan a comprar extintores so pena de ser sancionados con el cierre del local. Se sabe que andan en grupos y dicen estar haciendo campañas de sensibilización. Lo que aún no saben los empresarios es que si los aparatos que han tenido que comprar sirven o no.

“Hay grupos de personas que se hacen llamar brigadas de bomberos, que normalmente lo que hacen es ofrecer servicios y artículo como extintores y demás elementos, coaccionando a la gente, amenazándola que si no adquiere esos elementos le cierran el negocio. Esto pasa en diferentes sectores de la ciudad donde haya comercio. Pero la gente tiene que saber que los bomberos no tienen potestad para cerrar un local”, dice Carlos Zapata, de la oficina de Gestión de Riesgo del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá.

La zozobra ha llevado a que los empresarios se unan para trabajar en prevención. “Hemos enviado cartas a la gente para que no deje veladoras, que bajen los tacos de cada local todas las noches”, cuenta Cielo Rodríguez. Por otra parte, se está haciendo una campaña para que la gente tenga las redes eléctricas en orden y por cada local, pues otro gran riesgo de San Victorino es que “se van tirando cables por ahí, que sobrecargan un toma”, explica Diana Marcela Álvarez, administradora del Centro Comercial San Carlos.

También se han reunido de urgencia con el Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá para buscar salidas a tanta incertidumbre. En estas, los bomberos insisten en que los comerciantes deben saber el alto riesgo por las sobrecargas en las redes eléctricas y la tenencia de materiales inflamables con los que se trabaja en la zona.

Por lo pronto, la posibilidad de que vuelva el fuego está latente y, con esto, el hervidero de especulaciones sobre los misteriosos incendios de San Victorino que tienen sitiados las gritonas calles del centro de Bogotá.

ROCÍO HURTADO
REDACCIÓN ELTIEMPO.COM