Archivo

El hijo de 'Colacho' es el nuevo Rey Vallenato

EL TIEMPO habló con el acordeonero Wilber Mendoza Zuleta.

notitle
01 de mayo 2013 , 01:45 a.m.

El hijo de Nicolás 'Colacho' Mendoza, Wilber Mendoza Zuleta, consiguió en la madrugada de este miércoles hacerse con el título del Rey Vallenato 2013, en la categoría profesional, en el Parque de La Leyenda, en Valledupar. (Vea acá las imágenes de la coronación)

El acordeonero Alfonso ‘Ponchito’ Monsalvo se quedó con el segundo lugar y Gustavo Osorio con el tercer puesto. En la categoría de canción inédita la ganadora fue ‘El Cuentico chino’ de Álvaro Pérez Vergara, mientras que en la categoría de acordeonero aficionado el premio se lo llevó Delay Magdaniel.

Entrevista del Rey Vallenato 2013 con EL TIEMPO

Wilber Mendoza tenía tan solo cinco años cuando su padre, Nicolás “Colacho” Mendoza obtuvo el título del Rey Vallenato, en 1969. Es un momento que quisiera recordar con más detalle ahora que él mismo se coronó como Rey Vallenato 2013, en la versión número 46 del Festival de la Leyenda Vallenata que con su coronación llegó a su fin.

“En 1987, cuando mi papá fue el primer rey de reyes sí estuve bien cerquita de él, tengo registros, fotos, videos, recuerdo que fue una noche muy grande”, dice Mendoza, un hombre de 48 años, rápido y breve en sus respuestas.

Gracias al título obtenido después de cuatro días de eliminatorias, en las que siempre se ubicó en el grupo de los puntajes más altos, Wilber Mendoza podrá aspirar, en el 2017, al título de Rey de Reyes, una competencia que tiene lugar cada diez años.

¿Cuántas veces intentó ser rey vallenato?

Seis veces, pero llegué a la final tres veces: en el 2008, 2012 y 2013.

Creció oyendo acordeón, pero, ¿desde cuándo lo toca?

Empecé a tocar a los 12 años, viendo a mi padre, ‘Colacho’ y a Luis Enrique Martínez. Desde que tuve uso de razón escuché las parrandas con Escalona, con Jaime Molina y con mi padre. Eso fue lo que yo heredé: ese acordeón raizal. Por eso es que hoy estoy ganando el Festival, porque estos muchachitos jóvenes han querido voltear todo para darle otro rumbo y yo estoy dispuesto a enderezar la música vallenata por donde tiene que ser su cauce.

¿Se considera el más clásico de los acordeoneros que llegaron a la final?

Lo que pasa es que lo que más he tocado en mi vida ha sido parranda, igual que mi padre. La parranda es donde se dan las cosas, porque un Festival es una Parranda para Colombia, para el mundo, no es tocar con un grupo completo, sino que es parte de la esencia vallenata.

Tampoco se participó cuando era más joven, como los muchachos a los que acaba de vencer…

No soy tan viejo, tengo 48 años. Pero sí hay jóvenes que a los 20 años ya están aspirando a ser rey vallenato profesional. Hay tantas escuelas y acordeoneros que se maduran biches. Esa es mi frase: quieren madurarse biches. Lo mío es un proceso, es la historia de mi vida. Llego completamente maduro a hacer una carrera de parranda, de ser el hijo de un grande y acompañar a los mejores, a ser rey vallenato, con una nota madura, folclórica y raizal.

¿Qué decía Colacho cuando vio que usted se inclinó por el acordeón?

De pronto no quiso que fuera acordeonero. Quería que estudiara y a mí me ha gustado la odontología. Pero como uno hereda genéticamente… esto es por raza, por genética. Yo seguí los pasos de mi papá y aquí me veo siendo un grande, igual que él.

¿Más hermanos suyos siguieron por la música?

Tengo ocho hermanos, hay uno que toca, se llama Nicolás Mendoza, es el papá de Katiuska Mendoza, la niña que falleció hace poco por errores médicos. Nicolás es acordeonero y tiene una academia en el pueblo de Fonseca.

¿Usted también ha tenido alumnos?

Yo no enseño. No es por egoísmo, sino porque no encuentro el método. No tengo la paciencia.

¿Qué es lo que más le gusta de las producciones de su padre?

La página de su vida que hizo al lado de Diomedes Díaz.

¿Compone canciones?

Toco acordeón, toco guitarra, canto, verseo, pero no compongo, no doy para componer es otra faceta.

Pero si puede versear, de pronto se acerca…

Puedo hacer versos vallenatos como “En este verso que doy, siendo tan buen muchacho, compadre yo soy el rey, el hijo de Colacho”.

¿Cuál fue la diferencia de esta final con la del año pasado? ¿Por qué cree que esta vez sí ganó?

Tenía un año de estar ensayando. El ensayo es padre de la seguridad. Por eso llegué a hacer las cosas, mira la tranquilidad, la frialdad mía. Sin mirar el teclado, mirando el público, sonriendo. Era que tenía, de pronto, la sombra de mi padre engrandeciendo más mi obra.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
ENVIADA ESPECIAL DE EL TIEMPO
VALLEDUPAR