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México y reforma migratoria, claves en gira de Obama

Viajará a México y a Costa Rica esta semana. Es la primera visita a la región en su segundo mandato.

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30 de abril 2013 , 08:21 p.m.

Desde la perspectiva de la Casa Blanca, el viaje de Barack Obama este jueves a México y luego a Costa Rica, donde se reunirá con los presidentes de Centroamérica, lo que busca es fortalecer los lazos culturales y económicos con una región que el propio presidente describe como clave a la hora de concretar metas de prosperidad y seguridad que competen a todo el hemisferio.

Y si bien mucho de eso es cierto, en la agenda de Obama hay dos temas -más bien domésticos- que pesarán sobre manera en su sexto periplo por la región desde que asumió la Casa Blanca en el 2009: la reforma migratoria y la delicada situación por la que atraviesan las relaciones con México, su vecino más importante. Eso, al menos, es lo que piensa los analistas en Washington.

De acuerdo con Carl Meacham, director para América Latina del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales, no hay duda que el telón de fondo que hondeará durante el viaje del presidente es la reforma migratoria que acaba de ser presentada en el Congreso.

Un tema vital en todas las regiones que visitará pues gran parte de los 11 millones de indocumentados que se estima viven en EE.UU., provienen de estos países.

El mensaje, en ese sentido, será a dos bandas. Por un lado, dice Meacham, reiterar que su compromiso con la esperada reforma es en serio. Como dijo el presidente en una entrevista que concedió al 'América Quarterly', la reforma sigue alta en su agenda de prioridades y su intención es sacarla adelante este año. Y por el otro, generar presión al Congreso donde esta iniciativa legislativa, que caminaba viento en popa hasta hace unas semanas, perdió impulso tras los atentados terroristas en Boston.

Varios legisladores, citando el estatus de inmigrantes de los supuestos responsables (de origen checheno), han recomendado ponerla en remojo mientras tanto.

"El viaje por la región -dice Meacham- le permite a la administración mantener viva la reforma y sirve como un símbolo para generar presión".

El otro gran componente de su viaje estará en México, donde la nueva administración de Enrique Peña Nieto ha dejado claro su inconformidad con una relación en la que está primando la lucha contra el narcotráfico.

Específicamente, y así lo mencionaron ese lunes autoridades de este país, les molesta el extensivo rol que han asumido agencias de seguridad de EE.UU. como la DEA y la CIA, y que son herencia del gobierno anterior del Felipe Calderón cuando ambos países se enfrascaron en una lucha sin cuartel contra los narcos.

Desde la nueva perspectiva mexicana, la relación entre ambos países debería estar basada en intereses económicos comunes y no el combate contra la delincuencia.

De dientes para afuera Washington, por supuesto, dice estar de acuerdo. Pero considera que es un tema más de imagen que responde a los intereses nacionalistas del PRI (partido de Peña Nieto) y les preocupa que termine por afectar la lucha contra el tráfico de drogas y la violencia que este genera a ambos lados de la frontera.

"México es consciente que necesita la cooperación de EE.UU. pero quieren desarrollar sus propias capacidades para no depender de sus socios del norte", sostiene Duncan Wood, director del Instituo para México en el Woodrow Wilson Center.

Por supuesto, en la agenda habrá otros temas.

En Centroamérica, especialmente, hay temor de que los recortes en el presupuesto de gasto de EE.UU. terminen por afectar la cooperación en seguridad que ofrece Washington. Así mismo, está el comercio y el desarrollo de proyectos energéticos, que son prioridades para todos. Pero probablemente serán secundarios frente a lo que está en juego con México y el futuro de la reforma migratoria.

Sergio Gómez Maseri
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington