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Guillermo y Máxima, la nueva era de la realeza holandesa

El nuevo monarca dijo de su esposa argentina que 'se ha convertido en holandesa entre holandeses'.

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30 de abril 2013 , 08:01 p.m.

Guillermo-Alejandro y su esposa de origen argentino Máxima se convirtieron este martes en reyes de Holanda tras la abdicación de la reina Beatriz, en el primer relevo monárquico del siglo XXI en Europa. Se trata del primer rey varón de Holanda de los últimos 123 años. Junto a su esposa, conformará la pareja más joven de las monarquías occidentales.

El martes muy temprano, Beatriz firmó el documento de abdicación frente al gabinete holandés y a la nueva pareja de reyes. Conteniendo las lágrimas, la exreina Beatriz salió al balcón del Palacio Real y presentó a su hijo ante la multitud vestida de naranja reunida en la plaza Dam de Ámsterdam.

“Hace un momento abdiqué el trono. Estoy contenta y agradecida de presentarles a su nuevo rey”, dijo Beatriz, de 75 años, que finaliza su reinado y toma el título de princesa con un 73 por ciento de popularidad.

“Juro ante los pueblos del Reino observar y respetar siempre el Estatuto del Reino y la Constitución”, proclamó el nuevo monarca, de 46 años, en la medieval Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva) de Ámsterdam.

En este templo de estilo gótico, cubierto de flores de colores, se celebró la ceremonia oficial de entronización pocas horas después de la abdicación de Beatriz, que se retiró luego de 33 años en el trono, siguiendo la tradición de su abuela y su madre.

“¡Qué Dios me ayude!”, rogó Guillermo-Alejandro, que llevaba frac, corbata blanca y un manto de armiño. Tras la juramentación, fue oficialmente investido rey por parte de los Estados Generales (Senado y Cámara Baja) y de los territorios caribeños y antiguas colonias de los Países Bajos (Aruba, Curazao y Sint Maarten).

Beatriz, la ya princesa de los Países Bajos, con un gesto complaciente y de orgullo escuchó de su hijo, el rey, las palabras que tenía para ella: “Mi madre ha sido monarca, esposa, madre e hija, y no ha fallado en ninguna de sus responsabilidades”.

Respecto a la reina consorte, la argentina Máxima Zorreguieta, con quien contrajo matrimonio en el mismo templo el 2 de febrero de 2002, el rey holandés señaló: “Máxima es consciente de los límites de su función, nos ha dado calidez y se ha convertido en holandesa entre los holandeses”.

La bonaerense, a punto de cumplir 42 años, ha sido plenamente aceptada por los holandeses, entre otras cualidades por la espontaneidad y simpatía que muestra, así como por haber aprendido a hablar el neerlandés en menos de tres meses.

Mientras Guillermo-Alejandro se dirigía a las instituciones nacionales y a sus invitados internacionales, miles de holandeses congregados en las calles escucharon en silencio sus palabras, para acabar con gritos de “viva el rey” y “viva Holanda”, cuando concluyó.

“Es un momento especial, la nueva generación traerá modernidad a la monarquía y Máxima influirá desde la retaguardia la labor de su esposo”, dijeron a Efe Silvia y Richard, una pareja que se desplazó desde el este del país para la ocasión.

A la ceremonia asistieron representantes de las casas reales de todo el planeta, entre ellos el príncipe heredero de la corona española, Felipe de Borbón, y su esposa, Letizia; y el príncipe Carlos de Inglaterra, heredero del trono británico, y su esposa Camila, así como el príncipe Alberto II de Mónaco, que extrañamente no estuvo acompañado de su esposa Charlene. Una de las representantes de la realeza más observadas fue la princesa Masako, la esposa del príncipe heredero de Japón, Naruhito. Es su primer desplazamiento al extranjero en varios años.

Así lo vivieron en Argentina

Aunque sin carácter oficial, la presidenta argentina, Cristina Fernández, se refirió a la nueva Reina consorte de Holanda al comienzo de un acto con gobernadores y ministros y recordó que Máxima enseñó a hablar "muy bien" el español a su marido, el ya rey Guillermo-Alejandro, "así que bien por Máxima", dijo. "Tenemos reina, papa y Messi, no nos falta nada", añadió.

Para esta fecha especial, la Embajada de Holanda en Buenos Aires engalanó los salones del hipódromo con un enorme ramo de tulipanes naranjas y múltiples detalles del color que simboliza a la Casa de Orange, que reina en los Países Bajos.

El embajador holandés, Hein de Vries, fue el encargado de dirigir unas palabras a los invitados: "Tenemos una reina que va a apoyar a nuestro rey, y ella nació en Buenos Aires, por lo que desde hoy hay un vínculo muy fuerte entre Amsterdam y Buenos Aires".

El embajador aseguró que la nueva pareja real "tiene una gran tarea, ya que en Europa hay dificultades, crisis económica, es necesario unir al pueblo". "Personalmente tengo grandes esperanzas en la sinceridad, la inteligencia, la simpatía y la autenticidad de Máxima. Es algo más que va a agregar a la inteligencia y el conocimiento del Rey", dijo.

Los argentinos se sienten orgullosos de tener compatriotas tan relevantes como Messi o el papa Francisco, pero la historia de Máxima la sienten mas como "un cuento de hadas", según explicó Lucía, una argentina que vivió esta jornada como una más. En las calles de Buenos Aires los sentimientos eran parecidos. "Es halagador, lindo, divertido, pero nada más. No creo que sea algo que nos vaya a subir la autoestima", señaló Beatriz, que acudía a su trabajo como cada mañana. "En la sociedad moderna lo de la reina y demás es anecdótico", apuntó Elena, para quien quizá el hecho de que la nueva reina consorte de Holanda sea una Argentina sea "una buena oportunidad" para mejorar la imagen que tiene el país.

Máxima es "alegre, sencilla, honrada, honesta, familiar y fabulosa y sería excelente -añadió- que esa fuera la imagen que Argentina proyectara al exterior, porque los argentinos, en general, trabajamos y somos honestos".

Ámsterdam y Buenos Aires
Efe - AFP