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Sonido salsero que nació con el son del reciclaje

Tarros plásticos, botellas y hasta huesos utiliza Teodosio Ramos para armar la rumba en Cali

30 de abril 2013 , 07:38 p.m.

En el agite del centro de Cali, los sones que salen de plásticos, botellas y hasta huesos de res, le dan un toque salsero a la prisa ciudadana. Más de uno se contagia del ritmo de /Oiga señora Ley/ mire señora ley/ y otros sacan su celular para grabar los artistas.

En el asfalto, Teodosio Ramos ‘Teo’ como todos lo conocen y le gusta que lo llamen, toma maracas y a sus 62 años, al más estilo salsero clásico, agita piernas, caderas y hombros.

Las maracas que marcan el ritmo son en realidad dos bombas extraídas de tanques de sanitarios adicionadas con semillas. Toma un hueso ahuecado de una res y con ellas marca la clave y sigue con una pandereta hecha con tapas de cerveza.

Acostumbra tocar, cantar y bailar bajo el puente de la calle 25 con carrera primera, por los lados de la Terminal de Cali, y al paso los conductores pitan en señal de saludo y más de uno lanza unas monedas.

Otras veces recorre el centro llevando su ritmo y su descarga en una especie de carruaje de madera sobre el que va Alfredo Palacios y una especie de batería musical en la que cada instrumento surgió de un proceso de reciclaje.

“En el arte me inicié hace 40 años, siempre tuve la idea de ser músico y hace 15 empecé esto. Me fabriqué un carro, una base, unas ruedas y comencé a buscar cosas para mis implementos musicales. Un par de tarros plásticos hacen las veces de tambores, que tocamos con pedazos de taco de billar que botaron. El redoblante es un olla en la que de seguro prepararon más de un sancocho”, dice.

Nacido en el corregimiento de El Bolo, en zona rural de Palmira, desde niño llegó a Cali. Después de diversos oficios se inició en la música fabricando instrumentos para su ‘orquesta ecológica’ como la llama.

“Si quiero una clave con este mismo sonido me vale medio millón de pesos. Yo la hice a partir del hueso de la mano de una res”, dice ‘Teo’ y agrega con orgullo que es un ‘abuelo pachanguero’.

‘Teo’ vive solo y paga una habitación en el barrio Fátima, a orillas del río Cali. Su día empieza con un baño, un tinto y luego en un ritual de varios minutos, se pone una de las pintas que él mismo diseña y ordena. Zapatos de tacón cubano, un infaltable sombrero y a veces una bufanda complementan su vestuario.

En un local contiguo guarda su carro con toda su descarga musical. Bafles artesanales, un equipo para CD, complementan el equipaje. Luego toca tirar el carro y hacer toda clase de suertes para pasar andenes, puentes y el pesado tráfico caleño.

Más parco, Palacios, de 53 años, ‘La Perla’, como le dicen, cuenta que los caleños son expertos en cuestión de salsa, boleros son, charangas y pachangas y los pedidos son variados. Dice que donde van, arman la rumba.

‘Teo’ recuerda que se presentaron en ‘Colombia tiene talento’ pero que cada día en las calles de la capital salsera de Colombia es como una presentación estelar.

Para el programa escribió una canción, que en una estrofa dice “A veces me pongo a verme/soy hueso por todo lado/ pa’ qué tanta vanidad/ si aquí quedan sepultados/. Más de uno aplaude y lo felicita cuando la toca.

“La gente es una elegancia, nos ayuda bastante, estamos muy agradecidos”, dice y se aleja tocando y poniendo a gozar a los transeúntes y los taxista saludan haciendo sonar sus bocinas.