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La paz con los 'paras' / Opinión

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27 de febrero 2013 , 07:18 p.m.

En las sabanas de Córdoba, el 23 de julio del 2001, se pactó con una de las organizaciones criminales más temibles de la historia reciente del país -los paramilitares- y congresistas, gobernadores, alcaldes, diputados, concejales, funcionarios públicos, ganaderos, palmeros, empresarios, entre otros, un acuerdo que buscaba refundar la patria y generar un nuevo contrato social.
El derrame de sangre, previo a la reunión, no podía ser más escalofriante.

En cinco años los paramilitares llevaban a cuestas más de 250 masacres que dejaban más de 1.700 muertos, según cifras estatales. Partiendo de la matanza de Mapiripán -donde mostraron que podían llegar a cualquier parte del país para sembrar el terror-, pasando por las masacres de El Aro y la Granja -donde se llevó un plan de exterminio sistemático contra la población civil-, hasta las matanzas de El Salado y Chengue.

Ante este dantesco escenario, apoyado por la Fuerza Pública con logística y discurso ideológico, ¿a la sociedad civil se le preguntó si estaba de acuerdo en pactar la paz con estos grupos criminales, ¿Por qué era necesario un nuevo marco jurídico de justicia y paz para ellos?

Hoy el paramilitarismo sigue vivo bajo la sigla bacrim, el discurso ideológico sigue siendo el mismo y parece ser retomado por la plataforma del Nuevo Centro Democrático, en cuanto a convivencia y paz.

LUIS ÉDGAR CRUZ
Mcs en Administración Pública
luis.cruz@unimilitar.edu.co