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Los pecados de mi idealismo en el "país más feliz del mundo"

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27 de febrero 2013 , 05:00 p.m.
Esta distancia me duele y necesito que deje ya de torturarme, ¡pero asumí siempre un viajé sin país! Tengo patria, del español he hecho toda mi nación y -gracias a Dios- tengo un hogar, pero no tengo país. Nunca lo he tenido, no lo necesito; es decir -como lo escribí alguna vez en otra columna-, "soy un hombre sin iglesia ni religión, pero reconozco a Dios", porque los miles de kilómetros que hoy me separan corporalmente son una distancia irrisoria en mi primer café... Allá -cruzando el mar- está ese putrefacto país que se rifa, se roba, se mata y se divide para el beneficio de unos pocos, ¡muy pocos, lamentablemente! Allá, en ese distante y pusilánime territorio de masacres, desolación con huesos escondidos, donde cada bufón de turno juega a ser el rey, ¡también está mi patria, que se consume en un agónico mutismo! Yo me le acerco en el frío de la madrugada, mientras aún duerme, porque mi ubicación geográfica no cuenta; la estrecho y rememoro en ella los recuerdos de mi inmadurez; sin embargo, sus dolores me agitan, se enhebran en mi piel y terminan por despedazar mi impotencia contra el trono de la reinante división. La misma que hace una semana me condenó...
 
Con los diversos "saludos" -ya muy constantes y sonantes- que me hacen llegar los "agraciados y elocuentes" condiscípulos de las Farc en Twitter, no he dejado de preguntarme durante una semana si -por lo menos- hay una mínima parte, palabra o frase de la cual tenga que abjurar o arrepentirme en mi última columna,  'Cinco minutos de silencio para las Farc... ¡Sin marchas!'. Pues no, ¡jamás me arrepentiré! Pero sí me reprocho albergar este insulso ímpetu patriótico o desafío moral de peso que, a fin de cuentas, nadie tendrá presente bajo el cielo del "país más feliz del mundo"; mas, sigo creyendo que cinco minutos de absoluto silencio nacional para las Farc son una muestra irrefutable, un hecho categórico sin precedentes, que ellos no podrán evadir; aunque es muy evidente que cinco minutos son una miseria si se compara con el condenable mutismo que durante más de cincuenta años hemos patrocinado, cuestionable actitud que va más allá de cualquier estupidez irracional, pero... ¿tan desmedida "felicidad" no será también una contagiosa estupidez engordada con "pan y circo"?
 
'Iván Márquez' -a quien considero la perfecta personificación de la insensatez-,  en la última entrevista con María Jimena Duzán, afirmó: "Cuando nosotros desplegamos alguna actividad militar, no lo hacemos contra la población civil, sino contra un objetivo militar y, a veces, lamentablemente resulta afectada la población...". ¡Infame, orate! Déjeme recordarle algunas de sus "actividades militares" en las cuales la población civil ha sido el objetivo principal, incluso sus propios guerrilleros rasos: el reclutamiento de menores; los abortos a cuchillazos; la masacre de indígenas awás en Nariño el 4 de febrero del 2009; Bojayá como el ícono más grande de lo absurdo; la matanza de Barbacoas -también en Nariño-; la propia paranoia colectiva que condujo en Tacueyó (Cauca) a uno de los suyos a matar a más de 164 de sus compañeros. ¿Lo recuerda, señor 'Márquez'? Le estoy hablando de 'Javier Delgado', más conocido como el 'monstruo de los Andes', una especie de Pol Pot andino dentro de la guerrilla más "idealista" del mundo, quien trabajó con Hernando Pizarro, el hermano de Carlos Pizarro. Ni qué decir cuando le pregunta sobre la bomba en El Nogal. Usted, como de costumbre y sin sangre en el rostro, se lavó las manos de la forma más soez.  La lista va más lejos del silencio que usted y los suyos merecen del país entero, pero, como escribió el escritor Óscar Collazos: "Uno se va quedando sin adjetivos". Y sin país... ¡Como yo!
 
Pequé por idealista pidiendo cinco minutos de silencio para las Farc, pero el bumerán regresó cargado de insultos para mí; mejor dicho, seguiré abrazando desde mi autoexilio a toda mi patria, mientras, en un dudoso proceso de paz, el "país" de los "vivos" se lo rifan y se lo reparten; los asesinos de las Farc desfilan sin problema en los diversos medios nacionales mientras los héroes de la patria marchan ante el tribunal.
 
@andrescandla