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Estos son los seis grandes pecados del actual cobro por valorización

Fallas de esta contribución despertaron el malestar entre la ciudadanía bogotana.

23 de febrero 2013 , 07:46 p.m.

La seguidilla de protestas de los ciudadanos de todos los estratos, en las últimas cuatro semanas, por el tema de la valorización, puso al descubierto los problemas y errores del Acuerdo 180 del 2005, que autorizó el cobro a los ciudadanos de 2 billones de pesos, en cuatro fases, por beneficio local. (Lea: Petro propone revolcón en cobro por valorización).

Los errores en el proceso minaron tanto la credibilidad de la contribución –que ha financiado la mayor parte de las vías de la ciudad en los últimos 70 años–, que la Administración tuvo que prorrogar por dos meses el primer plazo para pagar con descuento el recibo que llegó en enero, mientras tramita de urgencia un proyecto de acuerdo para subsanar las fallas.

1. Límites difusos

Eran tantas las obras (137) y estaban ubicadas en zonas tan diferentes que sus áreas de influencia terminaron uniéndose, por lo que una valorización de carácter local se convirtió en casi general. En esta segunda fase se les asignó cobro a 1’700.000 de los 2’400.000 predios de la ciudad. Hubo cobros en 17 de las 19 localidades urbanas.

2. Fórmula injusta

La fórmula de liquidación terminó siendo inequitativa, porque se les aplicaron cobros exagerados a personas que si bien tienen inmuebles con avalúos altos, no necesariamente pueden pagar.

“Eso refleja falla en el censo de predios a los que se les asignó el cobro”, dijo Ómar Mejía, presidente de la comisión de Hacienda y Crédito Público del Concejo.

La fórmula para liquidar y asignar el monto incluye el área, el estrato, la cantidad de pisos, el uso del inmueble y la distancia respecto de la obra.

3. Poca previsión

El exalcalde Luis Eduardo Garzón presentó un plan muy ambicioso, porque las obras tenían que ejecutarse en varias administraciones, y eso llevó a que se autorizara un cobro por fases que, al final, hizo que una contribución extraordinaria se transformara en un tributo habitual.

Este cobro no contó con estudios y proyecciones que permitieran anticipar la acumulación de obligaciones tributarias, que terminaron saturando a los propietarios de predios de la ciudad.

4. Obras sin terminar o a medio hacer

Tratar de poner al día a la ciudad con un paquete grande de obras no es cuestionable, si no fuera porque se carecía de estudios de costos, diseños, planos, licencias y hasta predios, como lo demostró el descalabro de algunas de las obras de la primera fase, que le han dado a la ciudad la sensación de desgreño y corrupción. Ese es el cuarto error. “Que terminen primero lo que ya pagamos” es una de las frases que más se han escuchado durante las protestas.

5. Cobro atrasado

La falta de estudios hizo que, tras siete años de autorizado el cobro, el plan esté totalmente atrasado y que la plata, que hoy se cobra con un incremento de siete años de inflación, no alcance para todas las obras.
El acuerdo ordenaba construir el primer grupo a partir del 2007; el segundo, desde el 2009; el tercero, a partir del 2012, y el último, desde el 2015. Hoy, apenas se está liquidando el pago para el segundo grupo. No solo está atrasado cuatro años, sino que el costo de este segundo grupo de obras pasó de 412.563 millones a 850.000 millones de pesos, y ya no están todas las que se tenían previstas inicialmente. La directora del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), María Fernanda Rojas, aclaró que hay un déficit de 250.000 millones de pesos a precios del 2005, que a los de hoy llegan a los 410.000 millones de pesos.

6. Se cobran los costos administrativos

Hay un sexto tema que cuestiona el presidente de la comisión de Hacienda: que se incluyan en el cobro que se les hace a los ciudadanos los costos administrativos del cobro de valorización.

Yolanda Gómez
Subeditora Bogotá