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Ocho de 99 bolsas de plasma presentaron rastros de sustancias dopantes

Jordi Segura, director del Instituto Municipal de Investigación Médica, lo dijo a las autoridades.

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19 de febrero 2013 , 08:42 a.m.

Solo ocho de las 99 bolsas de plasma intervenidas en la Operación Puerto y remitidas el 1 de agosto del 2006 por la Guardia Civil al Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) de Barcelona presentaban rastros de sustancias dopantes y, concretamente, de EPO.

Así lo aseguró este martes Jordi Segura, director del IMIM, que funciona como laboratorio antidopaje acreditado por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que compareció como perito en la vista oral.

Segura explicó que las 99 bolsas de plasma (la parte líquida de la sangre) llegaron congeladas, conservadas en nieve carbónica, "en condiciones adecuadas" y sin que presentaran ningún deterioro, y que se abrieron para su análisis el 18 de agosto de ese año.

Una de las pruebas realizadas determinó que ocho de las 99 bolsas presentaban EPO (una hormona que aumenta la producción de glóbulos rojos) en cantidades superiores a lo normal, por lo que se las sometió a un segundo análisis.

"Buscamos la presencia de EPO recombinante (EPO de origen industrial, para distinguirla de la EPO que produce el propio organismo) y en las ocho se demostró su presencia", señaló Segura, que añadió que "eso no significa que en las otras 91 no hubiera, pero el método para verificarlo sin lugar a dudas se aplicó solo para las bolsas con concentraciones aptas".

La concentración habitual de EPO es de 30 miliunidades, mientras que en las ocho bolsas el valor estaba entre 35 y 100. Una de esas bolsas era la número 18, que correspondía al ciclista Alejandro Valverde y que en enero del 2009 fue entregada a las autoridades italianas, después de lo que el Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI) sancionó al corredor.

"La EPO presente en esta muestra era de origen medicamentoso, provenía de la inyección de un medicamento que contenía EPO", manifestó el director del IMIM.

Las 99 bolsas de plasma también fueron examinadas en busca de rastros de hormona del crecimiento, pero solo una de ellas dio una concentración superior a lo habitual. "Se sometió a un segundo método más refinado y no dio ninguna indicación de que hubiera dopaje por hormona del crecimiento", dijo el perito, que agregó que el método "más definitivo" para determinar la presencia de esa sustancia se desarrolló con posterioridad al 2006.

En cuanto al factor de crecimiento (IGF-1) "todas las muestras dieron valores normales", mientras que en tres de ellas se encontraron rastros de otra hormona estimulante, aunque en este caso los valores solo eran elevados "si se trataba de varones", mientras que eran normales si el plasma pertenecía a mujeres, algo que el laboratorio no determinó.

Jordi Segura explicó que el cuerpo humano elimina con relativa rapidez las sustancias dopantes (en 24 o 36 horas la hormona del crecimiento, en unos tres días la EPO y en un periodo de dos a diez días los esteroides y los anabolizantes), por lo que si las extracciones se hicieron respetando esos plazos no se podría detectar su presencia en la sangre.

El 14 de marzo del 2007, la Guardia Civil envió al IMIM otras 73 muestras, esta vez de concentrado de hematíes (glóbulos rojos) y sangre completa y, al día siguiente, una más, aunque de éstas solo se ha analizado una pequeña parte a petición de las autoridades alemanas e italianas.

Según Segura, la razón es que cuando el instituto armado informó al Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid que había hecho entrega de estas últimas muestras, el órgano judicial ya había archivado el caso y ordenó al laboratorio que se limitara a hacer de "custodio" de las bolsas.

EFE