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Traslado de Hugo Chávez fue una remisión médica

Eso quiere decir que el paciente debe continuar en tratamiento y aún no puede ser dado de alta.

18 de febrero 2013 , 11:08 p.m.

Una remisión. Eso es lo que médicamente traduce el traslado del presidente Chávez desde un hospital cubano a otro en Venezuela.
Eso quiere decir que el paciente debe continuar en tratamiento y que sus condiciones no son aptas para ser dado de alta.

Es de suponer que llega con un plan de manejo consecuente con un diagnóstico y unas prioridades que, en este caso, se centran en completar el manejo de la complicación respiratoria y el potencial cierre de la traqueostomía que, si bien le permite respirar, le dificulta el habla.

También debe terminarse el proceso de recuperación y rehabilitación de la última operación, que, se sabe, fue un procedimiento mayor. Hay que aclarar que esto corresponde al manejo de las complicaciones de un cáncer metastásico que al parecer continúa activo y que requiere, además de vigilancia, intervención de tipo paliativo.

Al presidente Chávez, como a todo paciente en su estado, se le debe aliviar el dolor, conservar la movilidad articular y la masa de los músculos, prevenir la desnutrición, mejorar la calidad del sueño y proporcionarle apoyo psicológico permanente.

Este paciente podría ser manejado en su casa, pero en las condiciones de hermetismo y austeridad de la información médica, es natural que continúe hospitalizado por tiempo indefinido; dadas sus facultades mentales intactas, puede ejercer funciones que no impliquen desplazamientos, jornadas prolongadas y exigencias verbales.

Mientras tanto, los oncólogos luchan por evitar o retardar la próxima recaída, que, por lo que ha evidenciado su cuadro clínico, aparecerá causando más deterioro, con mayores complicaciones y ensombreciendo su pronóstico. Así evolucionaría cualquier paciente en su condición.

CARLOS F. FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO