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Puja entre cardenales habría desgastado al Sumo Pontífice

Para Eric Frattini, estudioso del Vaticano, los vatileaks y el forcejeo político agobiaron al papa.

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11 de febrero 2013 , 10:17 p.m.

El periodista y escritor español Eric Frattini, estudioso de los temas de la Santa Sede y conocedor de la manera como se mueven los hilos del poder en la Iglesia católica, le dijo a EL TIEMPO que la renuncia de Benedicto XVI era "una renuncia cantada".

Sostiene que lo agotaron el escándalo de los 'vatileaks' -documentos secretos de la curia romana filtrados por su mayordomo y hombre de confianza Paolo Gabriele- y las intrigas de poder entre las dos corrientes de cardenales. Frattini, quien el año pasado publicó el libro Los cuervos del Vaticano, en el que precisamente analizó la encrucijada del Papa por los 'vatileaks', cree no equivocarse al decir que cuando Benedicto XVI afirma que le "faltan fuerzas" para seguir el pontificado piensa en esos dos temas.

"El tema de los 'vatileaks' lo agotó mucho. Pero quedó más devastado aún cuando se descubrió que quien filtró la información era su mayordomo, el mismo que lo despertaba a las 5 de la mañana y que le ponía la piyama", dice Frattini.

El escándalo de los 'vatileaks' comenzó a finales de enero del año pasado, cuando un programa del canal de televisión La7, de Italia, divulgó las cartas enviadas en el 2011 por el actual nuncio apostólico de Estados Unidos, Carlo María Viganó, a Benedicto XVI, en las que denunciaba la "corrupción, prevaricación y mala gestión" de la administración vaticana.

Viganó, vicegobernador del Vaticano entre el 2009 y el 2011, le comunicó al Pontífice la existencia de tráfico de influencias, malos manejos y nepotismo en el otorgamiento de contratos a compañías externas al pequeño Estado, que encontró cuando asumió el cargo en el 2009.

No obstante, el escándalo estalló en pleno el 19 de mayo, cuando se publicó el libro Sua Santita, del periodista italiano Gianugi Nuzzi, que recoge más de un centenar de documentos reservados enviados al Papa y a su secretario, George Ganswein, y de la Santa Sede.

El 23 de mayo el mayordomo de Benedicto XVI fue detenido tras haberse encontrado en su casa miles de documentos fotocopiados y muchos originales enviados al Pontífice. También le hallaron un cheque por valor de 100.000 euros, donado por la Universidad Católica de Murcia (España) al Papa.

La pelea política

Por otro lado, según el periodista Frattini, a Benedicto XVI lo agobiaron las peleas de poder de las dos corrientes de cardenales.

Se refiere a aquellos formados en la línea vaticana diplomática, encabezada por Angelo Sodano, último secretario de Estado de Juan Pablo II, y a los purpurados de corte religioso, que siguen a Tarcisio Bertone, actual secretario de Estado del Vaticano y encargado temporalmente de la Iglesia católica.

"La guerra entre ellos es atroz, brutal y ha provocado que el Papa descubra que no puede con esa maquinaria vaticana", sostiene el experto luego de decir que todo en la Santa Sede se maneja con política.

"Tenemos que quitarnos la idea de que el Espíritu Santo les va a tocar la frente para que escojan al nuevo Papa. Esto es pura política y pura influencia", sigue Frattini.

Asegura que a los cardenales se les permite hacer proselitismo entre sus pares hasta el comienzo del cónclave. "Es normal que entre los cardenales hagan relaciones públicas y digan: ¿Por qué no me votas?", remata.

EL TIEMPO

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