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Una renuncia como la de Benedicto XVI no se vivía hace 600 años

Solo su hermano mayor sabía que iba a dejar el trono de Pedro. 'Quiere más tranquilidad', dijo.

11 de febrero 2013 , 10:17 p.m.

Benedicto XVI ha marcado un hito en la historia de la Iglesia. Tras casi ocho años de pontificado, anunció ayer lunes que renuncia. El 28 de febrero deja el cargo y se convierte en Papa emérito, un cargo desconocido en el orbe católico desde hace seis siglos. En sus dos milenios de historia, muy pocos pontífices han tomado la misma decisión que él. (Vea el video sobre la renuncia de Benedicto XVI)

En el consistorio para la canonización de los mártires de Otranto celebrado el lunes, el Obispo de Roma sorprendió a los cardenales presentes y a la familia pontificia al anunciar, con una fórmula en latín, que no se siente con fuerzas para seguir adelante, por su edad. (Lea también sobre los papas que también renunciaron)

Con 85 años, considera que ya no es capaz de llevar las riendas de la Iglesia con la fuerza que exigen los tiempos. Se va, según dijo, por "ingravescentem aetatem", es decir, por su edad avanzada.

"Tras haber repetidamente examinado mi conciencia frente a Dios, he llegado a la certeza de que mis fuerzas, por la avanzada edad, ya no son suficientes para ejercer de modo adecuado el Ministerio Petrino". Los cardenales, que no conocían su decisión, se quedaron con cara sorprendida y gesto entristecido.

Además de los achaques de la edad, en su decisión también pueden haber pesado dos de los grandes sinsabores de su pontificado: el escándalo de los abusos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes y el caso 'vatileaks', en el que su exmayordomo filtró documentos privados del apartamento papal.

Pese a esta debilidad, habitual por otro lado en una persona de 85 años como Ratzinger, la salud de Benedicto XVI no es crítica. Al menos eso aseguró el portavoz vaticano, Federico Lombardi, quien dijo que la decisión no se debía a "ninguna enfermedad". (Lea también: ¿Qué dice el derecho canónico sobre la renuncia del Papa?)

"Sabemos la edad que tiene y que es normal que personas de edad avanzada vivan un declive de sus propias fuerzas. El Papa lo ha sentido en los últimos meses y lo ha reconocido con lucidez", comentó Lombardi.

Aunque se encuentra en la última parte de su vida, Benedicto XVI conserva una lucidez mental envidiable. No solo en sus libros y en sus discursos lo demostró claramente, también en su último viaje internacional, en septiembre, a Líbano. En el vuelo a Beirut, el Pontífice mantuvo un encuentro con los periodistas que lo acompañamos en el avión. Habló durante unos veinte minutos sin guión alguno y mostrando que su mente sigue en perfecto estado.

El 28 de febrero, a las 20 horas, inicia el período de sede vacante, un tiempo que generalmente se abre cuando muere un papa, pero que ahora comenzará con la renuncia. Las riendas de la Iglesia quedarán entonces en manos del camarlengo, el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, quien será el encargado de organizar el cónclave.

En los próximos días llegarán a Roma los cardenales de todos los rincones del orbe católico para celebrar la asamblea de la que debe salir el nombre del sucesor.

La renuncia de Benedicto XVI, la primera de un pontífice en la era moderna, abre un escenario que él mismo había sugerido en el 2010 durante sus conversaciones con el periodista Peter Seewald. Aquella entrevista está recogida en el libro 'Luz del mundo', donde Ratzinger dice: "Cuando un papa es claramente consciente de que ya no es capaz física, psicológica y mentalmente de llevar a cabo la función que se ha puesto en sus manos, entonces tiene el derecho y en algunas circunstancias hasta el deber, de renunciar".

Un año antes de que fuese publicado Luz del mundo, el Papa también dio otra señal: el 28 de abril del 2009, durante su visita a L'Aquila, la ciudad italiana devastada por un terremoto, hizo una parada en la basílica de Collemaggio. Allí se conservan los restos del papa Celestino V, quien en 1294 renunció. El peso del cargo y las intrigas vaticanas fueron los motivos que lo llevaron a renunciar.
Ratzinger fue el primer Papa que visitó su tumba, reivindicando así la figura de este pontífice.

Su hermano mayor sabía

Solo el hermano mayor del papa Benedicto XVI, Georg Ratzinger, sabía que el Pontífice iba a renunciar. Así lo confirmó el sacerdote de 89 años, que comparte la pasión del Jefe de la Iglesia por la música, al afirmar que conocía "desde hacía algunos meses" que su hermano iba a tomar esta decisión. "Quiere más tranquilidad a su edad", aseguró ayer.

Se retirará a un monasterio vaticano

Joseph Ratzinger se retirará al monasterio de monjas de clausura Mater Ecclesiae, situado en el propio Vaticano, después de que su sucesor sea elegido en cónclave. El monasterio, que actualmente está siendo rehabilitado, fue construido en 1992 por deseo de Juan Pablo II, y se encuentra en una zona apartada de los jardines vaticanos.

El edificio consta de cuatro plantas, y entre el segundo y tercer piso hay 12 celdas monásticas, mientras que en la parte baja del edificio se hallan el refectorio (comedor), la cocina y la enfermería, entre otras dependencias.

Antes de ser elegido papa, Ratzinger había declarado que quería retirarse a su país natal, Alemania, para proseguir con sus escritos teológicos, algo que podrá hacer ahora en el monasterio.

Reacciones

Ángela Merkel
Canciller Alemana

"Si el propio Papa, luego de reflexionar, ha llegado a la conclusión de que sus fuerzas ya no bastan para ejercer la función, merece mi mayor respeto. Es uno de los más significativos pensadores religiosos de nuestra época".

Barack Obama
Presidente de Estados Unidos

"En nombre de los estadounidenses, Michelle y yo deseamos extender nuestro agradecimiento a su santidad, el papa Benedicto XVI".

Mario Monti
Primer Ministro Dimisionario Italiano

"Estoy muy turbado por esta noticia inesperada. Sé que la decisión fue inspirada por la voluntad de servir a la Iglesia hasta el final"

Ban Ki-Moon
Secretario General de la ONU

Apreciamos "su profundo compromiso en favor del diálogo entre religiones y su voluntad de enfrentar los desafíos mundiales".

Stanislaw Dziwisz
Exsecretario de Juan Pablo II

El Papa Juan Pablo II "decidió guiar a la Iglesia hasta el final de su vida, porque creía que no es posible abandonar la cruz (...). Yo estaba con él (Karol Wojtyla) cuando su corazón dio el último latido".