Archivo

Meluk le cuenta... (Alegría y pesimismo)

notitle
03 de febrero 2013 , 10:54 p.m.

Esta Selección Colombia Juvenil no es la octava maravilla del mundo, de acuerdo. Pero tampoco es tierra arrasada, ni un peladero táctico y estratégico, ni lo peor que hayamos visto. ¡Es la campeona y fue la más goleadora! 

Como he dicho tantas veces, me sorprende el grado de neurosis en el que vivimos en Colombia y el fútbol, como cualquier expresión social, es uno de los espejos en que nos reflejamos como sociedad.

Y me sorprende, decía, que ni las buenas noticias nos causen gozo. Nos impedimos la alegría. Esta Sub-20 que logró el título y sus clasificaciones anticipadas al Mundial de Turquía y a la propia final del Suramericano, ha sido objeto de ácidas y durísimas críticas. Sus logros, hasta la noche de este domingo, eran una cortinilla de fondo.

¡Se nos olvidó que llevábamos siete años como hazmerreír en la categoría, eliminados de mundiales y Olímpicos, con jugadores de todos los colores con Eduardo Lara como DT: Luciano Ospina, Pedro Franco, Diego Arias, Michael Ortega, 'Manga' Escobar, James Rodríguez (en el Mundial que jugamos por ser locales y en el que fracasamos, también, con total éxito), Camilo Vargas, Sherman Cárdenas, Dhawlim Leudo, Víctor Ibarbo, Cristiam Nazarit, Darwin Quintero, Juan Pablo Pino, 'Alcatraz' García... Casi todos ellos con más vitrina y buena prensa en su momento que los Bonilla, Nieto, Quintero, Cuero o Córdoba de hoy.

Ser campeones y clasificar al Mundial con este equipo es una cosa gigante, pero la despreciaban. Resultaron inquisidores despiadados. Oí voces pidiendo la cabeza del DT. ¿Cómo se les ocurre?

El pesimismo extremo aseguraba que no era de 'doctos del fútbol' quedarse con el resultado, pero al hacer la cirugía solo veían la metástasis general del cáncer del mal juego, de la presunta soberbia de algunos jugadores, de la desacertada dirección técnica, del erróneo plan estratégico...

¿Y el título? Esta Selección estuvo ahí, como casi todas las otras. Me gustó de ella su personalidad y carácter, que por momentos armó su figura táctica claramente, su interesante contragolpe y la columna vertebral de individualidades destacadas.

También, que en partidos como el de este domingo y contra Uruguay (el más claro) brilló el trabajo colectivo táctico. No me gustó que por largos pasajes no tuviera volumen de juego ni continuidad con el balón y que cuando lo encontró no generó suficientes opciones de gol.

Tampoco me pareció sólida la tarea defensiva en la mitad de la cancha y doy gracias a Dios porque los centrales no quisieron ser controladores aéreos... No es un equipo perfecto, pero tampoco es el atado de palos que quisieron pintar. Podrá ganar más nivel para el Mundial (cierto) al que clasificamos ¡y como cam-pe-o-nes!  ¡Qué neurosis, señores! 

Meluk le cuenta...  

Gabriel Meluk 
Editor de Deportes