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Es momento de una reforma agraria: experto del equipo de Carlos Lleras

Carlos Villamil intentó hacer una reforma en la época del Frente Nacional (FN), pero fracasó.

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29 de marzo 2012 , 11:23 p.m.

Con la tesis 'La reforma agraria del Frente Nacional: de la concentración parcelaria de Jamundí al Pacto de Chicoral', el ingeniero Carlos Villamil obtuvo en Los Andes un magíster en Historia. Se embarcó en esa investigación 40 años después de haber luchado, como funcionario del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora) y al lado del presidente Carlos Lleras, por la equitativa distribución de la tierra y por mejorar la situación del campesino.

Villamil, joven ingeniero de la Universidad del Cauca, con posgrado en Alemania, llegó a trabajar en su oficio, pero pagaban tan poco que por un sueldo mejor, $ 6.000, aceptó en el Incora ser ingeniero interventor de la Presa el Guájaro, en Atlántico.

"Los tres años que viví allí me transformaron -dice-. Me involucré totalmente con los campesinos, conocí sus necesidades y me volví fanático de su causa. Entendí que, para que el país progrese, el campesino debe incorporarse al desarrollo y el Estado debe ayudarlo. Confieso que, de joven, en el Cauca, mi tierra, el campesino no me interesaba. Era parte del paisaje.

Su tesis, ¿para qué puede servir hoy?

Espero que la lean los interesados en la reforma agraria, para entender el proceso. Debí escribirla en 1967, cuando me echaron del Incora, pero no tenía la madurez necesaria. De haberla escrito entonces, sería el informe sobre lo que quisimos hacer y no pudimos. Fue un trágico error no haber hecho la reforma agraria que planteó y defendió Carlos Lleras. Ocasionó 50 años de violencia. Positivo que después de tanta violencia los colombianos se interesen en el debate agrario y en la tesis de que si no hay paz en el campo, no habrá paz en el país.

¿Cómo arrancó el proyecto de reforma agraria del Frente Nacional (FN)?

Alberto Lleras, primer presidente del FN, creó el Comité Nacional Agrario, con la misión de hacer un proyecto de reforma agraria. Veinticinco personas de los dos partidos, la Iglesia, los militares, los gremios, los sindicatos, se reunieron 28 veces y aprobaron la Ley 135 del 61, que creó el Incora, que le daría un nuevo manejo a la tierra y atendería los derechos de los campesinos, y, según las normas, podría limitar en ciertos casos la propiedad rural.

El primer gerente de Incora fue Enrique Peñalosa Camargo y el gran defensor es el senador Carlos Lleras. Poco se alcanzó a hacer, pues terminó el gobierno de Alberto Lleras y a su sucesor, Guillermo León Valencia, la reforma en sí, no le interesó.

En 1966 asumió Carlos Lleras y la reforma recibió un gran impulso. Se creó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (Anuc), que llegó a tener 500 asociaciones y un millón de afiliados, y el Incora adelantó una campaña para convertir en propietarios a aparceros y arrendatarios. Esto agudizó la pugna entre campesinos pobres y desorganizados y terratenientes poderosos. Estos, apoyados por los gremios y por otras fuerzas, formaron una Coalición Política Terrateniente, que luchaba por defender sus privilegios.

¿Qué logró hacer el Incora?

En 1969, después de nueve años de lucha, había titulado 1.194 fincas adquiridas por compra voluntaria o por expropiación. Los resultados fueron escasos. Nos sentimos frustrados. Pero el presidente Lleras y su ministro de Agricultura, Armando Samper, aprobaron hacer una primera concentración parcelaria en Jamundí (Valle del Cauca). Fueron 10.200 hectáreas de tierra de baja calidad, donde había pobreza y desempleo. Allí, 73% eran minifundios y ocupaban 1.050 hectáreas, mientras 5% eran latifundios que ocupaban 15.800 ha. La reforma no avanzaba, los campesinos afiliados a la Anuc se sentían olvidados y empezaron a invadir tierras en la costa, Tolima, Huila. Quince mil familias ocuparon 350 predios. Yo desaprobé las invasiones, pero decía que no era vandalismo, sino desconfianza del campesino por las trabas y la imposibilidad legal de resolver sus problemas. Por decir eso, el Gobierno me pidió la renuncia. Furioso, desconsolado, me fui del país.

¿Por qué fracasó la reforma agraria del Frente Nacional?

El Frente Nacional se hizo para no hacer. La regla era: "Hagámonos pasito". Cuando las reformas se hacen luchando, porque pisan callos, cambian situaciones, cambia el statu quo. Era una ley ambigua y contradictoria y generó una lucha entre las distintas tesis. E hizo falta tiempo. Tratar de hacer una reforma agraria en cuatro años de gobierno de Carlos Lleras era imposible. Además, el proyecto de Jamundí realineó las fuerzas en conflicto, generó muchas luchas y ganó la Coalición. Fracasó la reforma por culpa del mismo Estado. Y la selló el Pacto de Chicoral, firmado por fuerzas reaccionarias liberales y conservadoras.

Hoy, ¿cómo ve el panorama?

Después de 50 años de violencia, la gente quiere paz. Hoy la situación es propicia para desarrollar el campo y hacer un cambio.
El progreso de la India y la China ha creado la necesidad de más alimentos. Antes se sembraba de todo, pero no había a quién venderle. Ahora es fácil vender alimentos y materia prima. El mercado ayuda a que producirlos sea mejor negocio. Colombia tiene 11 millones de ha para agricultura y solo utiliza 4 millones.
Pero en la medida en que la agricultura sea negocio habrá más cultivos, más campesinos cultivando. Por eso, es error grave vender la tierra a chinos, hindúes, brasileños, y es peor aceptar que traigan su gente para trabajarla. El Gobierno es consciente de que el mundo necesita más alimentos, lo cual le da poder para producir más y vender más, todo producido por nuestros campesinos, quienes deben beneficiarse. Habrá rechazos, pues cambia el statu quo, y habrá quien quiera explotar al campesino. Pero el Gobierno está haciendo lo posible para que el campesino participe.

Frente a una posible reforma agraria, ¿los partidos qué posición deben tomar?

No saben qué posición tomar. Están confundidos. Ya lo verá... En tiempos del Frente Nacional, los partidarios de la reforma agraria no tuvimos apoyo. El Partido Liberal, en el gobierno de Carlos Lleras, no hizo nada. No hay una sola declaración sobre el Pacto de Chicoral, que sepultó la reforma. El Espectador, voz amiga, dijo: "Ese pacto causará muchos problemas". Nadie comentó.
Protestamos cuatro gatos. Al principio, el conservatismo unionista aprobó la reforma.

Después, ese partido nos dio palo. En El Siglo, en Occidente, eran diarios los artículos en contra. El Partido Comunista comenzó diciendo que todo era "clientelismo" de Lleras. Quería tomarse el poder, pero los campesinos querían el poder lo más lejos posible. Su mensaje era sencillo: "No sabemos de cambios, ni de estructuras. Nos interesa la tierra. Nada más".

¿Qué debería hacer hoy el Partido Liberal?

Volver a formarse, pues está desaparecido. Debería tener un ideario claro, no esperar a obtener ministerios... Esto de la tierra llevará a los partidos a fortalecerse, a deslindarse, a marcar diferencias. Santos ha fortalecido al Partido Liberal, pues 'la U', no se sabe qué es, ni para dónde va.

¿Por qué la tierra definirá los partidos?

Porque la tierra es un bien mágico. Por su tradición milenaria, es fuente de riqueza. Nadie se mata por acciones, pero muévale cinco centímetros a la cerca del vecino. La reacción no será con abogados, sino con escopeta.

Lo que ha hecho el Gobierno, ¿cómo lo ve?

El Gobierno está dando grandes pasos. Sabe que sin campesinos no puede hacerse reforma agraria y por eso el presidente Santos convocó en Necoclí una fuerza campesina que respaldara su tarea. Fue un punto de inflexión que puso en ascuas a los enemigos de la reforma.. Hoy las condiciones son más favorables. Un día le dije a Juan Camilo Restrepo: "Si logran hacer lo que quieren hacer, pediré al Vaticano que te canonice. Te lo mereces".

LUCY NIETO DE SAMPER
ESPECIAL PARA EL TIEMPO