Columnistas
27 de octubre 2018, 11:38 p.m.

El corazón y el abrazo de Europa con Colombia

Colombia es una de las ‘buenas noticias’ para Europa  y un ejemplo para otras zonas del planeta. 

La bandera colombiana y las europeas ondearon en uno de los edificios más emblemáticos de la Unión Europea: el Berlaymont, sede del Ejecutivo comunitario, donde tienen sus despachos el presidente de la Comisión y los comisarios encargados de las diferentes carteras. Así recibió Europa la primera visita del presidente de Colombia, Iván Duque.

La gira había sido precedida escasas semanas antes por la del canciller Carlos Holmes Trujillo y por el encuentro en Nueva York de la alta representante, Federica Mogherini, con el presidente Duque.

Europa agradeció la visita de Duque y ha leído en ello un mensaje claro del interés del nuevo gobierno por mantener una relación estrecha con la Unión Europea a lo largo de los próximos cuatro años, un mensaje que ya habían anunciado también en España, Italia, Bélgica y seguirá, sin duda, siendo un eje central en sus próximos encuentros en Francia y también en Colombia, durante las visitas previstas de los altos dignatarios de Rumania y Holanda.

El interés en esta consolidación de las relaciones es recíproco y quedó reflejado tanto en el nivel de las reuniones como en la esencia de las discusiones. Fueron intercambios sustanciales que nos permitirán avanzar hacia una relación profunda, rica y estrecha en temas como ciencia y tecnología, comercio, energías renovables, multilateralismo, cambio climático, seguridad y defensa, desarrollo, financiación del metro de Bogotá, Venezuela y, por supuesto, el apoyo de la Unión Europea a la consolidación de la paz.

En el caso de Venezuela, compartimos preocupaciones, y Colombia está haciendo un enorme esfuerzo para manejar la crisis. Hemos respaldado la iniciativa de internacionalizar la situación y también algunas acciones sobre el terreno. De hecho, es remarcable la generosidad de los colombianos al ayudar a sus hermanos venezolanos en tiempos de crisis. Ninguna nación está exenta de vivir situaciones críticas, y es ahí cuando una mano amiga es siempre bienvenida y necesaria.

Y frente a la paz, Europa reiteró el respaldo al presidente Duque en su compromiso con la implementación. En tiempos de reconciliaciones esquivas, el proceso de construcción de una paz estable y duradera muestra al mundo que esta es posible. Para una Europa que surgió de las cenizas de varias guerras y busca proyectar y construir paz en las diferentes zonas de conflicto, Colombia es una de las “buenas noticias” y una esperanza y ejemplo tangible para otras zonas del planeta.

La paz no será fácil, no estará exenta de obstáculos, pero es el mejor camino, como lo ha sido para Europa. En la visita del presidente Duque al espacio territorial de capacitación y reincorporación de Pondores, en la que tuve el honor de participar junto con nuestro enviado especial para la Paz, Eamon Gilmore, y el jefe de la Misión de las Naciones Unidas, Jean Arnault, el mensaje fue claro: conseguir y apoyar la reintegración para todos los comprometidos con la legalidad y no repetición, una señal muy bienvenida. Colombia avanza en la implementación, y Europa estará a su lado.

El balance de la visita es netamente positivo. La sintonía entre los líderes de las instituciones europeas y el presidente Duque ha sido excelente e inmediata. En definitiva, como bien dijo el presidente Juncker al final de la visita: “¡Viva Colombia!”.

PATRICIA LLOMBART
Embajadora de la Unión Europea en Colombia