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Las jirafas ‘pereiranas’ ayudarán a conservar esta especie

Expertos en estos animales emblemáticos explicaron que la especie está muy amenazada en África.

Las jirafas recorrieron su nuevo hogar y comieron hojas, que son su dieta principal.

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Alexis Múnera

Aunque la “intensidad”, del alcalde de Pereira, Juan Pablo Gallo, de tener unas jirafas en el Bioparque Ukumarí a veces parecía un capricho, un embeleco, para los expertos en animales silvestres que acompañaron el traslado de la pareja de esta especie que llegó la semana pasada no es nada de eso, es una necesidad.

La jirafa, uno de los animales emblemáticos de la vida silvestre, está amenazada por su principal depredador, el hombre, y tener dos de ellas en Pereira -las únicas que hay en el país actualmente- hace parte de un proyecto de conservación de esta especie.

Frank Carlos Camacho, uno de los propietarios del zoológico y parque de conservación Africam Safari, ubicado en Puebla (México), y que donó las dos jirafas, afirmó que “aunque algunas personas creían que era un capricho, no lo es, es una forma de contribuir a la conservación de esta especie tan icónica, tan importante, tan relevante”.

Para Camacho, quien fue el que se refirió a la “intensidad” del alcalde Gallo por traer las jirafas, la situación de esta especie es crítica. “Es muy oscuro el futuro de las jirafas en África. En los 14 países en los que (estas) se reproducen de forma natural hay cacería ilegal, pérdida del hábitat y deforestación importante”.

La cacería ilegal -agregó el experto en grandes especies de animales- se debe, en parte, a que en el Sudeste de Asia existe un naciente comercio ilegal del fémur de las jirafas porque han difundido la versión de que este hueso tiene poderes mágicos y medicinales.

“Son todavía más cazadas (las jirafas) para exportar esas piezas y se han cotizado mucho más en la cacería furtiva”, afirmó Camacho.

En unos seis años se espera que la pareja de jirafas de Ukumarí procree por primera vez. Sería la primera jirafa nacida en cautiverio en Colombia, que sería pereirana. Con este mismo objetivo, Camacho ha llevado cerca 50 individuos de esa especie desde Africam Safari -donde nacieron- hacia a Europa, Asia y Sudamérica.

Cabe recordar que en Colombia hubo tres jirafas. Las trajo de manera ilegal el extinto narcotraficante Pablo Escobar a la hacienda Nápoles. Lamentablemente, esos animales, por falta de idoneidad para cuidarlos, murieron antes de que se cumplieran los seis meses de estar en el país.

El médico veterinario colombiano especializado en animales silvestres, Jorge Caro, quien hace parte de programas de rescate y conservación en África, coincidió con Camacho en los factores que amenazan a las jirafas y añadió el de la minería, que también está acabando con el hábitat de esta especie.

“Los problemas son de deforestación, de cacería, de minería y estos animales (las jirafas) se están quedando sin hábitat. No es simplemente cogerlos, ir a llevarlos y soltarlos. En África están llenos de animales cautivos que no pueden liberar en sus propios hábitats porque realmente no hay donde tenerlos, los pocos bosques que hay conservados están bien poblados por animales”, señaló Caro.

El experto comentó que para hacerle frente a ese complejo panorama se están generando procesos de reforestación, de educación y de alternativas económicas diferentes para las comunidades. Con esto se busca que haya nuevos espacios para los animales.

Quien va a estar en frente del proceso de conservación de las jirafas en Ukumarí es su gerente, Sandra Correa.

Ella, como el alcalde, estaba empecinada en traer el par de jirafas para aumentar la colección de animales de la biorregión África, donde ya hay leones, elefantes, rinocerontes, entre otros, pero también para ayudar a la conservación de las jirafas.

“Lo que tenemos que proyectar a futuro (...), y es lo que quiere Africam Safari, es que todos hagamos crecer las poblaciones (de jirafas), hay que hacer que las poblaciones de los animales se incrementen para que de esa manera se pueda ayudar a la conservación de la especie”, afirmó Correa.

Frank Carlos Camacho explicó que las jirafas llegan a su madurez sexual hacia los tres o cuatro años. Las recién llegadas a Pereira tienen 16 meses (la hembra) y 12 meses (el macho), son unas bebés aún.

Contra la llegada de las jirafas a Ukumarí hubo varias quejas y publicaciones en redes sociales y hasta interpusieron una acción de tutela. Correa reveló que la contestaron el viernes pasado con base, entre otros, en el objetivo de la conservación.

La gerente espera que el juez encargado de dar sentencia le dé la razón a Ukumarí “porque este es un bioparque, un zoológico -de los mil que hay en el mundo- y entre nosotros intercambiamos animales, reproducimos animales para intercambiar, y muchos de nosotros tenemos programas de reproducción y enviamos animales a ambientes naturales debidamente conservados”.

Correa agregó que en ese sentido no están trayendo animales de vida silvestre, sino que nacen en cautiverio y que llegan al país legalmente, con todos los permisos de las autoridades del país de procedencia (en el caso de las jirafas, de México) y de Colombia.

Sin embargo, los detractores de la llegada de las jirafas aseveran que se trata de un tráfico de fauna silvestre amparado en permisos de las autoridades.  

El veterinario Jorge Caro dijo que Ukumarí es un “lugar idóneo” para tener y reproducir las jirafas “porque estos animales vienen de generaciones nacidas en cautiverio, sus abuelos, sus bisabuelos”.

¿Qué podría salir mal con las jirafas 'pereiranas'? Que no se adapten a la dieta, a los árboles locales, ellas se alimentan de hojas básicamente, pero en Ukumarí se sembraron especies que les gustan a ellas. Por 30 días estarán en cuarentena y después estarán en su nuevo hogar, de 8 mil metros cuadrados.