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'Fue muy cruel todo, mi hijo iba desarmado': papá de policía asesinado

El sepelio del patrullero Jonathan Sierra se realizará este martes en Chinchiná, Caldas. 

Jonathan Sierra Suaza, de 32 años, fue secuestrado y posteriormente asesinado por el Eln en Arauca.

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Policía Nacional

En Chinchiná, Caldas, será la despedida del patrullero de la Policía Jonathan Sierra Suaza, cuyo cuerpo fue encontrado el domingo a 500 metros del casco urbano de Fortul, Arauca.

En ese municipio caldense creció Sierra y es allí donde vive su familia materna. El patrullero será enterrado este martes, en medio de honores por parte de la Policía.

Según la institución, el sábado, día cuando el uniformado iniciaba su descanso, el bus con destino a Bogotá en el cual se desplazaba fue interceptado en la vereda Barrancones, en Saravena.

Desde ese momento se le perdió su rastro y fue hasta el domingo cuando hallaron su cuerpo en el sector Caño Seco, a 500 metros de la zona urbana de Fortul.

El presidente Iván Duque confirmó que el uniformado “fue secuestrado y asesinado vilmente por el Eln”.

Sierra llevaba 13 años en la institución y, en la actualidad, hacía parte de la Unidad de Tránsito y Transporte de Arauca. En su hoja de vida contaba con 47 felicitaciones por parte de la institución.

En Saravena no podían salir sin compañía o contestar el celular a campo abierto porque los francotiradores estaban listos para acabarlos

Por esa misma razón, su padre, Carlos Julio Sierra, no entiende las razones de su asesinato. “Nunca mencionó enemistades o amenazas. Lo único que decía es que en Saravena no podían salir sin compañía o contestar el celular a campo abierto porque los francotiradores estaban listos para acabarlos”, narró.

Carlos Sierra aseguró que en varias ocasiones su hijo comentó que la situación de orden público en la región estaba complicada.

“Ellos estaban advertidos de que no podían dar ‘papaya’. Pero fue muy cruel todo porque mi hijo iba desarmado y de civil”, dijo el padre del patrullero.

Fue muy cruel todo porque mi hijo iba desarmado y de civil

El uniformado asesinado estaba en busca de un traslado a Caldas, pues quería compartir con sus dos hijos de 7 y 9 años, quienes viven en ese departamento.

“Él venía de permiso 10 días cada 5 meses. Siempre quiso poder tener a su familia cerca”
, contó su padre, quien añadió que Jonathan, de 32 años, será recordado como el hombre ‘de la eterna sonrisa’, pues siempre tenía un chiste para hacer felices a otros.

MANIZALES