Viajar

La nueva era de las salas VIP en los aeropuertos

Aerolíneas del mundo ahora ofrecen a sus pasajeros terapias de luz, gimnasios y hasta salones de té.

Salas VIP en los aeropuertos

Sesión Deepak Chopra Dream Weaver, en el aeropuerto de Seattle, Estados Unidos.

Foto:

Cortesía Delta

07 de julio 2018 , 10:00 p.m.

Un gimnasio de elongación, sesiones de meditación guiada, ‘suites’ con ducha y terapia de luz. Todo esto suena como un spa ‘nueva era’, pero en realidad se trata del nuevo salón de tránsito internacional de Qantas en el aeropuerto de Perth, Australia, diseñado con un único propósito en mente: ayudarlo a combatir el desfase horario o ‘jet lag’.

Para el operador australiano, esta es una propuesta especialmente relevante: en marzo lanzó una ruta sin escalas de Perth a Londres, que con 17 horas y 20 minutos de vuelo es una de las más largas del mundo. Y Qantas no está solo en estas iniciativas. Singapore Airlines acaba de lanzar una ruta récord que abarca 12 husos horarios, desde su centro homónimo hasta Newark (Nueva Jersey, EE. UU.), en 18 horas y 45 minutos.

El nuevo salón de tránsito está abierto solo para quienes vuelan en clase ejecutiva entre Perth y Londres. Fue diseñado en colaboración con el Centro Charles Perkins de la Universidad de Sídney, un instituto que estudia el bienestar y las afecciones crónicas, muchas de las cuales comparten los síntomas del desfase horario.

Como la mayoría de salones de espera de las líneas aéreas de alta gama, incluye tratamientos de 'spa' y comidas ‘gourmet’. Pero los detalles más destacados son los que ayudan a los pasajeros a “recuperarse” del vuelo; por ejemplo, un patio ventilado con cortinas de techo que se abren para dejar entrar luz natural y aumentar la vitamina D de los pasajeros, lo que promueve mejores patrones de sueño.

Las 15 ‘suites’ con ducha, esencialmente baños privados sin inodoros, tienen ajustes especiales de luz. Si presiona un interruptor que dice ‘Terapia de luz / Intervención del reloj corporal’, el espejo del tocador proyectará una luz azul con una frecuencia brillante de alrededor de 480 nanómetros. Según el doctor Yu Sun Bin, epidemiólogo del Charles Perkins, esta es una longitud de onda que promueve la vigilia.

“El vuelo sale de Perth a las 6 de la tarde”, dice Bin, “por lo que los relojes biológicos de la mayoría de los pasajeros están comenzando a bajar el ritmo”. La luz azul, dice, puede engañar al cuerpo para que crea que es más temprano, más cerca de la hora de Londres. Es una forma de llevar un poco más rápido los ciclos circadianos hacia la zona horaria del destino.

Qantas también se asoció con la marca Bodhi J Wellness Spa Retreats, de Perth, para crear un espacio dentro del salón de espera donde los pasajeros pueden participar en sesiones guiadas de estiramiento, respiración y meditación, de 15 minutos.

Evidentemente, Qantas está a la vanguardia en lo que respecta a la ciencia del desfase horario. Pero otras aerolíneas han comenzado a priorizar el bienestar en los salones de los aeropuertos.

Dormir a lo Deepak Chopra

Delta Air Lines es una de las destacadas. En Estados Unidos se asoció con Asanda Spa para ofrecer masajes de pies y piernas y tratamientos oculares antifatiga en tres de sus centros de operaciones: John F. Kennedy, en Nueva York; Hartsfield-Jackson Atlanta y Seattle-Tacoma.

La experiencia característica del ‘spa’, la sesión Deepak Chopra Dream Weaver, implica sentarse en una silla de gravedad cero con gafas y auriculares especiales, para una meditación guiada por audio. “Aunque no está específicamente diseñada para el desfase horario, los comentarios de los pasajeros indican que ayudan a aliviar algunos de los síntomas, incluido el mal sueño”, afirma Gene Frisco, director de Asanda Spa.

Así mismo, Air France hizo del bienestar una pieza central de la expansión de su sala ejecutiva en el Hall L del aeropuerto Charles de Gaulle, en París.

Los 550 metros cuadrados, que lo convierten en el espacio más grande de la aerolínea dedicado a estos temas, incluyen dos saunas privados, ‘suites’ con ducha más grandes que las de antes, un ‘spa’ de Clarins (la reconocida marca francesa de productos para la piel) y sillas especiales para siestas cortas, con luces que imitan la apariencia del cielo nocturno, informa Anne Rigail, vicepresidenta de servicio al cliente de la aerolínea.

Por supuesto, podrá tomar champaña, como siempre, pero en los tiempos que corren el énfasis está puesto en una bebida más relajante: el té. El salón bandera de Air France tiene una barra ‘detox’ que sirve infusiones de Palais des Thés, preparadas con agua Evian.

Este campo es la especialidad de Cathay Pacific. Desde hace un par de años, la aerolínea asiática ofrece a sus pasajeros VIP una Tea House en una tranquila esquina del aeropuerto de Hong Kong. En ella se puede elegir entre una docena de variedades de hojas de té, cuyas notas de sabor y beneficios para la salud se describen detalladamente, para que un especialista le prepare una taza perfecta. El primoroso salón de té se comunica con un área de relajación que tiene 14 sofás semiprivados para tomar siestas.

Así, poco a poco, las terminales aéreas de todo el mundo tratan de dejar atrás esa filosofía de grandes centros comerciales donde la gente mata el tiempo comprando o haciendo filas, para convertirse en espacios en los que la gente puede recuperarse o prepararse física y mentalmente para un largo y extenuante viaje, seguir cultivando su estilo de vida y, por qué no, pasar un rato muy agradable en un ambiente cada vez más sofisticado.

Los mejores gimnasios en terminales aéreas

A la hora de consumir el tiempo de espera en los aeropuertos de la manera más saludable posible, la relajación total no es el único camino. En la era del 'fitness', en la que ningún aficionado a la actividad física quiere perderse una rutina de ejercicios por ser viajero frecuente, cada vez hay más gimnasios en la terminales aéreas. Según el portal español Cerodosbé, especializado en turismo, los cinco mejores del mundo son: el Health Club del hotel Fairmont, dentro del aeropuerto de Vancouver, que cobra 16 euros el día, ropa deportiva incluida; FlyFit, en la terminal londinense Heathrow, para la que se acaba de aprobar un plan de ampliación de 21.000 millones de dólares; los dos G-Force de Dubái, abiertos las 24 horas (29 euros por un paquete de cuatro horas); el Roam Fitness, de Baltimore-Washington, con atención para discapacitados, y el Yoga Studio, en el aeropuerto de Dallas-Fort Worth, en Estados Unidos, cuyo servicio es gratuito.

ERIC ROSEN
Bloomberg
En Twitter: @EricRosenLA

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