Viajar

Royal Parks, la joya verde de la Corona británica

Londres guarda todo un tesoro: sus parques. Locales y visitantes gozan de las zonas verdes.

St. James Park

Imagen de St. James Park, con el palacio al fondo.

Foto:

123rf

26 de abril 2017 , 11:12 p.m.

Es una de las estampas más habituales de la capital británica: al primer rayo de sol, los londinenses se toman las innumerables zonas verdes de la ciudad para descansar, pasear o practicar deporte, un ritual tan típico como el té de las cinco, el fish and chips o las pintas de cerveza en los tradicionales pubs.

La ciudad del Támesis es célebre por sus tiendas y sus mercados, museos o edificios históricos como el Parlamento, la Abadía de Westminster o la Catedral de St. Paul, que cada año atraen a millones de turistas, quienes tienen en los parques de Londres otro de sus principales puntos de interés.

Council Parks, Crystal Palace Park, Victoria Park, Alexandra Park o Battersea Park; commons (parques públicos en cada barrio), plazas con zonas verdes, jardines y otras grandes áreas como Hampstead Heath o Wimbledon Common son el pulmón de Londres, junto con los ocho Royal Parks.

Creados en origen como zonas de caza y entretenimiento para los miembros de la familia real, Hyde Park, Kensington Gardens, Regent’s Park, Green Park, St. James’s Park, Greenwich Park, Bushy Park y Richmond Park son en la actualidad de uso público gracias a una concesión real que permite el disfrute de los ocho parques antes de acceso restringido.

También pertenece a la Corona británica el Hampton Court Park, que no es administrado por Royal Parks debido al palacio que alberga en su interior, dependiente del Historic Royal Palaces. Cinco de los parques reales se encuentran en pleno centro de la capital británica, mientras que Bushy Park y Richmond Park, al suroeste, y Greenwich Park, al sureste, se encuentran en los suburbios de la gran orbe.

Hampton Court Palace Kingston

Postal del Hampton Court Palace Kingston.

Foto:

123rf

Patrimonio verde

Los orígenes de Greenwich Park se remontan a la época de los romanos y, además de ser el más antiguo de todos los parques reales de Londres, es el único que forma parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad, reconocimiento que la Unesco otorgó hace dos décadas al conjunto de edificios que alberga: el observatorio astronómico, la Real Escuela Naval, además del barco Cutty Sark.

El parque y el observatorio astronómico simbolizan los esfuerzos científicos y artísticos de la Inglaterra de los siglos XVII y XVIII y, además del legado histórico y su vinculación a la realeza británica (fue el lugar de nacimiento del rey Enrique VIII), Greenwich tiene una gran importancia para la conservación ambiental.

Desde las colinas, los visitantes pueden disfrutar de una vista única de la ribera del Támesis y de la ciudad. Aunque la principal atracción es la línea que atraviesa el patio del Observatorio Real y que, desde 1884, marca las horas del reloj mundial, como punto de referencia para el Greenwich Mean Time (horario GTM).

Jardines italianos en Hyde-Park

Jardines italianos en Hyde-Park.

Foto:

123rf

Pegados a Buckingham

Cuatro de los Royal Parks se encuentran en el entorno del palacio de Buckingham, residencia oficial de la reina de Inglaterra, y albergan otros palacios o residencias reales los palacios de Kensignton y St James o Clarence House, residencia actual del príncipe de Gales.

A las puertas del palacio de Buckingham, centro de desfiles, y rodeado de los lugares más importantes de la ciudad –como la Abadía y el Palacio de Westminster, Trafalgar Square o Downing Street– St James Park es perfecto para relajarse sobre el césped y para observar pelícanos.

Aunque está situado junto St James’s Park, Green Park es diferente. Y se distingue por las amplias praderas que son el lugar elegido para tomarse un respiro del ajetreado ritmo de Mayfair, Picadilly y el Soho; es el lugar perfecto para descansar u organizar un pícnic, a un paso de las principales atracciones de Londres. La estrella de los Royal Parks es Hyde Park, que se ha convertido en hogar de todo tipo de eventos culturales y deportivos, desde la Gran Exposición de 1851, para la que se construyó el Palacio de Cristal, a míticos conciertos rock, pruebas de los Juegos Olímpicos o el navideño Winter Wonderland.

Hyde Park

Jóvenes en un bote a pedales en el estanque de The Serpentine, en Hyde Park.

Foto:

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Hyde Park es ideal para correr, montar en bici, jugar al fútbol o pasear en botes de pedales. Para quienes prefieran pasear y disfrutar tranquilamente de la belleza de Hyde Park y de los lugares más icónicos, existe una ruta que recorre los principales enclaves.

Concebida como homenaje a Lady Di, el Diana Princess of Wales Memorial Walk recorre Hyde Park, Kensington Gardens, Green Park y St James’s Park en una caminata de 11 kilómetros, trazada por 90 placas en el trayecto que indican los lugares más importantes del recorrido y los asociados a la vida de la princesa.

El palacio, residencia oficial de los duques de Cambrigde, está en el extremo oeste de los Kensington Gardens, otro de los parques reales, y que es la continuación natural de Hyde Park y una de las zonas verdes más amplias de la capital británica.

Los Royal Parks ofrecen una oportunidad única para disfrutar de la naturaleza en medio de la vorágine de una gran ciudad como Londres, y se han convertido en una de las mayores atracciones para los millones de visitantes que cada año llegan a la ciudad.

Richmond Park

Una manada de gamos rojos (ciervos) en Richmond Park.

Foto:

Visit Britain

Reserva natural cerca del centro

Sitio de Especial Interés Científico y Reserva Natural Nacional, Richmond Park es el más amplio de los parques reales londinenses, con casi 1.000 hectáreas de colinas, jardines, bosques y praderas que apenas se han visto alterados a lo largo de los siglos; un reducto de naturaleza pura a pocos kilómetros del centro de Londres.

Situado junto a Richmond y cercano a Wimbledon, uno de los atractivos principales de este parque al sur del Támesis es la posibilidad de observar las manadas de ciervos rojos y gamos, así como las múltiples especies de aves que viven en esta reserva natural, hogar de robles centenarios, y de la plantación Isabela, un jardín ornamental de plantas exóticas.

Richmond Park no sólo permite disfrutar de la naturaleza en estado puro a pocos minutos del centro, sino que ofrece vistas únicas de la ciudad y de su entorno.
Desde King’s Henry Mound es posible contemplar una panorámica del valle del Támesis, hacia el oeste del parque, y también, mirando hacia el este, en la distancia se observa la catedral de St Paul.

Cerca de Richmond, en Kingston-upon-Thames, y junto al parque que rodea al Hampton Court Palace, está Bushy Park, en el que también es posible encontrarse con manadas de ciervos rojos y gamos y disfrutar de la vida silvestre en un entorno de bosques, jardines, estanques y praderas.

Los trabajos de restauración del parque en los últimos años han rescatado del olvido los jardines de agua Upper Lodge, un conjunto de estilo barroco formado por piscinas, cascadas, pilas y un canal desaparecido bajo la maleza durante el siglo XX, y han remodelado la fuente dedicada a la diosa Diana, otro de las atracciones principales de Bushy Park, junto a la ‘avenida de los castaños’.

MIRIAM SOTO
EFE

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