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Hoteles en Ámsterdam que no son solo para dormir

Rarezas hoteleras como cárceles, botes y hostales llenos de vida, en la capital holandesa.

Hoteles en Ámsterdam que no son solo para dormir

Algunos dicen que la capital de Holanda es la Venecia del norte. Sus canales, declarados patrimonio de la humanidad, son ideales para pasar una o varias noches.

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11 de julio 2018 , 10:27 p.m.

Algunos piensan que al hotel solo se va a dormir. Pero lo cierto es que puede convertirse en el espacio ideal para enamorarse, para conocer a otros viajeros y hasta para entregarse a causas sociales. En Ámsterdam, la vibrante capital holandesa, estas posibilidades se hacen realidad en alojamientos no convencionales, como una cárcel sin presos adaptada para viajeros, o un bote que, sin motor, reposa sobre el agua y ofrece a los huéspedes una atmósfera romántica con vista hacia los populares canales. Este es un breve recorrido por esos lugares, aquellos alojamientos que hacen de Ámsterdam una ciudad para visitar y quedarse con gusto.

Clinknoord
Clinknoord

El hostal tiene un espacio iluminado para relajarse, lejos de la música y el trajín viajero.

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La historia dice que Anne y Shelly, hermanas nacidas en Dublín, viajaron por el mundo mochila al hombro. Luego de conocer hostales de todo el orbe, decidieron crear el suyo con lo mejor de lo que experimentaron. Así nació la marca Clink, que inauguró en el norte de Ámsterdam su tercer hostal. El Clinknoord está construido sobre lo que solía ser una sede de 1920 de Shell, la multinacional de gas y petróleos, y aún conserva algunas imágenes que aluden a los científicos y trabajadores que pasaron por allí.

Entre paredes coloridas y una vista a los canales, este hostal es un punto de encuentro ideal para viajeros de todo el mundo. Está ubicado en Noord, un barrio que acoge a artistas y nuevas tendencias. Ofrece habitaciones compartidas o privadas con wifi gratis y, lo más destacado, áreas sociales que incluyen una librería y espacio de trabajo, un soleado patio (en aquellas preciadas veces que hay sol en Ámsterdam), un café y un bar que es sin duda el espacio perfecto para conocer a otros huéspedes.

Más en: www.clinkhostels.com 

Hotel no hotel
Hotel no hotel

El restaurante Kevin Bacon está inspirado en el actor.

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El nombre da un indicio. Este alojamiento está ubicado en el occidente de Ámsterdam, una zona no muy turística, pero que goza del encanto de la cultura holandesa en sofisticados restaurantes, pequeñas tiendas de diseño y mercados locales. El Hotel No Hotel es casi una propuesta artística con toques de humor. Ofrece 20 habitaciones, y ninguna es igual a otra. Cada una tiene características personalizadas. Puede ser la representación de una casa en México, un vagón de tren abandonado o el revés de una biblioteca. Las habitaciones fueron concebidas por artistas de Collaboration-O, un grupo de diseñadores jóvenes de la academia de diseño holandesa Eindhoven.

Para cualquier visitante desprevenido, el hotel puede ser una galería de arte con propuestas únicas. Para destacar, el restaurante Kevin Bacon, inspirado en el actor de Hollywood. Es un lugar agradable para tomar una copa y pasar la tarde o para probar alguno de los platos ligeros que allí ofrecen.

Más en: www.hotelnothotel.com

The movement hotel
The movement hotel

Las antiguas celdas de la prisión, convertidas en habitaciones, tienen un sanitario privado.

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En Holanda, el crimen se redujo un 27 por ciento entre el 2011 y el 2015. Gracias a esto, la cárcel Bijlmerbajes, ubicada cerca de la estación de tren Amstel en Ámsterdam, cerró en el 2016. Durante una época sirvió como asilo para refugiados, pero gracias a una iniciativa privada de Booking.com y The Movement Foundation, se convirtió en un hotel.

The Movement Hotel es un proyecto pop-up, es decir, está destinado para durar solo un tiempo. De hecho, el próximo septiembre cerrará definitivamente. Es manejado exclusivamente por refugiados, quienes fueron capacitados en diferentes áreas de la hotelería con el objetivo de que luego puedan encontrar trabajo en este sector.

Uno de los pisos fue reformado en su totalidad. Las paredes grises de la cárcel son ahora rosadas, como el piso. Las habitaciones, aunque tienen una escalofriante vista cubierta con rejas, fueron adaptadas para los huéspedes. Otro de los pisos permanece intacto. Esto, porque muchos usuarios querían vivir la experiencia total y sentirse como uno de los prisioneros.

Este hotel ofrece una experiencia particular, y aunque cerrará pronto, queda como referencia de proyectos sociales que pueden trabajarse en lugares inesperados.

Más en: themovementhotel.com

The student hotel
The student hotel

The Student Hotel tiene varias sedes en Holanda: hay hoteles en Ámsterdam, Róterdam, La Haya, Eindhoven, Maastricht y Groningen.

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Con un ambiente tipo universitario, este hotel es ideal tanto para viajeros de negocios como para grupos de jóvenes que busquen divertirse en la ciudad holandesa. Ubicado cerca del centro de Ámsterdam, está rodeado de supermercados, tiendas y demás almacenes que facilitan la vida de los viajeros. Ofrece amplias zonas comunes, en donde la gente suele reunirse para trabajar o estudiar. Tiene mesas de billar y de ping-pong, además de un restaurante que ofrece las tres comidas. Los huéspedes tienen derecho a desayuno, una oferta bufé.

Las habitaciones tienen un escritorio, televisor, un armario, espejo y espacio de sobra. También tienen ducha y baño privados.

Más en: www.thestudenthotel.com

Prinsenboot
Prinsenboot

El movimiento del agua se siente poco o nada a bordo del bote. Recomendado para parejas.

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Es tal vez una de las apuestas más románticas. En el centro de Ámsterdam reposa el Prinsenboot, un bote que no navega, pero que ofrece lo necesario para que parejas o, incluso, familias de hasta cuatro personas pasen una noche sobre el agua del canal.

Los huéspedes encuentran en las habitaciones todas las comodidades de un hotel convencional. Tienen a su disposición un televisor de pantalla plana, un computador personal, baño, ducha y un secador. Algunas habitaciones, las más recomendadas, tienen un balcón que mira hacia el canal. En verano, es perfecto para sentarse a tomar un trago mientras se ven los botes y la gente que pasa.

Cada habitación tiene capacidad para 2 o 4 huéspedes, pues además de la cama doble principal, hay un sofá que puede desarmarse y recibe hasta a dos personas.

No hay opción de restaurante, pero el café De Fles está ubicado a 50 metros y es una opción de comida saludable. Ofrece servicio de wifi.

Más en: prinsenboot.hoteleamsterdam.net

NATALIA NOGUERA

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