Viajar

Barbados: música, comida y ron

Las calles de su capital, Bridgetown, están dispuestas a ofrecer sus mejores platos y bebidas.

El acantilado de Animal Flower Cave

El acantilado de Animal Flower Cave tiene al fondo un piso de corales.

Foto:

Natalia Noguera

10 de enero 2018 , 10:46 p.m.

A bordo del bus Bajan hay una fiesta. La música revienta: “I want give it to ya / I want give it to ya”. Una mujer se levanta de su silla y hace el whine: bate su cadera, lento y luego rápido. Otras cuatro personas hacen sus veces y nadie se sonroja. El baile parece un decreto aquí en Barbados, una isla del Caribe del este que solía ser colonia británica hasta 1966. Cuenta el guía del recorrido, en un inglés cerrado y, por momentos, difícil de seguir, que desde nacidos, los niños escuchan calipso, que el ritmo lo llevan en la sangre.

Este vehículo de colores no tiene ventanas, el viento cálido y salado juega con los cabellos. El Bajan Tour es uno de los planes imperdibles de la isla. Ofrece recorridos desde 65 dólares por persona, con bebidas incluidas. A bordo de este bus con aspecto vintage, que podría compararse con las tradicionales chivas colombianas, es posible pasear por algunas playas y entrar a tiendas de comida y panaderías. Entramos a Orange, donde venden jugos naturales. Justo al frente, en un negocio sin letreros, hay pan de almendras, un amasijo seco y dulce que, dicen, se consume casi a diario entre los pobladores.

Al final de la calle, cerca de la panadería, un hombre custodia una tienda de buceo. Se llama Hyden. “Soy de acá, pero viví cuatro años en Estados Unidos porque estuve en el ejército”, cuenta y explica que aquí en Barbados se vive muy bien, que quiere irse de nuevo, pero el hogar es el hogar. “There’s no place like home” (no hay lugar como el hogar), dice.

El sitio más encantador del recorrido es, tal vez, Animal Flower Cave, en el norte de la isla. Este es un acantilado que mira hacia el Atlántico y tiene la única cueva natural de Barbados. En días con mar tranquilo, dicen que es posible nadar en las piscinas naturales que se forman en la cueva y ver formaciones rocosas de colores. En la cima vale la pena sentarse y escuchar cómo las olas se estrellan contra las piedras.

En el corazón de Barbados

Claudette es historiadora y guía turística. Estamos en la plaza de la Independencia, ubicada en la capital de Barbados, Bridgetown. Cuenta: “Errol Walton Barrow fue el primer ministro después de la Independencia, que celebramos desde 1966”. Este lugar fue durante muchos años un parqueadero. Hoy se convirtió en un punto de atracción turística. Se expone en la mitad de la plaza una escultura de Barrow y hay dos fuentes que funcionan para el descanso de los visitantes.

El arco de la independencia, también en la plaza, está cargado de simbolismo. La bandera de Barbados (tres franjas, dos azules y la central amarilla, con un tridente en el centro) adorna una de las columnas. “Es nuestro símbolo de poder frente al Reino Unido”, explica Claudette. El tridente, dice, es una muestra de rompimiento con el poder.

Frente a la plaza está Zadelle’s Juice Bar, una tienda de comida típica y suvenires. Nos han preparado un jugo de fresa con banano y muestras de bocados de carne molida. Corey, uno de los barbadienses que acompaña el tour, dice que todos los domingos se suelen reunir con sus familias para comer, que esta es una tradición que aún hoy se conserva. Porque si hay algo típico de Barbados –y es, en efecto, una atracción en sí misma– es la comida.

El puente de Bridgewtown

El puente de Bridgewtown, en el centro de Barbados.

Foto:

Natalia Noguera

No es vana la fama del Food and Wine Festival, un evento internacional anual de comida que convoca a chefs con estrellas Michellin (en la pasada edición estuvo el británico Tom Aikens) y celebra los mejores platos de la isla. Algunos son el flying fish (el plato típico), de carne suave pero cubierto con una capa crocante. El cou cou (se sirve con pescado), un acompañante hecho de harina de maíz y servido con ladies’ fingers, un vegetal. Y, por supuesto: el ron. “Hay gente que desayuna con un trago”, dice el chef André Nurse. Cuesta creerlo, pero después de hacer parte de sus fiestas, la duda queda resuelta.

El recorrido continúa en un mercado del centro. Las paredes coloridas con arquitectura colonial se encienden con el sol que, a estas 12 del día, golpea fuerte. Junto a un escaparate con frutas caribeñas está Lion. Se presenta sin apellido. Es un seguidor del rastafarismo que sigue los predicados de comida sana en cuerpo sano. Es vegano y se dedica a la venta de vegetales y frutas. “Tengo esto desde hace 18 años”, dice Lion y señala un mechón de pelo que, fácilmente, supera el metro de longitud. Nos acercamos para verlo.

Probamos carambolas, bananos y una fruta parecida en textura a una pera, pero con sabor ácido y refrescante: la manzana dorada, que poco tiene que ver con las frutas rojas.

La religión más extendida en la isla es el anglicanismo: el 95 por ciento de la población la profesa. Una de sus iglesias más representativas es la de St. Christopher, ubicada en el condado más al sur. Hoy no hay servicio. Una visita rápida deja claro que la música tiene un papel protagónico: un enorme órgano pende del techo y es fácil imaginar que los miembros del coro se acomodan en la parte delantera de la iglesia.

En este barrio se consigue comida a precios muy económicos. A solo dos calles de la iglesia, dos mujeres sentadas en un garaje junto a un carro de comida tienen el cargamento listo: dedos de pescado frito empacados en bolsas. Como si fueran papas de paquete. Son crujientes y típicos en la isla.

Un mercado y una artista

Caminar por la orilla del mar es un plan casi ineludible cuando se visita una playa. En Barbados, el paseo viene con sorpresas. A lo largo de la costa sur hay mercados orgánicos, restaurantes acogedores y bares que van desde lo exótico hasta lo sofisticado para pasar el rato.

Luego de caminar durante 30 minutos bajo el inclemente sol aparece como espejismo el mercado Hasting Farmers. Hay jugos naturales, frutas recién partidas, comidas que aún humean y hasta café. Asimismo, artesanías representativas de Barbados. Entre todo destacan unos cuadros al óleo que recrean escenas cotidianas: unos chicos en bicicleta atravesando calles sin pavimentar. Un padre que carga en hombros a una nena. Una casa con las puertas abiertas, que dejan ver a una mujer de tez oscura sentada en una mecedora.

Natalie Rollock

Artista barbadense Natalie Rollock.

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Natalia Noguera

La autora es Natalie Rollock, una mujer artista que se ha dedicado a retratar las tradiciones que persisten aún en su isla. “El bus Bajan, por ejemplo. Es algo que no hemos perdido”, dice y señala una postal que muestra el vehículo.

A lo largo del mercado hay objetos tallados en piedra, muñecos para niños, lámparas. Es un sitio ideal para dar un paseo y terminar con un jugo natural.

Cena de tres estrellas

La última parada es en el restaurante The Cliff. El chef Tom Tom Aikens, la estrella del festival de ron y comida, prueba los platos del francés Jean-Georges, conocido por ser merecedor de tres estrellas Michellin.

The Cliff es un restaurante cinco estrellas, al lado de la costa. Por decisión del chef, el menú consta de ocho platos fijos. Los sabores son insuperables: cordero asado, langosta y vegetales frescos. Pero el preferido de muchos es el cierre: ron con agua de coco.

Con el sabor de la caña, el viaje termina y una certeza queda: Barbados es una tierra para probar, para chuparse los dedos y, por supuesto, para volver.

Accra Beach Hotel, descanso perfecto

Playa, piscinas y restaurante. ¿Hace falta algo más para unas vacaciones de ensueño? El Accra Beach Hotel & Spa, ubicado en la costa sur de Barbados, ofrece opción de alojamiento para familias y parejas. Se destaca la cercanía que tiene con la playa (está a orillas del Caribe) y la piscina, que cuenta con un bar dirigido a los nadadores. Así mismo, el bufé dedicado a los desayunos y cenas y el restaurante Pacifika, cuyo fuerte son los platos tradicionales. Recomendado el spa, que ofrece masajes y baños especiales.
www.accrabeachhotel.com

Accra Beach Hotel & Spa

El Accra Beach Hotel & Spa está ubicado en la costa sur de Barbados.

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Natalia Noguera

Si usted va

El idioma oficial de Barbados es el inglés.

Los colombianos que visiten la isla como turistas no necesitan visa para entrar.

No hay vuelos directos hacia Bridgetown. Se recomienda hacer escala en Miami.

El clima es húmedo, pero, como en otros lugares cálidos, los aires acondicionados suelen estar a su máxima potencia.

Se reciben dólares estadounidenses. Sin embargo, en tiendas y supermercados circulan dólares barbadenses. La equivalencia es la misma.

NATALIA NOGUERA ÁLVAREZ
EL TIEMPO
Twitter: @marttina_a
* Invitación de Barbados Tourism Marketing Inc.

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